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Crédito a las familias se estanca ante pesimismo del consumidor

Los hogares son más cautelosos a la hora de asumir nuevo endeudamiento

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24 de abril de 2018 a las 05:00

En un contexto en el cual los consumidores mantienen cierto pesimismo a la hora de anticipar la evolución de la economía y su impacto en sus bolsillos, el crédito al consumo permanece estancado, en particular en instituciones orientadas principalmente a un público de ingresos medios y medio bajos.

El poder de compra de los hogares se mantiene en aumento debido al incremento del salario real de 3% en el promedio de los 12 meses cerrados en marzo. Sin embargo, eso no se traduce en un incremento del financiamiento al consumo. Si bien los indicadores no muestran una reducción del endeudamiento en términos absolutos, implica una caída como porcentaje del ingreso de los hogares.

El Índice de Crédito al Consumo de El Observador (ICC-EO) mantuvo en febrero un incremento de apenas 0,3% respecto a igual mes del año pasado. El indicador valúa en pesos constantes –descontando el efecto de la inflación– el financiamiento vigente otorgado a las familias por los bancos locales y casas financieras, cooperativas y administradoras de crédito. El índice excluye préstamos hipotecarios y crédito automotor.

El estancamiento del financiamiento a los hogares se da en un contexto en el cual la confianza de los consumidores se mantiene en niveles por debajo al optimismo, aunque por encima de marzo del año pasado.

La Cátedra SURA de Confianza Económica de la Universidad Católica y Equipos Consultores realiza un sondeo mensual al respecto. En su entrega de marzo, muestra que la confianza de los uruguayos se deterioró 2,7% respecto a febrero. De todas maneras, los niveles actuales son 2% superiores a los de marzo del año pasado.

El indicador adopta valores entre 0 y 100 puntos. El límite de 50 puntos separa una situación de optimismo de una de pesimismo. En marzo el índice era de 47,2 puntos. Desde el segundo trimestre de 2015, el indicador se encuentra en niveles pesimistas y alcanzó su peor momento a mediados de 2016. Durante el año pasado, tuvo momentos puntuales por encima de los 50 puntos, pero nunca salió de los niveles de neutralidad.

Ese pesimismo sostenido imprime una mayor cautela por parte de los hogares que los lleva a evitar expandir su nivel de endeudamiento, aunque los grandes números no muestran una tendencia a la reducción de la deuda.

Entre los grandes operadores del segmento, la mayor caída en el financiamiento al consumo tuvo lugar en administradoras de crédito. Se trata de agentes que están principalmente orientados a hogares de ingresos medio-bajos y bajos, lo que podría sugerir una mayor cautela en este contexto socioeconómico.

Los datos del BCU muestran que el financiamiento vigente a las familias por parte de las administradoras de crédito se redujo 1,6% en los últimos 12 meses.

Por el contrario, los bancos privados, orientados mayormente a un público de ingresos medios, medio-alto y alto, tuvieron un aumento de 4,6% en el crédito al consumo. En tanto, en el Banco República hubo una caída de 0,6%.


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