6 de enero de 2018 5:00 hs

Lo que parece un giro radical de la diplomacia norcoreana y una esperanza de distensión podría no ser más que una trampa tendida a Estados Unidos y Corea del Sur, consideran varios expertos convencidos de que Pionyang quiere dañar la alianza de 70 años entre ambos países.

Tras dos años de bloqueo a causa de los progresos en los programas balísitico y nuclear norcoreanos, la situación da un giro con una reunión de representantes norcoreanos y surcoreanos prevista para este martes en la zona militarizada común, el primer diálogo en dos años.

Durante su discurso de Año Nuevo, el dirigente norcoerano, Kim Jong-un, había dicho que tenía el "botón nuclear" a su alcance en todo momento.

Más noticias
Pero sorprendió con un gesto aperturista, al proponer el envío de una delegación norcoreana a los Juegos Olímpicos de invierno de Pyeongchang, en Corea del Sur, que se realizarán en febrero.

Un giro de 180 grados del dirigente norcoreano, que hasta ahora había hecho caso omiso a los esfuerzos diplomáticos del presidente surcoreano Moon Jae-in, quien además siempre se mostró dispuesto a negociar.

Desde entonces, todo se aceleró: Seúl propuso negociaciones, el Norte y el Sur restablecieron su línea telefónica transfronteriza esta semana, mientras que Washington y Seúl decidieron aplazar sus maniobras; además Corea del Norte aceptó este viernes participar en una reunión.

Al mismo tiempo, Corea del Norte, que amenaza frecuentemente con reducir Seúl a cenizas, aludió al "presidente" Moon este viernes, algo inusual.

Sin embargo, algunos apuntan que las buenas intenciones de Corea del Norte serían en realidad una maniobra encubierta para perjudicar las relaciones entre Corea del Sur y Estados Unidos.

Corea del Sur y Estados Unidos no están exactamente en la misma línea. Mientras que Moon defendía el diálogo antes incluso de asumir la presidencia, en mayo, la Casa Blanca exige medidas concretas a Corea del Norte para su desarme antes de iniciar cualquier eventual negociación.

"Es evidente que el discurso de Año Nuevo de Kim busca abrir una brecha entre Estados Unidos y Corea del Sur", declaró Park Won-gon, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Handong. "Para Corea del Sur, sobre todo, no hay que jugar el juego del Norte", aclaró.

Kim y Trump llevan meses intercambiando excesos e insultos. Este último se jactó incluso en los últimos días de tener un botón nuclear "mucho más grande" que el de Kim Jong-un.

Del mismo modo, el asesor de Trump para la seguridad nacional, H. R. McMaster, advirtió que quien considere tranquilizador el discurso de Año Nuevo del líder norcoreano es que ha bebió "demasiado champán" en las fiestas.

Según algunas fuentes, la CIA advirtió a Trump que solo contaba con un "marco de tres meses" para actuar si deseaba impedir que Corea del Norte tenga un misil intercontinental capaz de enviar una bomba atómica contra Washington.

Para Jon Wolfsthal, director de control de armamentos en el Consejo de Seguridad Nacional durante la administración del expresidente Barack Obama, EEUU no le dio otra opción a Moon más que "seguir su camino".

"Para Kim, era fácil lanzar una ofensiva de seducción para dividir la alianza", declaró en Twitter.

"Al parecer, a Kim le preocupaba la posibilidad real de que EEUU adoptara la opción militar; encontró el modo de evitarlo" al retomar el diálogo con el Sur, explicó Koh Yu-Hwan, profesor de la Dongguk University.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos