Con Ernesto Talvi, Julio María Sanguinetti y Pedro Bordaberry fuera de carrera, los colorados llegan a las elecciones de 2024 en una situación particular, con seis dirigentes pujando por la candidatura sin que alguno ostente un liderazgo absoluto.
El escenario es observado con satisfacción en la interna, ya que ha movilizado desde temprano a una militancia alicaída, pero también ha encendido algunas luces amarillas en dirigentes que advierten por una situación “inédita”: la posibilidad de no poder proclamar al candidato en la noche de las internas.
La preocupación está anclada en las exigencias impuestas por la reforma de 1996 que creó las internas y ha motivado diversas conversaciones informales para llegar a una solución antes de que se abran las urnas, según reconstruyó El Observador a partir de la consulta a integrantes de los comandos de campaña.
Esta norma estableció tres posibilidades para definir quién será el postulante de cada uno de los partidos políticos. La primera fija que el candidato será el que haya recibido más del 50% de los votos, mientras que la segunda agrega que también lo será si obtiene más del 40% y una ventaja de 10% sobre su principal competidor.
La tercera, a la que nunca se ha tenido que llegar y que provocó las conversaciones entre los colorados, plantea que si no se cumple ninguna de las anteriores, quien resolverá, por mayoría, será la Convención, cuyos integrantes surgirán de las internas.
Inés Guimaraens
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Esta disposición abre la posibilidad de que quien termine primero no sea el candidato, ya que –por ejemplo– el segundo y el tercero pueden unir fuerzas y superarlo en la votación de convencionales.
La última encuesta de Equipos, presentada a fines de diciembre, habla de un escenario de "alta incertidumbre" en el que se cumple el extremo de que sea la Convención la que defina al ganador. En el escenario de preguntas guiadas sin la participación de Bordaberry, Robert Silva cosechó 34%. Detrás suyo, en un segundo escalón quedaron Tabaré Viera (15%), Gustavo Zubía y Andrés Ojeda (14%), mientras que más relegados se ubicaron Gabriel Gurméndez (8%) y Guzmán Acosta y Lara (3%).
Atomización y legitimidad
El primero en poner el tema arriba de la mesa fue Julio Luis Sanguinetti, que apoya la candidatura de Andrés Ojeda. El exvicepresidente de UTE escribió una columna en el semanario partidario Correo de los viernes en la que analizó la situación y enfatizó en la necesidad de empezar a dialogar sobre la posibilidad.
“En breve, el partido se enfrenta por primera vez a una elección atomizada donde el ganador puede surgir con escasa legitimidad electoral”, escribió y planteó que si el candidato no tenía una “mayoría relativa razonable”, podía “carecer de la fuerza legitimadora que se vio en el pasado”. “Si la atomización es muy alta, el ganador deberá buscar la mayoría en uno o dos grupos más para ser nominado y tener el 50% más uno de los convencionales”, continuó.
El dirigente ejemplificó su razonamiento diciendo que no era “tan claro” que un ganador con el 35% de los votos tuviera la legitimidad electoral para ser “indiscutiblemente nominado a presidente” si hay “otros dos con votaciones similares”.
Para Sanguinetti, no se debería llegar a la elección con un “panorama de incertidumbre” por lo que era “muy recomendable que los precandidatos comiencen a pensar en ello y cuando las candidaturas estén más consolidadas se pueda discutir y definir algo”.
Tabaré Viera
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“La recuperación del partido pasa porque la unidad sea un estado del espíritu y que él se traduzca en caminos que conduzcan a fórmulas con la mayor legitimidad posible”, sentenció.
Reacciones
Sin hacer una mención específica, el planteo fue recogido por Julio María Sanguinetti en otro editorial. Allí, el secretario general del Partido Colorado aseguró que en los cuatro meses que iban desde marzo a la elección tenían que “buscar soluciones” para no llegar a la Convención en un “clima incierto de dispersión”.
Aunque falta tiempo, precandidatos consultados por El Observador manifestaron que la intención es acordar durante la campaña que “el que gana, gana”, para evitar negociaciones en caso de llegar a este extremo.
“El que gana, gana. Estamos de acuerdo con eso”, dijo el diputado Felipe Schipani, que integra el comando de campaña de Robert Silva.
A su vez, el senador Adrián Peña –que también apoya al expresidente de la ANEP– agregó que “sería bueno que el criterio que siempre estuvo se mantenga” pero que “dadas las características de la elección quede acordado previamente”.
Inés Guimaraens
Por su parte, el precandidato Gabriel Gurméndez dijo que no estaba “en eso” porque “el que gana es el candidato que tenga más votos” ya que “es la gente la que decide”, mientras que Guzmán Acosta y Lara se mostró en contra de la “digitación en un cuartito” y pidió “respetar el resultado de la voluntad popular”.
Desde la campaña de Tabaré Viera también coincidieron en que lo mejor era que quedara establecido en la previa y reconocieron que había “conversaciones informales” al respecto, mientras que Gustavo Zubía dijo no haber "oído nada".