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Con la celulosa como motor, el sector forestal desplazó a la carne en el liderazgo de las exportaciones

En los primeros siete meses de 2018 solo la celulosa llegó a US$ 935 millones y lideró en las exportaciones

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24 de agosto de 2018 a las 05:00

Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

La celulosa –principal insumo para producir papeles y cartones– sigue colocando a la forestal como la segunda cadena productiva en importancia detrás de la cárnica. La instalación de la segunda planta de UPM no hace otra cosa que confirmar el camino trazado por los hechos. Las principales empresas productoras de celulosa en el mundo prevén que los valores actuales se mantendrán y la demanda no mostrará signos de debilitamiento.

La celulosa va camino al podio de la exportación y junto con la carne cubren la desastrosa cosecha de soja. En los primeros siete meses del año, las exportaciones de Uruguay alcanzaron US$ 5.281 millones, 1% más que en 2017, una estabilidad meritoria si se considera que este año se dio la peor cosecha de soja de la historia en rendimiento.

Según los datos de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), en los primeros siete meses de 2018 la celulosa se consolidó como el principal producto de exportación. Alcanzó US$ 935 millones, un 35% más que en el mismo período del año pasado. En 2017, las exportaciones de ese producto totalizaron US$ 1.327 millones, una participación del 78% del total de las exportaciones del sector forestal (US$ 1.700 millones).

Este crecimiento está dado por el incremento de los precios y no por un mayor volumen exportado, ya que las plantas trabajan a capacidad máxima. El precio de la celulosa de fibra corta (Eucalyptus) en Europa pasó de un promedio de US$ 995 la tonelada en enero a US$ 1.050 la tonelada al cierre de julio, valor 23% superior a un año atrás según las publicaciones de Litenco SA (en base a los índices Foex). Este aumento se detuvo en julio y se mantienen los valores en agosto.

Los niveles alcanzados en los precios de la celulosa están dados por un aumento en la demanda de papel de uso descartable (papel tissue o papel higiénico) en el sudeste asiático y por problemas en la oferta en Brasil.

Carlos Faroppa, presidente de la Sociedad de Productores Forestales (SPF), dijo que "el incremento de los ingresos económicos de países como China aumentó el consumo de productos forestales, tanto papel como madera".

Los principales destinos de este producto en 2017 fueron China (43%), Países Bajos (22%), Estados Unidos (6%) y Argentina (6%).

China compra casi la mitad de la producción de UPM y Montes del Plata

El presidente de la SPF destacó el papel protagónico de la demanda China en las exportaciones forestales de Uruguay. Cuando se armó el proyecto Botnia (hoy UPM) hace 15 años, se pensaba que el gigante asiático podría demandar tal vez el 30% de la producción de una de las plantas de celulosa de Uruguay (poco más de 300.000 toneladas), sin embargo, ya compra cercano al 50% de la producción de ambas plantas, más de un millón de toneladas. También destacó que Uruguay está buscando conquistar nuevos mercados, como Japón, Taiwán y México.

Atilio Ligrone, gerente general de la SPF, expresó por su parte que la disponibilidad futura de madera en nuestro país crece por dos vías. Una de ellas es que año a año se forestan nuevas áreas. El promedio de los últimos cinco años ha sido 20.000 has, dado principalmente por el impulso de UPM y Montes del Plata. La segunda vía de aumento es que parte de las áreas que se cosechan se reforestan con un material genético de mayor productividad al anterior.

Hoy en día ambas plantas de celulosa instaladas en el país trabajan a una capacidad máxima de 2,6 millones de toneladas por año, por lo tanto Uruguay no tiene capacidad industrial para absorber el incremento en la producción de madera, motivo por el cual más allá de los mejores precios los volúmenes exportados se van a mantener constantes respecto a años anteriores, o incrementarse levemente, en torno a los 1,5 millones de toneladas.

Celulosa

El impacto de una tercera planta

En noviembre de 2017 se firmó un preacuerdo de inversión entre UPM y el gobierno uruguayo para la instalación de una tercera planta de celulosa, y en la actualidad los bosques para la nueva planta ya se adquirieron.

La segunda planta de UPM tendrá una capacidad de aproximadamente 2 millones de toneladas de producción. De construirse como está previsto, las exportaciones de celulosa se transformarán en la principal fuente de ingresos por exportación a partir de 2022 (año para el cual se proyectan los primeros embarques). incrementándose en US$ 1.100 millones, totalizando US$ 2.600 millones para el año 2022 y dejando en un segundo lugar a la industria frigorífica. Y Uruguay pasaría a ser el segundo exportador mundial de celulosa de fibra corta.

A fines de julio, la finlandesa UPM informó un aumento del 24% en las ganancias del segundo trimestre y dijo que esperaba un crecimiento en el segundo semestre impulsado por los precios más altos.

Diez años de crecimiento

Las exportaciones del sector forestal mostraron un notable dinamismo en los últimos años, asociado a la instalación de las plantas de celulosa de UPM y Montes del Plata, lo que introdujo un salto en las colocaciones del sector desde 2008.

En 2017 las exportaciones uruguayas de bienes –incluyendo zonas francas– totalizaron US$ 9.058 millones. La carne fue el producto más exportado con ventas que alcanzaron los US$ 1.800 millones, las exportaciones del complejo forestal se ubicaron en segundo lugar en US$ 1.700 millones, mientras que las ventas de soja alcanzaron US$ 1.189 millones.

Faroppa dijo que "este año las exportaciones del sector van a crecer por los mejores precios de la celulosa y por el crecimiento de la exportación de rollizos de pinos y de madera aserrada.

Probablemente se alcancen los US$ 1.900 millones". Otras fuentes afirman que se podrían alcanzar los US$ 2.000 millones.

El sector se sigue expandiendo, hay muchas inversiones, algunas de ellas asociativas con empresas forestales y productores privados invirtiendo.

El panorama es alentador para la celulosa tanto nacional como internacionalmente.

En ese marco, la instalación de la tercera pastera, la segunda de UPM, supone la mayor inversión de la historia del Uruguay, de alto desarrollo y tecnología.

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El pino recupera el dinamismo

El crecimiento en la exportación de madera de pino en el último año se observó a nivel de tablas aserradas y de madera rolliza (troncos).

Las exportaciones de rollizos de pino comenzaron en 2017, cuando se embarcaron un millón de toneladas por US$ 87,5 millones. China fue el principal comprador, con una participación del 97%. En los primeros siete meses de 2018 ya se superó el millón de toneladas, por lo que al cierre del año se alcanzará un nuevo récord.

En el último año la exportación de madera de pino aserrada se incrementó por un aumento en la capacidad de producción de los aserraderos ya instalados (Lumin que es la ex Weyerhaeuser está trabajando a más capacidad) y por la instalación de una nueva planta en Tacuarembó, Frutifor (ex Urupanel), que comenzó a operar en 2017 y cambió la línea de fabricación de tableros para dedicarse a la producción de tablas aserradas.

Las plantaciones de pino se han desarrollado fundamentalmente en el norte del país (en Rivera y en Tacuarembó).

Una de las limitantes del negocio del pino –destinado a la industria del aserrado y de tableros– es que no hay colocación para la madera fina.

La mayoría del pino que está llegando a su madurez y se está cosechando va a sustituirse por eucaliptus, ya que este último no solo tiene la posibilidad de venderse internamente al mercado de la celulosa, sino que también se puede utilizar para producir madera aserrada y tableros de madera, y eso por tener una mayor rapidez de crecimiento se puede lograr en plazos más cortos.

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