24 de marzo de 2013 21:36 hs

En una homilía de 17 minutos, el arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, se sumó al deseo del papa Francisco de tener “una Iglesia pobre, para los pobres”, dijo que no hay que esperar “las leyes del gobierno” para vivir como hermanos y remarcó que todos “estamos llamados a ser amigos de Jesús”.

El arzobispo de Montevideo presidió ayer la primera celebración de la Semana Santa, la más importante para la grey católica, donde se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

En una mañana soleada y luminosa, los fieles se fueron congregando en la puerta de la Ciudadela. Alrededor de la hora 11, Cotugno llegó junto a otros sacerdotes de la Arquidiócesis para cumplir con un ritual: la bendición de los ramos.

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Con palmas y ramos se recordó el recibimiento que se le tributó a Jesús cuando entró a la ciudad de Jerusalén, donde lo aclamaron hasta que fue detenido y conducido ante Poncio Pilatos, y comenzó su camino hacia la crucifixión.

Una vez bendecidos los ramos, el arzobispo de Montevideo encabezó una procesión seguido por los fieles, que tomó por la calle Juncal hacia Rincón, donde dobló hacia la plaza Matriz. Cuando ingresó al templo, la iglesia Catedral ya estaba prácticamente repleta.

Cotugno comenzó diciendo que en las últimas semanas “hemos sido testigos de acontecimientos históricos y algunos inéditos”. De esaforma, se refirió al encuentro que el papa Francisco sostuvo el sábado con su predecesor y ahora papa emérito, Benedicto XVI, con el que rezó y almorzó.

“Los vimos reunidos, rezando juntos, cosa que nunca se dio en la historia”, dijo el arzobispo de Montevideo, y agregó que “más allá de los flashes de la televisión, ese hecho tiene en sí un valor enorme, que hay que saber descubrir desde la fe” cristiana.

Al repasar la lectura del Evangelio donde se recuerda que el discípulo Pedro niega tres veces a Jesús, Cotugno dijo que “me quedo con un aspecto: a Pedro, al que pone como piedra para edificar su Iglesia y es el (primer) obispo de Roma, ¿por qué lo eligió si era tan débil?”.

Y respondió el arzobispo: “Para que se viera que lo que pasó viene de Jesús, no de Pedro. Para que se vea que es Él, aunque hable con la voz de Pedro y de sus sucesores. Es Cristo el que nos revela y manifiesta porque sigue permaneciendo entre nosotros. En aquel entonces, como Pedro; ahora como Eucaristía”.

Cotugno agregó entonces que “nosotros tenemos una sola función: representar a Jesús para que siga sensiblemente presente” en el mundo. El arzobispo agregó que “la mayor preocupación de Pedro, de Francisco, de Nicolás y del futuro arzobispo de Montevideo –y la única– es que Jesucristo sea conocido, amado y seguido. Por eso nos propusimos ser discípulos para que el mundo siga a Jesús”.

En una apelación directa a los católicos, Cotugno remarcó que “la vida cristiana es la amistad con Jesús” y preguntó si “se puede amar a alguien que no se conoce?”.

“Tratemos de conocer un poquito más a Jesús”, enfatizó el arzobispo de Montevideo, y dijo que para ello “hay que leer la Biblia”.

En alusión al significado del Domingo de Ramos, Cotugno dijo “no te olvides que lo aclamaste porque lo amamos” e interrogó si “en mi casa, en lo que quiero, en lo que hago, ¿soy amigo de Jesús?”.

Más adelante, Cotugno dijo que “de pronto estamos aquí todos los católicos de Montevideo para decir Padre nuestro que estás en el cielo y de pronto a poca distancia hay gente que está viviendo de manera infrahumana. No estoy haciendo populismo barato, me estoy uniendo al papa Francisco. Me da una enorme alegría escucharlo cuando dice que quiere una Iglesia para los pobres”.

El arzobispo montevideano dijo que “no esperemos a las leyes del gobierno –qué vengan ojalá cuánto antes–; no esperemos que venga Jesús en la segunda venida, ya vino una vez. Ya alcanza para decirnos ‘somos todos hermanos’. Entonces, vivamos como hermanos”.

Cotugno concluyó su homilía diciendo que “todos estamos llamados” a vivir en Jesús, “desde la casa más acomodada al ranchito más humilde”, y agregó que “es un escándalo dar vueltas por Montevideo y ver esos asentamientos, que conocemos muy bien y que nos dan vergüenza”.

Un bronce para la Virgen María

En el último tramo de su homilía del Domingo de Ramos, el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, anunció que el sábado próximo, a la hora 16, previo a la vigilia pascual, colocará una estatua a la Virgen María en el Santuario de Cristo Resucitado, conocido como la iglesia de Tres Cruces.

En ese lugar estuvo la estatua del papa Juan Pablo II hasta que fue trasladada al cruce de bulevar Artigas y avenida Italia, al pie de la cruz donde el papa polaco ofició una misa en la segunda visita a Uruguay.

“Ojalá podamos decirle a María: bienvenida a nuestra ciudad”, dijo Cotugno, y agregó que la Virgen María fue la persona “más cercana a Cristo resucitado”. La estatua llevará el nombre de Nuestra Señora de la Resurrección.

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