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Cómo perderse en el mercado electrónico más grande del mundo

Móviles originales o falsos, computadoras, electrodomésticos y componentes, todo se encuentra en Huaquangbei si se tiene paciencia; un distrito inabarcable para los extranjeros al sur de China

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02 de septiembre de 2018 a las 05:04

Huaqiangbei es confuso. El idioma, el calor, el gentío. Se calcula que medio millón de personas entran y salen por día de este distrito. Es un complejo de 1,1 kilómetros cuadrados en la ciudad de Shenzhen, conocido como el “Silicon Valley de la electrónica”. Esto es más de 20 veces la superficie de la terminal del Aeropuerto Internacional de Carrasco, pero abarrotado de carteles (ininteligibles) de neón. 


Es allí donde, por ejemplo, aparecen las imitaciones del nuevo iPhone antes que se conozca el modelo original. A lo largo de varias cuadras –a nivel de la calle, por debajo y en edificios de hasta 10 pisos– hay miles de comercios y puestos en donde encontrar absolutamente de todo: desde smartphones, laptops y tabletas hasta piezas pequeñas, como transistores, sensores y memorias, pero también accesorios, como cables, luces LED o carcazas. Además hay electrodomésticos convencionales o sillas masajeadoras. Lo que quiera, si tiene un enchufe o Bluetooth. Y la cantidad que desee. ¿Necesita un chip? ¿O 250 mil chips? Todo es para llevar. 

 

Por un lado, Huaqiangbei es un lugar sumamente moderno con arquitectura sorprendente, pantallas interactivas y arte digital, pero por otro lado recuerda a los supermercados brasileños del Chuy: pilas de cajas tiradas en ambientes un poco oscuros y sucios (en los que, perdón si lee esta nota con un alimento en su boca, lo que más se escucha es la expectoración, tan común en Shenzhen como un estornudo en primavera). 

 

Según datos de prensa, las ventas anuales de este complejo superan los US$ 20.000 millones y hay aproximadamente 130 mil personas empleadas en el área. 
 

 

Hay algunas tiendas oficiales en Huaqiangbei. Está, por ejemplo, la primera tienda que Huawei abrió en el mundo; también hay de Samsung, Oppo (la segunda marca móvil más vendida en China), Dell o Lenovo, pero la mayoría se hacen pasar por un local oficial, en particular por los de Apple (hay uno en Shenzhen pero no en este mercado) al tratar de imitar la estética de sus comercios. Este aspecto abre la duda de si se trata de mercadería legítima, por lo que antes de comprar es mejor cerciorarse (como pueda).

 

 

Por ejemplo, se puede encontrar un iPhone X bastante confiable a US$ 850 (5.750 yuanes), un precio mucho menor que los US$ 1.350 (8.316 yuanes) que pide la tienda oficial de la ciudad; pero si la oferta es mucho más tentadora (unos provocadores US$ 120, por ejemplo) habrá que atenerse a las consecuencias. 

 

¿Un ejemplo más contundente? Un cartel de un puesto bastante prolijo en el primer piso de uno de los tantos centros comerciales de Huaqiangbei promocionaba la oferta de un Apple Watch Serie 1 a US$ 15; 20 veces menos que el precio oficial para China. Eso sí, la pinta era exactamente igual. Esto se conoce como un producto “shanzhai”, una versión falsificada. Pero no solo se clonan los dispositivos estadounidenses: también hay drones que se parecen mucho a los fabricados por DJI, empresa de Shenzhen.

 

A fines de la década de 1970, una fábrica militar del norte de la provincia de Guangdong se trasladó al sur de Shenzhen. La fábrica, que producía radios, se renombró como Huaquiang, que significa ‘China fuerte’. Con los años, el distrito tomó el nombre y agregó bei que significa ‘norte’. 

 

 

Si logra ubicarse después de unas horas (en internet puede encontrar algún mapa), entenderá que hay diferentes centros comerciales especializados: de repuestos y de reparación de teléfonos, de productos de segunda mano, de periféricos, de cámaras, de televisores, de audio, de computadoras, de placas madre o discos duros (la lista continúa), salpicados, de tanto en tanto, por puestitos de comida para estómagos aventureros (no como el mío) y con espacios dedicados a otros rubros, como la vestimenta, la joyería o el entretenimiento (cuando fui había una fiesta de “la espuma” para adolescentes en plena calle). 

 

Con tantos estímulos alrededor, Huaqiangbei es una visita que lo dejará apabullado y le enseñará que China es otra cosa.

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