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El grito de gol de Oriana Fontán luego de convertir el penal contra Nacional

Fútbol > REVELACIÓN DEL AÑO

Fútbolx100 Femenino: carácter fuerte y convicción, las fortalezas de Oriana Fontán

Sus comienzos en el fútbol, sus caprichos y la convicción para definir un partido clave

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04 de junio de 2022 a las 05:01

Oriana Fontán (20 años) se acostumbró a jugar al fútbol con varones y por eso durante su etapa como futbolista de Colón FC, la expulsaron varias veces. “Tenía otro roce, yo iba para adelante y en el fútbol femenino no era común”, contó la jugadora que desde que llegó a Defensor Sporting cambió su conducta. Tanto varió, que fue elegida revelación del Campeonato Uruguayo 2021 y en el partido decisivo contra Nacional en el estadio Franzini tomó la responsabilidad de patear un penal a los 89 minutos (iban 1-1) que le dio a su equipo el título de campeón uruguayo por primera vez en la historia del fútbol de mujeres.

Oriana le ganó por dos votos a su compañera de equipo Sofía Oxandabarat.

Llegó a Defensor Sporting en 2020, año en que las violetas subieron a la A con Fabiana Manzolillo como entrenadora. “Fue un cambio para bien, otro mundo, otra gente, fue lo mejor que hice en este tiempo”, dijo Oriana. Colón femenino estaba en un proceso de disolución y ella había terminado una etapa en el club: “Quería probar otros equipos, había resuelto que me iba a ir, ya se habían ido varias compañeras”.

En plena pandemia de covid-19 se unió al plantel de Defensor. “Entrenamos mucho por Zoom, fue complicado, yo no conocía mucho a las compañeras. Fue difícil. Cuando entrenamos en cancha lo aprovechamos al máximo; el primer año que estuve en Defensor era sub 19, salimos segundas. Fue un lindo año”.

Oriana Fontán

La citación a Primera división implicó un cambio radical en su vida, así como la convocatoria a la selección.

Por los caprichos que tenía como niña chica, que no me servían, nunca había podido estar. Llegó la selección, entrené con la sub 20, terminó el año y me siguieron citando. Por suerte pude jugar el Sudamericano, nos fue bien (Uruguay se ubicó tercero) y en lo personal también”.

Contó que el carácter fuerte le había jugado una mala pasada anteriormente, pero al llegar a Defensor cambió: “Fue una etapa que no me servía y de afuera se veía feo. En Defensor era gente nueva, no conocía a nadie y por suerte cambió. Adentro de la cancha si tengo que defender a una compañera lo hago y si hay que ir para adelante voy, pero ahora estoy más calmada”.

El viernes anterior al partido clave contra Nacional, Oriana entrenó penales con otras tres compañeras y le fue bien. Por eso, cuando se sancionó la pena máxima, fue corriendo y le pidió la pelota a Oxandabarat: “Le pego yo Sofi, dámela", dijo.

“En ese tipo de cosas me tengo una confianza tremenda, me gusta tener esa responsabilidad. Cuando puse la pelota miré la pantalla, iban 89 minutos y dije es ahora o nunca. Cuando vi que la pelota entró al arco, ver la gente en el Franzini festejando el gol, mi familia, mis amigos, fue lo máximo. Me emocioné, fue divino, no imaginaba que el partido terminara así, con dos goles míos”, recordó.

Oriana en la marca de Alison Latúa

El desarrollo del partido no había sido un camino de flores para las violetas. “Cuando nos hicieron el gol, fuimos al vestuario y yo estaba re caliente, porque Nacional es de los equipos que van para adelante y si te va ganando sigue. Igual en el vestuario el cuerpo técnico nos recalcó en todo momento que veníamos haciendo las cosas bien, que no bajáramos la guardia, que siguiéramos así. Salimos al segundo tiempo y demostramos con actitud que podíamos. Cuando nos echan a Paz, estaba tranquila porque el equipo estaba yendo para adelante y por suerte dos minutos después hicimos el primer gol”.

"¿Te parece? Es una nena"

Oriana nació en Montevideo, en la Ciudad Vieja, y a los 6 años ya andaba corriendo atrás de la pelota de fútbol. Solía acompañar a su hermano a las prácticas del Alas Rojas River y un día entró a la cancha a patear una pelota que quedó ahí perdida, le gustó y le contó a su mamá que quería jugar.

Lo hablaron con el técnico y tras la duda típica, "¿te parece? Es una nena”, ganaron el convencimiento y las ganas de Oriana. Así comenzó a jugar en el Alas Rojas. Era la única niña en el equipo, integrado en su mayoría por compañeros del Jardín y del barrio. Allí se mantuvo hasta los 11 años, previo un pasaje por el Don Bosco.

La actual zaguera de Defensor Sporting contó a Referí que nunca sintió discriminación jugando al fútbol con los varones, al contrario, siempre lo disfrutó.

Integró luego la selección de la Liga Palermo y cierto día, participando de un campeonato en el Paso Molino, la invitaron a probarse en Colón FC, equipo que participaba en los torneos de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).

Así fue que junto a su madre arrancaron hacia el Parque Suero, en Casavalle, donde entrenaba la categoría sub 13 de Colón. Dos días de entrenamientos le bastaron para seducir a la entrenadora de la sub 19, que la llevó a su categoría y quedó fichada en el club de San Martín y Fomento.

Así remató el penal que le dio el título al violeta

“Yo tenía 13 años y había diferencia con las otras jugadoras, pero como soy medio grandecita no la sentí tanto”, recordó Oriana.

Al fin de semana siguiente llegó el debut, contra Nacional en Los Céspedes. “A ese partido llegué tarde por los horarios del bondi. Fui al banco y entré en el segundo tiempo. Era la primera vez que jugaba en cancha de 11, con todas las reglas. Fue muy notorio el cambio, pero me fui adaptando”. En esa época jugaba de volante central, de número 5.

Entre 2013 y 2016 Colón se consagró tetracampeón uruguayo. Era el semillero del fútbol de mujeres. Oriana compartió con Belén Aquino desde los 13 a los 18 años. También jugó con Yamila Badell, Mariana Pion, Lorena Graña, jugadoras consagradas.

En 2017 participó con Colón de la Copa Libertadores que se jugó en Paraguay, torneo continental que repetirá en 2022, ahora con Defensor Sporting. “La primera vez era bastante chica, no estaba madura como ahora”, explicó.

Además de jugar al fútbol cursa materias del liceo y tiene ganas en el futuro de ser licenciada en Educación Física. Antes, si se plantea la opción, le gustaría jugar en algún equipo extranjero.

Creer en grande
Defensor empezó el campeonato perdiendo con Peñarol, pero las jugadoras nunca bajaron los brazos. “Arrancamos el campeonato bajas, no veníamos bien. Pero tenemos un grupo de personas increíbles que está en todo momento, siempre dando para adelante. Cuando perdimos con Peñarol en el Charrúa el primer partido, a Naru (la capitana María Córdoba) le hacen una nota en AUF y le preguntan para qué estaba Defensor y ella dijo para campeonar. Dijeron que teníamos la vara muy alta, capaz que no era este campeonato sino más adelante. En la fase final escuchamos de vuelta esa nota y nos preparamos un montón, deseábamos levantar la copa en el Franzini. Cuando se paró el campeonato por el Sudamericano mis compañeras siguieron entrenando, jugando contra varones, nunca no bajaron los brazos, queríamos esto, por la gente que no creía en nosotras. Los favoritos siempre son Nacional y Peñarol, y por esa gente que no creía fue que nos esforzamos al 100% para cumplir el sueño que teníamos”.

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