Las opiniones coinciden: la principal característica del sector lácteo uruguayo es que es cada vez más exportador. Con un mercado interno que tiene un consumo por habitante que se ubica dentro de los más altos a nivel mundial –239 litros en 2011– y con una mayor productividad de la mano de la tecnificación de las tareas en los tambos, las industrias productoras se vuelcan hacia el exterior.
Los responsables de las principales industrias lácteas del país sostuvieron lo mismo: con mayores volúmenes disponibles y un consumidor interno más que satisfecho, no queda otra alternativa que colocar la producción afuera.
Además, la situación se ve potenciada por dos años de crecimiento en producción de leche por encima de la media histórica. Mientras que tradicionalmente se han observado aumentos anuales de no más de 10%, en los últimos tiempos fueron de 15% y 20%.
“Eso ha llevado a que la mayoría de las industrias lácteas estén sobrepasadas (en la recepción de leche) y que varias de ellas estén pensando en hacer inversiones para poder industrializar ese crecimiento”, sostuvo el presidente de Calcar, Luis Dumestre.
El secretario de Calcar, Ventura Rébori, agregó que es “imposible” que el consumo interno absorba esa expansión. “Todo lo que sea crecimiento tiene como destino final la exportación”, dijo.
Por su parte, el vicepresidente de Conaprole, Wilson Cabrera, señaló que “toda ampliación de recibo de leche de las plantas va también asociada a mejorar el nivel de eficiencia”. Conaprole, la empresa líder del mercado, nuclea a 2.000 productores. En proporción de leche, el 73% va al mercado internacional y el 27% se queda en el interno. Si esta relación se mide en dólares, el 56% de la facturación corresponde al primero y 44% al segundo. Esto responde a que los productos exportados tienen menos valor agregado.
Según Hernández, de la DIEA, no es fácil competir en el exterior con productos de más valor agregado. “Se puede transportar sin mucho problema leche en polvo en un barco, pero no yogur”, ejemplificó.
Los productos más exportados el año pasado fueron leche en polvo, quesos y leche larga vida.
El caso de la empresa Claldy, con sede en Young, es similar al del resto de las industrias del rubro: de la leche que entra a planta, el 60% termina en el exterior y el 40% en el mercado nacional. “Hay una tendencia de aumentar la participación en el mercado externo, porque el mercado interno está bien atendido, por no decir saturado”, señaló su gerente general, Erwin Bachman.
Una empresa láctea que va un poco contra la corriente es Granja Pocha, que tiene su planta de elaboración en Juan Lacaze. “Hemos ido reduciendo la exportación porque nos hemos focalizado en el mercado interno”, contó su presidente, Edgardo Villanueva.
Hoy, la empresa no exporta más del 10% de lo que produce. A pesar de lo particular de su situación, Villanueva reconoce el fenómeno global que se está dando.
“Uruguay es un productor primario de leche mucho mayor que la demanda interna. Me parece que debe avanzar más en la exportación de menos commodities y más productos de mayor valor agregado”, añadió.
Alerta Venezuela
Los principales destinos de los lácteos uruguayos son Brasil, Venezuela, México y Cuba, de acuerdo a Hernández, de la DIEA. A pesar de que se exporta a más de 50 países, con algunos hay ciertas ventajas que hacen esos mercados más atractivos.
“Con Venezuela claramente hay una ventaja, no solo porque tiene plata en este momento y es deficitaria en lácteos, sino porque además tiene un vínculo político importante con Uruguay”, señaló el director de la DIEA.
El consultor privado Juan Peyrou explicó que, mayoritariamente, la leche en polvo se vende a Brasil y los quesos a Venezuela. “Lo de Venezuela no pasa por lo jurídico sino por lo político. Eso permite que Uruguay venda 50% más caro los quesos y entiendo que es la explicación de por qué la cadena láctea pudo subir sus precios por la materia prima al doble de antes sin resentirle la vida a los industriales”, dijo Peyrou. Estos precios son “privilegiados” y no responden al mercado abierto, agregó el experto.
Para los industriales, los precios que hoy está pagando el país caribeño son tentadores, pero apostar fuerte a ese mercado puede tener sus desventajas.
Calcar señaló que Venezuela es su principal mercado desde hace algunos años, tanto en volumen como en facturación. “Eso lleva a tener ciertos riesgos por depender de un mercado básicamente y no tener más repartidos los porcentajes” admitió el presidente de la empresa de Carmelo. Añadió que “siempre” se están buscando nuevos mercados, “pero trabajan con valores muy diferentes a lo que hoy se negocia con Venezuela”.
Bachman, de Claldy, también señaló la intensa dependencia de Venezuela, quien “está pagando precios por encima de la media internacional”. “Hoy, el sector lácteo es súper Venezuela-dependiente, con los riesgos que eso implica”, apuntó.
La gran concentración de la producción –fundamentalmente de quesos– al mercado venezolano también fue admitida por Villanueva de Granja Pocha. “En algún momento los precios se van a tener que sincerar. La situación de exportación de algunos de los productos hoy en Uruguay no condice con la del mercado internacional”, resumió.
Mayores volúmenes Para hacer frente a la mayor productividad, consecuencia de la mayor eficiencia productiva por hectárea y por animal, las industrias lácteas deben adaptarse para estar listas a recibir mayores volúmenes de leche, que además varían de acuerdo a la época del año, y tienen su pico durante la primavera.
“Las empresas tienen en su génesis la necesidad de ampliarse”, dijo el consultor Peyrou.
Hernández, por su parte, manifestó que es importante el rol que están jugando las empresas para poder “ajustar su capacidad de procesamiento”.
Desde Conaprole, Cabrera indicó que el crecimiento de la lechería nacional obligó a la cooperativa a hacer inversiones “importantes” para recibir toda la leche de sus productores.
El secretario de Calcar, Rébori, apuntó que Uruguay está “desbordado por la materia prima”. Las industrias están preocupadas por la falta de capacidad de proceso, agregó. Por este motivo, la empresa está realizando inversiones para aumentar los volúmenes que puede procesar.
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Un proyecto “único” con el sello Bulgheroni
A tres kilómetros de la ciudad de Durazno, sobre la ruta 4 y en un predio de 280 hectáreas se levantará un emprendimiento definido por sus propulsores como “único” en Uruguay. El proyecto central es una planta de producción de leche en polvo, exclusivamente destinado para exportar.
Detrás de este proyecto está la empresa Estancias del Lago, propiedad del empresario argentino Alejandro Bulgheroni.
Para conseguir la materia prima para elaborar la leche en polvo, se tendrá un tambo con 8.800 vacas activas, que tendrá la particularidad de ser estabulado (donde las vacas están encerradas en corrales). Para sus responsables, la producción va a ser mayor que con el sistema pastoril. “Cuando esté a capacidad completa, vamos a tener en el orden de las 21.500 cabezas”, dijo el vicepresidente de Estancias del Lago, Ricardo Rossi.
También está contemplada la tenencia de 17 mil hectáreas con cultivos para alimentar a las vacas. Asimismo, habrá una planta de biogas y biofertilizantes. El gas metano que desprende la bosta animal será utilizado para producir energía térmica y eléctrica. Los residuos líquidos y sólidos serán la base para crear biofertilizantes.
Una planta de aceite de soja también es parte del proyecto. Su principal producto será el expeller de soja para consumo animal y el subproducto será el aceite de soja, que en parte será transformado en biodiesel para utilizar dentro del complejo.
“Hay tambos más grandes, pero como concepción de lo que es un proyecto que reúne todas estas características, es único a nivel mundial”, señaló Rossi.
El proyecto estará financiado en el orden del 40% por el Banco Interamericano de Desarrollo y por “otro banco”, que aportarán US$ 105 millones. La inversión total rondará los US$ 230 millones.
Los capitales argentinos decidieron realizar este “megatambo” en Uruguay y no en Argentina por varios motivos. “Tiene una ley de inversiones muy interesante, y una estabilidad política y económica que no tiene Argentina. Desde el punto de vista de lo que requiere un proyecto de esta envergadura, era mucho más simple en Uruguay”, explico el vicepresidente de Estancias del Lago.
La construcción ya comenzó y se estima que las obras terminarán en 15 meses.La idea es comenzar a producir leche en el predio de Durazno en marzo de 2013.