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Confesiones horrorosas que demoraron un año en llegar a la Justicia

Gavazzo y Silveira relataron ante el Tribunal de Honor detalles de las muertes de Roberto Gomensoro y Eduardo Pérez Silveira; los motivos por los que le mintieron a la Justicia; y su rol en las desapariciones de María Claudia García de Gelman y Julio Castro   

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10 de abril de 2019 a las 05:00

Fueron dos meses de confesiones horrorosas. Entre el 10 de abril y el 13 de junio de 2018, José Nino Gavazzo y Jorge “Pajarito” Silveira fueron dos veces cada uno al Comando General del Ejército para declarar ante el Tribunal de Honor conformado por los generales Gustavo Fajardo, Alfredo Erramún y José González.

Debían explicar su participación en el “segundo vuelo”, pero sus respuestas derivaron hacia otros casos, muchos de los cuales se reabrirán en los próximos días.

El primero en declarar –hace exactamente un año– fue Gavazzo, quien admitió haber tirado al río Negro al militante de izquierda Roberto Gomensoro y que había mentido a la Justicia sobre eso. Además, negó que los militares uruguayos secuestraran niños, y que asesinaran a detenidos. Prácticamente un mes después fue el turno de Silveira, quien responsabilizó a Gavazzo de la muerte de Gomensoro, pero también de la de Eduardo Pérez Silveira (conocido como el Gordo Marcos), negó las torturas, dijo que si había habido muertes eran por cuestiones “de salud” e involucró a Juan Antonio Rodríguez Buratti (quien se suicidó en 2006 cuando iba a ser detenido), José Arab, Felipe Sande y Ricardo Medina en la desaparición de María Claudia García de Gelman. Ambos ampliaron sus testimonios el 13 de junio de 2018.

A continuación, un resumen de lo que dijeron ante el Tribunal de Honor:

José Nino Gavazzo

Niños desaparecidos

–En el marco de las operaciones y como resultado de ellas, ¿tuvo conocimiento de algunos menores de edad que eventualmente hubieran quedado huérfanos o alejados de la custodia de sus padres?

–No, no sé nada.

–Sírvase detallar las circunstancias en que fueron separados de sus padres. Nombres. Nombres de padres e hijos y que se dispuso sobre el destino de estos menores.

–No. No conozco. Conozco un solo caso pero… un caso que es el hijo de una mujer que se llama Sara Rita Méndez. Esa mujer era una dirigente de la organización y era compañera de un tal Mauricio Gatti, hermano del que mencioné como número uno de la organización. Esta mujer sabía todo acerca de la bandera (de los Treinta y Tres, que fue robada)... La bandera no apareció. Esa mujer tenía un hijo de 20 días que yo lo vi. Cuando se hizo la penetración, yo lo vi… Yo no supe nunca que pasó con ese niño. Pero después con el tiempo, especialmente después del 85, el caso se volvió emblemático y lo usaron diciendo que había sido yo el que había robado el bebé.

(Cuando se supo dónde estaba, ella le pide al comisario que lo había adoptado) para tener una entrevista con quien ella decía que era su hijo y este hombre le dice que sí y le explicó absolutamente todo. La única condición que le puso es que no lo fuera a dañar psicológicamente a este muchacho. Tuvo la entrevista con su hijo e inmediatamente salió a la prensa y dijo de todo… El padre a los pocos meses se enfermó y se murió… Todo termina en que el hijo no quiere ver más a la madre.

Los servicios en el SID y los interrogatorios a detenidos

–En algunos de los interrogatorios en que usted participó o que haya sabido, ¿ud. sabe de algún detenido que haya perdido la vida como consecuencia de esos interrogatorios?

–No. Yo lo que sé y no sé lo que he declarado ante la justicia, porque no lo puedo declarar, aunque soy consciente de que lo que estoy declarando acá va a terminar en manos de la justicia, lo digo. En el año… 73… 73, se detuvo a una persona, era el jefe militar del MLN, en ese momento se había reorganizado en tres, lo que llamaban los Ejércitos, Ejército de estudiantes. Ejército de Trabajadores y Ejército de Servicios. Este hombre que voy a mencionar estaba en el  Ejército militar. … hicimos el operativo de madrugada… yo dije que lo dejaran esposado con custodia en una silla. En una silla común ¿no? Y al otro día de mañana me avisan que el hombre había fallecido. No se le había interrogado, prácticamente no se lo había interrogado. Se le habían hecho preguntas banales y no había motivo de su fallecimiento. No tenía una lastimadura, no tenía nada. Bueno, yo le di cuenta a mi jefe que era el coronel Rubio y juntos fuimos a la División 1. El general Cristi dio la orden… por temas de desprestigio del Ejército no se podía decir que había muerto. Iban a decir que lo habíamos matado nosotros y no fue así, entonces dio la orden de que lo tiraran al río Negro en el campo militar… quien tuvo que hacer eso fui yo. Recibí la orden, tuve que hacerlo yo. Y eso es lo que le puedo decir.

Vuelo 5 de octubre de 1976 (segundo vuelo)

–Ese vuelo no existió. Es falso. Todo eso es una historia que comienza con un periodista de La República… pero es el que más ha denostado al Ejército. Después en el juzgado se probó que todo es mentira. porque el avión con ese número existe. Existía. Era un C47… se pudo ubicar al piloto de ese avión. Pudieron probar que ese vuelo era diurno.

Matar al enemigo

–En Argentina al enemigo lo mataban. Nosotros no, ¿verdad? Como está la prueba de que ellos mataban, nosotros tenemos la prueba también en el penal de Libertad, ahí en el penal de Punta Rieles, de que nosotros no los matamos. Entonce yo pregunto: ¿Qué sentido tiene que de la Argentina, donde los mataban a todos, trajéramos una cantidad X de personas para matarlas acá? No tiene sentido, no tiene sentido.
Carece de sentido común. Si nosotros hubiéramos tenido la necesidad militar  fuésemos unos sádicos, que los queríamos matar, los matábamos allá, pero no los traíamos a Uruguay a matarlos acá. Eso es lo que sé…

Segunda declaración sobre Gomensoro

–Recibo la orden de llevarlo a Paso de los Toros. Me dice el general Cristi que eso ya estaba totalmente coordinado con el comandante de la División de Ejército III, o sea que no iba a haber nadie en la zona, iba a estar todo el terreno liberado. No obstante, yo hago la operación tan mal que el cuerpo aparece al otro día o a los dos días, que ahí es cuando es recuperado, es cuando se hace la autopsia por el médico del Servicio Público de Paso de los Toros o de Tacuarembó, de uno de los dos lugares, no lo sé. Y aparece que no presenta lesiones de ningún tipo. Todo eso está en los documentos judiciales.

–¿Solo usted manejó el vehículo? ¿Lo cargó en el vehículo solo?

–Yo lo cargué en el vehículo, yo manejé el vehículo, yo lo llevé al lugar, lo bajé, lo puse en un bote y lo tiré del bote. Yo solo.

–Si usted lo tiró del bote, ¿le puso algún peso para que no saliera a flote?

–Sí, sí, por supuesto. Iba envuelto en un alambre con piedras del lugar.

–¿Se le habrá salido el alambre y por eso apareció a flote?

–No sé qué pasó. Era de noche, una noche oscura. Yo estaba solo, se imagina que no estaba muy tranquilo y creí que lo había dejado caer del bote más lejos de la costa de lo que yo creí, y no. Había caído cerca de la costa.

Sobre su mentira a la Justicia

–Por una razón muy sencilla. Porque en todo momento en cualquier juicio que se llama a un oficial, inmediatamente buscan que haya alguien más que tiene que ser responsable con él y le achacan la misma responsabilidad que pueda tener el responsable o no pueda o no tener el mismo responsable, pero empiezan a abrir el abanico y tratar de procesar al máximo posible de oficiales. Eso es lo que sucede, lo que está sucediendo hoy día, en la Justicia Ordinaria. Entonces yo lo que hice de esa manera es no mencionar nada porque si no iban a preguntar en el cuartel quién fue además que lo detuvo, quién lo interrogó, si es que lo interrogaron, quién hizo esto, quién hizo lo otro, e iban a procesar a oficiales que no tenían nada que ver y que eran subalternos míos. Entonces de esa manera yo no dije nada y asumí yo toda la responsabilidad.

Jorge "Pajarito" Silveira

"El SID era Prantl, pero lo manejaba Gavazzo”.

Muertes de detenidos

–No raptábamos niños, no matábamos a los prisioneros. Que quede bien claro (…) es decir, no matábamos gente, no lo fusilábamos. Si en algún momento a alguien se le fue (murió) un preso en un interrogatorio, fue por un problema de una enfermedad o algo por el estilo, pero no había ninguna intención de matar, era solamente detenerlos, llevarlos presos y mandarlos a la cárcel".

–¿Usted participó de detenciones y como consecuencia de ello, privó la libertad?

–Sí, era la función mía, era operativa, es decir era… pero privé la libertad porque eran todas operaciones ordenadas por el superior. Es decir, el superior me ordenaba, me daba la orden, iba, detenía y los llevaba a la sala de interrogatorios.

–¿Efectuó interrogatorios?

–Muy pocos, debido a que la función mía era operativa.

–¿Efectuó procedimientos que se cataloguen como torturas?

–Nosotros no.

–¿Alguna de las interrogadas falleció?

–No, no nunca. Ni falleció ni se enfermó. Si alguno falleció fue porque cuando se le interrogó el jefe que lo interrogó o algo tenía algún problema de corazón o algo por el estilo y no lo pudieron salvar, pero no era la búsqueda de que esa persona muriera. Nunca se buscó la muerte de nadie y nunca fueron por accidentes de militares.

Gordo Marcos

–Hubo un fallecido en Artillería 1 que Gavazzo lo gaseó. Si, que lo gaseó, porque estaba el gas adentro cuando entramos a la sala. Ya no estaba y lo llevaron al hospital y … creo que es un desaparecido sí (…) el gordo Silveira.

Gomensoro y Gómez 

–Al coronel Gómez lo acusan de haber matado a una persona, lo acusaban.

–¿A Roberto Gomensoro?

–Sí, a Roberto Gomensoro. Entonces un día van las hijas a saludarme ahí, en la cárcel y me dicen: “Estamos muy contentas porque Gavazzo nos va a dar todos los nombres de los oficiales de ingenieros que estaban en Pasos de los Toros en esa época y ahí vamos a poder saber algo”. Entonces yo les digo: “Señoras, no, miren, señoras, eso es mentira”. ¿Por qué? Porque a nosotros los subalternos habíamos visto que algo raro había pasado, que se había detenido a Gomensoro, le digo más, quizás hasta lo detuve yo, no tengo ni idea ni me acuerdo, porque daban la orden, iba detenía gente y la entregaba, no tengo ni idea, quizás fui yo el mismo que lo fue a detener, no tengo ni idea, pero con el tiempo supimos que Gavazzo era relevado. Es decir, que Rubio se había peleado con Gavazzo y había salido para la División a dar cuenta del hecho.

–¿Usted dice que Gomensoro fue detenido y llevado al Grupo de Artillería N°1, entonces?

–Sí.

–¿No fue a Paso de los Toros?

Murió en el Grupo de Artillería 1 y lo tiraron en el río Negro. Gavazzo.

–¿Usted lo vio?

–No. Todos sabíamos qué había pasado.

–¿Gomensoro fallece como consecuencia de las torturas?

–Nosotros no sabemos, sabemos que se le muere a Gavazzo.

Segundo vuelo

–Yo no hablo del segundo vuelo porque no sé nada.

Caso Gelman

–En 2005 empiezo a trabajar a tratar de ver quién tenía los huesitos de Gelman. Teníamos un dato que Arab podía saber algo. Ramas me manda a hablar con Arab. Arab y Gavazzo trabajaron juntos en operaciones del SID. Rodríguez Buratti y Vázquez eran los jefes.

Silveira contó que se empezaron a reunir al lado de su casa.

–Iban Gavazzo, Vázquez, Rodríguez Buratti, Ramas y Arab. Una sola vez fue Sande de la policía, una sola vez. Medina nunca fue.

Un día Ramas y Arab discutieron.

–Viene Rodríguez Buratti, estaba Gavazzo ahí y Ramas un poquito más lejos y Rodríguez Buratti empezó a decir: “yo hice de custodia”… y empezó a hablar. “Yo hice de custodia, a mí Arab me pidió que le hiciera de custodia. Entonces me subió en la caja de la camioneta (manejaba Arab) y me llevó a toda velocidad, casi me mata, hasta el 14. Era el mediodía. Cuando llegamos –no nos mató de casualidad–… Cuando llegamos, yo (Rodríguez Buratti) me bajo de la camioneta y había unos árboles nuevitos, había… estaban Sande y Medina haciendo un pozo, eran las doce del mediodía, a plena luz del día, un calor brutal”. Y ahí Rodríguez Buratti no dice que se van ni cómo se van ni nada. Como que él no participa en nada.

–¿Así que ahí estamos hablando de Sande y Medina allá y en la camioneta Arab y Rodríguez Buratti? ¿Gavazzo por ahora no interviene?

–Gavazzo ya estaba en el hospital, pero Gavazzo teóricamente era el que había dado la orden que la llevaran para ahí, teóricamente porque nunca he estado, he estado en desacuerdo. Nunca había sentido el nombre Gelman. A posterior de este cuento, cuando estábamos por caer presos, Gavazzo lo llama a Ramas y le dice “explotó lo de Gelman”, por teléfono. Y le dijo Ramas “de qué me estás hablando. Vení por acá, vení”. Va a la casa y ahí le dice… él le dice “sí, el traidor es Ferro, hay que matarlo”. Bien cosa de Gavazzo de “hay que matarlo”.
En ese momento suena el teléfono. (El oficial de Inteligencia José) Lamy era. “Vení para acá” (le diría Ramas). Cuando llega Lamy le dice “explotó lo de Gelman”. Y Lamy le dice “de qué me estás hablando, de la mayonesa…”. (Lamy fue quien supuestamente encabezó la Operación Zanahoria).
Lo que demuestra que si los desaparecidos, cada uno había dado a Lamy para que lo hiciera en una Operación Zanahoria, no había dado nunca Gavazzo el nombre de la Gelman. Nunca lo había dado. Por lo tanto había posibilidad que el cuerpo estuviera.
En la sala de estado mayor nos habíamos reunido todos esos que estaban nombrados más… estaba Taramasco también, nos habíamos reunido y estaba Bertolotti. Nos planteó todas las situaciones, que estaba muy complicado, querían saber algo. Y ahora con nosotros… y después cuando termina la reunión, Bertolotti sale, va al despacho y se reúne con Sande y Medina y ahí arregla… si tengo datos, información de que arregla y van al 14 a marcar el lugar. Mucho… ya preso me entero que uno de estos dos policías o los dos, no sé, le dijeron al comisario Zabala que marcamos cualquier lugar y eso fue lo que embagayó a Bertolotti diciendo acá está, acá está el cuerpo y no estaba porque le habían mentido todos los hombres. Bertolotti se había enterado de todo esto que yo le cuento ahora acá porque yo se lo informo a Bertolotti, y después eso sale en TV, quedando Bertolotti mal parado porque le mintieron. Aparentemente le mintieron.

–¿Piensa que está todavía ahí?

–Lamy era una persona que dice que hizo el trabajo con una seriedad, pero por otro lado sé que Lamy no tenía ese nombre. No tenía ese nombre porque Lamy se acordaba de todos los nombres de todos los que había exhumado. El propio Lamy utilizaba un teniente, un teniente de reserva con una máquina, pero el teniente de reserva hacia los pozos y si aparecía cualquier cosa rara que aparecía, se tenía que bajar de la máquina e irse y Lamy hacía el resto. Si chocaba con algo se retiraba y Lamy hacía el resto.

–¿Él personalmente?

–Él personalmente. Creo que hubo dos oficiales que lo ayudaron.
Hablo con Bertolotti y le digo “arrégleme esto, usted sabe que nosotros no tenemos nada que ver. Ramas y yo. Fue a hablar con el presidente. Fue a mi casa, yo ya estaba detenido. Le dijo a mi señora “hablé con el presidente y el presidente dijo que lo pruebe la Justicia. Y no, evidentemente que en la Justicia no pude probar nada. Le digo que Ramas no tuvo nada que ver.

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