17 de noviembre de 2012 11:39 hs

Hasta esta semana, el título de deuda uruguaya con plazo más lejano era el Bono Global 2036. Ahora, ya hay un nuevo bono que llega hasta el año 2045. ¿Cómo será el país entonces? ¿Cómo estarán los uruguayos en esa época? ¿En qué andará cada uno de nosotros en ese año si la vida nos permite llegar ahí?

No es novedad que se emitan títulos a largo plazo en los mercados. En los hechos, en algún caso internacional se ha emitido bono perpetuo, o sea que no tiene vencimiento.

Pero, el hecho de la semana, no es para dejarlo como algo de rutina.

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Los que compran estos bonos están prestando su dinero al Estado uruguayo hasta el año 2045. Es una apuesta al país, por lo que ven hoy y por lo que perciben para el futuro, y seguramente por una valoración positiva de la historia, la que proyectan hacia adelante.

¿Confianza en Mujica? Cuando esté venciendo este bono y haya que amortizarlo para cancelarlo, el actual presidente podrá haber llegado a los 110 años.

¿Confianza en los actuales líderes políticos? Los otros líderes de la izquierda, Tabaré Vázquez y Danilo Astori, podrán haber festejado las 105 velitas en ese año.

¿Otros líderes que están hoy con responsabilidad política y son más jóvenes? Jorge Larrañaga llegará a 2045 con 89 años, Pedro Bordaberry con 85 años de edad, Luis Alberto Heber con 88 años& Incluso el "delfín" de Mujica, el actual presidente de ANCAP, Raúl Sendic, cumplirá 83 ese año, en el que asumirá un nuevo gobierno en este país.

La confianza llega a hombres que hoy son menos visibles. Pero también es confianza en los que vengan en 2015, y en 2020, y así &

El análisis que realicen inversores en esos bonos, sobre la capacidad de pago del país, y respecto a las consideraciones de la voluntad de cumplimiento de las obligaciones, está acotado por el tiempo. No se puede pensar en un plazo tan largo, incluyendo eventualidades y figuras al frente de la administración.

Invertir a 2045 es una expresión de confianza más allá de vaivenes políticos y económicos.

Obviamente, el que adquiere un título de deuda de largo plazo sabe que no tiene por qué tenerlo en carpeta hasta el final de su plazo y que lo puede comercializar en el mercado secundario a la cotización de ese momento. Pero es claro que es una apuesta fuerte, y con mirada de horizonte lejano.

La mirada internacional sobre Uruguay es muy elogiosa. Sobre el país en su conjunto, sobre los gobernantes, sobre los opositores, sobre la sociedad, respecto al presidente actual, sobre los anteriores.

Cómo nos ven
Medios de prensa extranjeros encargaron a sus equipos periodísticos reportes sobre lo que ven como un país que consolida crecimiento económico, pero que además impulsa legislación de vanguardia en temas polémicos. Y eso, con una imagen de un presidente desinteresado por cosas materiales, por su propio bienestar, y que destina cada día para ver cómo ayuda a los más pobres.

La valoración positiva sobre Uruguay, sobre su economía y respecto a sus finanzas, quedó plasmada una vez más esta semana con la colocación de un nuevo título de deuda, el Bono Global en dólares con vencimiento en 2045. Pero no solo ahí.

Lo comprobé otra vez en un congreso de periodistas latinoamericanos que se realizó esta semana en la capital chilena. También con periodistas de Brasil, Colombia y de Europa, que hicieron consultas para tramitar entrevistas con Mujica para un informe más o menos similar, sobre un exguerrillero gobernando, al que de arranque perciben como un hombre modernizado, responsable, que no cae en tentaciones populistas ni en poner en riesgo la estabilidad y seriedad del país, pero que a la vez es popular, desinteresado, honesto, y extremadamente preocupado por los más pobres. Así lo ven.

No hay que irse muy lejos para encontrar esa visión. Alcanza con ver los comentarios de lectores de portales argentinos cuando aparece una nota sobre Mujica. Aparecen algunas críticas, pero grandes elogios al presidente uruguayo.

No se trata de expresiones de quienes están en sintonía ideológica y lo hacen por solidaridad política. Lo ven bien y punto.

En la vista con lupa que se hace en la vida cotidiana de los uruguayos, el presidente José Mujica ha ido perdiendo confianza de opinión pública en su gestión, y se nota que ha desperdiciado en poco tiempo un capital importante de respaldo multitudinario, superior al de su electorado. Pero, simultáneamente, el actual jefe de Estado va creciendo en respeto y consideración internacional.

¿Quién tiene razón? ¿Los uruguayos que le han ido retirando confianza a Mujica por la forma de gestionar? ¿Los extranjeros que se limitan a una imagen romántica sin entrar en detalles con el día a día?

El déficit de gestión en la primera mitad del quinquenio ha sido reconocido por los propios frenteamplistas, y algunas explicaciones se conforman con un "Pepe es así".

En el Movimiento de Participación Popular (MPP) hay disgusto porque hasta dirigentes frenteamplistas de otros sectores de la coalición han señalado que hay entrevero en el manejo gubernamental, multiplicidad de objetivos que se chocan, demora en la ejecución de obras, pese a contar con recursos abultados en el presupuesto, y confusión generada por declaraciones presidenciales en las que se enrocan prioridades y se anuncian medidas que no están resueltas en la interna, ni siquiera discutidas.

La defensa oficialista contra esa argumentación se basa en planes concretados que vienen del período anterior, o en logros de esta administración que, si bien son ciertos, no contradicen la falta de obras y las fallas en las áreas criticadas. Hay un déficit de gestión y entrevero de planes.

El plan de seguridad anunciado el 20 de junio es un ejemplo.

El presidente quiso poner orden porque sintió que no lo había suficiente en el combate al delito. Un grupo ministerial trabajó en reserva durante algunas semanas, se hizo el anuncio de un plan presentado como prioritario, y luego, el trámite legislativo fue lento porque la bancada se negó a considerar algunas medidas (como el aumento del máximo de penas a los menores infractores), atenuó otras, de forma que quitó el efecto deseado al inicio, o cambió el sentido de la legalización de la marihuana.

Del rechazo tajante a la legalización del cultivo de cannabis -el ministro de Defensa, Fernández Huidobro, que fue el vocero de ese tema, había dejado en claro que no se iba a tolerar- ahora se pasa a permitirlo y estimularlo. Eso, con el nuevo proyecto de ley que se hizo en la bancada de diputados frentistas.

Las obras de infraestructura prometidas son otro ejemplo. La oposición respaldó la fórmula de la participación público privada (PPP) y se podía haber usado ese impulso para rutas, la cárcel& todo eso sigue en planes, y demora mucho más de lo previsto sin que haya habido explicación convincente.

Hay otros casos.

Pero eso no significa que no haya puntos a favor del presidente. ¿Están tan equivocados o tan mal informados los extranjeros que hacen una valoración tan diferente a la que hace la mayoría dentro del país? (en las últimas encuestas entre 36% y 40% aprueba la gestión de Mujica)?

Está claro que desde el exterior no se usa una lupa para ver la marcha del gobierno.

Pero también es cierto que se valora una continuidad de las políticas macroeconómicas, un general respecto a la inversión privada, una buena recepción a negocios que llegan del exterior, un cumplimiento de las obligaciones, una tolerancia política&

Creer que el país crece por inercia, por empuje externo, sin nada positivo de la acción interna, es desconocer la realidad. El contexto externo ayuda, pero también el expresidente Vázquez primero y el presidente Mujica después, cada uno en su estilo, han hecho aportes para que el país crezca.

Uruguay tiene mucho para exponer con orgullo. Eso no significa que se conforme con poco y se quede con las ganas de buscar el camino de desarrollo. Pero no valorar lo que se construye, no valorar la confianza ganada, no celebrar una colocación exitosa de deuda, no darse cuenta de& lleva también a desestimular, a afectar el ánimo interno.

Aun en el caso de que el actual presidente de la República no hubiera hecho nada nuevo, el solo hecho de que a nivel internacional genera respeto, afecto y elogios, solo eso, ya le hace bien a Uruguay.

En la colocación de Bonos 2045 hay un reconocimiento a lo hecho por gobiernos anteriores -que supieron cumplir compromisos- a las actuales autoridades y a lo que se espera que hagan los gobernantes futuros.

La imagen que ha logrado eyectar Mujica al mundo también es responsable del éxito de una operación financiera.

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