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Con la emoción del fútbol, en el agua

El Mundial de natación se desarrolla en Corea del Sur en un estadio con capacidad para 10.000 espectadores y con mucha emoción

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20 de julio de 2019 a las 05:02

En un país sin una piscina olímpica, que 194 naciones y un equipo de refugiados se congreguen en una ciudad para saber quién es más rápido, más hábil y más ágil en el agua, hace que un mundial de natación sea observado en Uruguay con extrañeza. Sin embargo, atrás del torneo que el día 12 de este mes comenzó en Gwangju (Corea del Sur) y que este domingo inicia el programa principal con las competencias de natación hasta el domingo 28, es una experiencia que para los uruguayos se puede comparar con el fútbol. Aunque resulte difícil de entender por la idiosincrasia deportiva uruguaya.

El Mundial de natación se realiza cada dos años, en los impares, y compiten en seis disciplinas: natación, waterpolo, saltos ornamentales o clavados, nado sincronizado (que ahora adoptó la terminología moderna de natación artística), high diving o saltos de gran altura y aguas abiertas.

Hasta Barcelona 2013 participaban en cinco especialidades. Desde Kazán 2015 se sumaron a la agenda de la Federación Internacional de Natación (FINA) las acrobacias de los arriesgados saltadores de altura que se lanzan de plataformas de 27 metros los hombres y 20 m las mujeres, quienes caen parados en el agua y ponen a prueba el vértigo y el control del cuerpo, con giros en el aire, en las situaciones más extremas, en una caída de tres segundos en la que alcanzan velocidades de hasta 85 kilómetros por hora. Los saltos ornamentales se realizan desde plataformas que están como máximo a 10 m de altura.

La comisión de high diving la integra la uruguaya Verónica Stanham, presidenta de la Federación Uruguaya, que en 2021 pasará a integrar el buró de la FINA.

Gwangju se preparó durante cuatro años para este torneo y acondicionó un estadio con capacidad para 10.000 espectadores para recibir a los nadadores más rápidos del planeta y a los mejores de cada país.

La piscina de la Universidad de Nambu, sede de la natación, tiene una tribuna permanente con capacidad para 5.000 espectadores. Para este torneo construyeron una tribuna, que retirarán tras el Mundial, con lugar para otras 5.000 personas. En esta piscina se realizarán desde este domingo las competencias de natación. Y hasta este sábado será sede de saltos ornamentales.

El Mundial se desarrolla en 17 días. Las actividades se concentran en distintas etapas, salvo waterpolo que se juega durante las dos semanas. Saltos ornamentales, natación artística y aguas abiertas compiten en los primeros ocho días, saltos de gran altura durante tres días en la segunda semana y natación durante los últimos ocho días.

La FINA anunció número récord de participantes: 2.500. Todos los atletas se alojan en una villa exclusiva para deportistas, que se construyó bajo los estándares del Comité Olímpico Internacional. La Federación de Natación organizó en 20 edificios, que luego serán comercializados como viviendas, el lugar de alojamiento de los atletas que comparten el mismo espacio y disponen de un comedor que está abierto todo el día.

El primer mundial de natación se desarrolló en 1973, en Belgrado, y el de Corea del Sur es el 18°. Es el primero en este país y el tercero en Asia: Japón 2001 y China 2009.

Para evitar que se transforme en un deporte exclusivo para las potencias, aunque al final termina segmentando niveles porque en el agua las diferencias de preparación son indisimulables, FINA invita a nadadores de todos los países con todos los gastos pagos. En el caso de Uruguay tendrá dos mujeres y dos varones: Nicole Frank, Inés Remersaro, Martín Melconian y Enzo Martínez. Los tres últimos ya tienen su historia mundialista.

Los uruguayos buscarán mejorar sus marcas y terminar de cerrar la preparación para los Panamericanos de Lima, que comienzan el 24 de julio.

En el nivel de las estrellas, la natación sigue buscando al sucesor de Michael Phelps, quien después de 12 años se retiró en 2016, con 28 medallas olímpicas y 33 mundiales.

Como grandes atracciones en la natación se destacan la estadounidense Katie Ledecky y Caeleb Dressel. La primera, 14 veces campeona mundial con apenas 22 años, y el segundo con siete oros en Budapest 2017, atrapan la atención.

En la misma línea de consideración en las competencias femeninas aparecen la sueca Sarah Sjostrom y la húngara Katinka Kosszu. Y en las masculinas Adam Peaty, Chad Le Clos serán la sombra de Dressel.

El Mundial no está exento de polémicas, luego que el multicampeón Sun Yang rompiera con un martillo un control de dopaje sorpresivo y que el caso llegara hasta el TAS, que se expedirá en setiembre. Hasta ese momento no está inhabilitado y participará en el mundial, donde defenderá su prestigio en 800 m y 1.500 m.

Con el eslogan del campeonato "Zambullirse en la paz" (Dive into peace, en inglés), Gwangju será histórico, sin el vecino Corea del Norte, y con nadadores que muestran sus credenciales para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

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