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Un conflicto bélico cuyo escenario se viene preparando hace años

Mundo > Guerra y geopolítica

Crecen las tensiones entre la OTAN y Rusia en medio de un cambio de la hegemonía global

El mapa del mundo no se puede analizar solo por las viejas agendas de equilibrios de amenazas militares, ni siquiera desde el peso específico de los Estados Nación, sino que hay muchos otros factores de peso

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09 de junio de 2022 a las 05:00

Ucrania y Polonia tienen una frontera común de 526 kilómetros. Desde hace más de 100 días, se cuentan de a cientos de miles los ucranianos que huyen de la guerra. La crisis humanitaria es desoladora. Sin embargo, quienes tienen los comandos de este conflicto bélico hace muchos años que prepararon escenarios. Y, a medida que el conflicto va en escalada, los riesgos son cada vez mayores.

Hasta ahora, ningún país miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fue atacado por Rusia ni, a su vez, se involucró de modo directo en la guerra.

Sin embargo, el presidente de la derecha polaca Andrzej Duda impulsa la presencia de efectivos de la alianza atlántica en su territorio. Lo propio hicieron en las últimas horas del 6 de junio los mandatarios de Letonia y Lituania, Egils Levits y Gitanas Nauseda.

Un mes antes de que Vladimir Putin anunciara su “Operación Militar Especial”, que ya lleva más de 100 días y miles de muertos, la OTAN reforzaba su presencia en Polonia, Letonia y Lituania. No solo con efectivos de los países europeos sino también con tropas de Estados Unidos, la potencia creadora de la alianza y la que impulsó, tras la caída de la Unión Soviética, la expansión hacia el este de la entente militar.

En efecto, en 1999, se unieron Polonia, Hungría y la República Checa. La nueva aliada de socios de la OTAN llegó en 2005 con la adhesión de siete países de Europa central y oriental: Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia.

Rusia siempre se opuso a la expansión hacia el este de este conglomerado militar de naciones. No solo porque representan una amenaza sino porque muchos de esos países eran parte del Pacto de Varsovia en la Guerra Fría. Para Putin, el equilibrio político al interior de Rusia no era fácil.

Ucrania y sus vecinos

Las relaciones entre Lituania y Bielorrusia –aliada de Moscú- se pusieron duras. Hubo cruces abiertos entre sus presidentes con tono bélico. Hungría, que al igual que Polonia, Ucrania y Rusia tiene un gobierno de derecha, se alió a Moscú al no plegarse a las sanciones comerciales a Rusia.

Rusia y Bielorrusia realizan ejercicios militares conjuntos desde 15 días antes de la invasión a Ucrania.

En ese principio de febrero, Estados Unidos aumentó su presencia en el flanco oriental de la OTAN. El 2 de febrero de 2022, el Pentágono anunció un aumento temporal de las tropas estadounidenses, el mayor número -1.700- fueron a Polonia, el segundo país fue Rumania, con extensa frontera con Ucrania, donde Washington envió un millar de soldados.

También antes del despliegue de tropas rusas en Ucrania, en Redzikowo -el norte de Polonia- se inició la última fase del sistema misilístico Aegis Ashore, que estará listo a finales de 2022. Otras partes del llamado escudo antimisiles de la OTAN también están desplegadas en Rumania desde hace cinco años.

Ante este crecimiento, El 1 de febrero, tres semanas antes de lanzar su operación militar especial, Putin advirtió que Rusia estaba amenazada.

Preparativos antes de la invasión rusa

El 6 de febrero de 2022, 18 días antes del inicio del lanzamiento de las tropas rusas, la ministra de Defensa alemana, Christine Lambrecht, declaró a la prensa que su país estaba en tratativas con el resto de los miembros de la OTAN para reforzar las unidades de combate Lituania. El ministro de Defensa lituano, Arvydas Anusauskas, confirmó esos planes en su perfil de Facebook.

Unos 1.200 soldados de otros países de la OTAN estaban en Lituania, la mitad de ellos alemanes. Se incrementaron antes y después de la invasión rusa.

Era el resultado de muchos años de cooperación militar del socio europeo más poderoso de la OTAN con sus vecinos de los países bálticos. Pese a aumentar de modo significativo su presupuesto militar en 2022, Alemania no puede ni quiere perder el gas de Rusia. Bascula entre echar leña al fuego y husmear la posibilidad de no tener una grave crisis energética.

El nuevo mapa geopolítico de la región se había empezado a configurar en 2014, cuando Ucrania vivió un giro de 180 grados. De un presidente pro-Moscú, Víktor Yanukóvich, tras unos meses de conflicto interno y vacío de poder, Ucrania viró a un gobierno de signo contrario encabezado por Petró Poroshenko, el predecesor del actual mandatario, Volodomir Zelensky. Poroshenko era el resultado de la incitación de Alemania a tener una relación privilegiada con Ucrania sin un conflicto directo con Rusia.

El proceso de tensiones y conflictos no tiene precedentes sencillos. Sin embargo, en muchos artículos y análisis se vuelve a hablar de “Occidente”. Recurren al lenguaje de una Guerra Fría que ya terminó tres décadas atrás. Pero el escenario actual presenta un problema delicado: esas naciones incorporadas desde 1999 a la OTAN no son “occidentales”. No es casual que, desde los países europeos fundadores de la alianza, se hable con ese lenguaje, Alemania, Francia, España, Holanda y Bélgica sienten que su participación en la alianza atlántica les da más derechos que a los nuevos socios. Es más, el crecimiento económico de los países del este que se sumaron a la Unión Europea y a la OTAN, son en gran medida producto de los buenos negocios de empresas del oeste de ese continente.

Por otra parte, la idea del “occidente” parece recurrir al fantasma del comunismo. Es obvio que ni Rusia es la Unión Soviética ni Putin es enemigo del capitalismo.

Un nuevo mapa de hegemonías

En todo caso, desde 1991, cuando implotó la Unión Soviética, Estados Unidos consolidó su papel de única potencia mundial. Pasadas tres décadas, y aún con la poderosa OTAN bajo su liderazgo, el mundo exhibe cambios de liderazgos.

Rusia puede aducir que se sintió amenazada por el pedido de Ucrania de sumarse a la OTAN. También hay otro elemento: el este ucraniano no estuvo bajo control de Kiev desde 2014. Por el contrario, se desarrolló una guerra de no tan baja intensidad en la región del Donbás, hoy bajo control de las milicias pro-rusas y de las tropas enviadas por Moscú.

Si el epicentro de los conflictos está en Ucrania y Rusia, la nación que más creció en estos treinta años es China.

En estos más de 100 días de guerra, Xi Jinping evitó tomar partido por Rusia, tal como Joe Biden quiere mostrar. Es evidente que Beijing tiene muchos acuerdos con Moscú, pero la interdependencia entre Estados Unidos y China, tanto entre empresas de ambos países como en el sistema financiero y bursátil es muy alta. Con un dato alertado por los think tanks norteamericanos: el crecimiento chino tiene un dinamismo mucho mayor que el de Estados Unidos y en un futuro no muy lejano va a sacarle ventajas considerables.

No solo en su comercio exterior. China es el país que más patentes tiene; es decir, su capacidad de invención y de registro de nuevos procedimientos que van desde el transporte hasta el mundo digital, pasando por un nuevo impulso a la industria y el equipamiento militar. Su iniciativa de la Franja y la Ruta atraviesa todos los continentes salvo la Antártida.

Pandemia, crisis energética y alimentaria, calentamiento del planeta, migraciones por sequías, hambrunas y guerras, concentración mayor de las riquezas en pocas manos, megamillonarios del mundo digital y ganancias desmesuradas del complejo militar industrial.

El mapa del mundo no se puede mirar solo por las viejas agendas de equilibrios de amenazas militares. Ni siquiera desde el peso específico de los Estados Nación. 

China crece. Pero, al igual que en otras potencias, aumenta un capitalismo en pocas manos privadas. Es difícil prever lo que pueda pasar en esta guerra no solo por lo que hagan Rusia y la OTAN –que no participa de modo directo en el campo de batalla- sino porque es problemático saber si habrá victorias bélicas, acuerdos diplomáticos que prolonguen las tensiones, y si la llamada multipolaridad tiene chances.

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