Los movimientos de mercados han pasado a un segundo plano en las últimas semanas. Lo que importa es que el clima permita cerrar una demorada cosecha de soja y avanzar en una retrasada siembra de cultivos de invierno.
Este jueves igual los productores miraron de reojo Chicago ante un ajuste en los precios de la soja.
Los agricultores, especialmente en el sur y centro-sur del país, están luchando para terminar de sacar la producción de soja de los campos.
Abril fue un mes espectacular para la cosecha en las chacras, permitiendo un avance de más de 60%.
Pero mayo fue un mes complicado y lo mismo ha pasado en los primeros días de junio.
No se han dado grandes registros de lluvias, pero la humedad y las menos horas de trabajo han demorado la salida de la producción.
Esto también ha llevado a un retraso significativo en las siembras de invierno.
El avance que se puede ver es de implantaciones de ciclos largos de trigo sobre fines de abril y principios de mayo.
En las últimas semanas lo que se ha podido hacer es poco y en condiciones que no son las mejores.
Si bien la capacidad de siembra es muy grande, se entiende que una implantación concentrada en poco tiempo no es lo mejor.
Esto, porque no permite escalonar las siembras para moderar el riesgo, especialmente en un año en el episodio de El Niño traería lluvias por encima del promedio.
Este jueves los valores para la soja se ubicaban sobre US$ 490 por tonelada.
En tanto, son escasas las referencias para el trigo disponible y de la zafra nueva.
Las mismas se ubican en un rango que va entre US$ 250 a US$ 260 por tonelada para la exportación.