Hace pocas semanas las limitaciones de la Corte Penal Internacional (CPI) quedaron patentes ante la falta de colaboración del gobierno de Sudáfrica, que no hizo nada para arrestar al presidente de Sudán, Omar Hassan Al Bashir, cuando este estaba en su territorio. Por el contrario, las autoridades dejaron que el político, acusado de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, participara en una cumbre y volara otra vez a su país sin ser detenido. El caso se suma a otros en los que las órdenes de la CPI se vieron frustradas por la escasa o nula colaboración de diferentes gobiernos, y avivado la polémica en torno a la eficacia y la imparcialidad del CPI.
Corte Internacional condenó a dos personas y absolvió a tres
Recibió más de 20 denuncias pero resolvió cinco casos, algunos casi no avanzan