10 de julio de 2014 10:25 hs

La operación Margen Protector de Israel contra los radicales de Hamas entra hoy en su tercer día, con más de 700 cohetes lanzados entre ambos bandos y al menos 48 muertes constatadas de palestinos. El gran problema, coinciden varios analistas, es que hay poca disposición al diálogo y que en el horizonte no aparece ningún mediador que interceda para facilitar el acuerdo.

Desde que se agudizó la crisis entre Israel y Hamas, las miradas se dirigieron de modo especial hacia Egipto, que en crisis precedentes fue el mediador privilegiado. En los últimos días, ese país hizo algunos contactos en pro de la paz, pues, según anunció en un comunicado la Presidencia de ese país, el mandatario Abdelfatah Al Sisi mantiene un contacto continuo con todas las partes para intentar evitar los ataques.

De acuerdo con Ehab Badawy, portavoz presidencial, Egipto considera que Israel es el actual responsable de la escalada de violencia y ahora busca que cesen “las medidas provocadoras y crear las condiciones necesarias para reanudar las conversaciones de paz” entre palestinos e israelíes.

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Pero mientras desde Presidencia se daban esas indicaciones un tanto vagas, desde la cancillería de El Cairo se declaraba que “no hay una mediación en el estricto sentido de la palabra” porque los contactos con los palestinos en Gaza, Ramala y Tel Aviv no habían “dado resultados”.

Daniel Nisman, analista de seguridad basado en Israel, es uno de los tantos académicos que consideran que la presunta mediación está condenada al fracaso porque “el Egipto de Abdel Fattah Al Sisi ya dijo a Hamas la semana pasada que no ejercería una presión excesiva sobre Israel”.

Sal Emergui, corresponsal en Israel del diario español El Mundo, considera algo similar. Según expresó en su cuenta de Twitter, “la mediación egipcia es clave”. Pero “no da frutos porque no existe. Al menos hoy en día”.

Sucede que Egipto ya no es el mismo que antes y hoy no volvería a interceder a favor de Hamas, como lo hizo durante la crisis de 2012. En esa ocasión, el entonces presidente Mohamed Morsi condenó la “agresión” israelí y envió a su primer ministro a Gaza para demostrar su apoyo hacia la facción.

Pero Morsi fue derrocado a mediados de 2013 y su partido, los Hermanos Musulmanes, fue perseguido y condenado. El nuevo líder de gobierno, Abdel Fattah Al Sisi, acusó a los miembros de Hamas de alienar a los egipcios y ayudar a los Hermanos Musulmanes a realizar atentados. Como represalia, el mandatario destruyó los túneles que conectaban a la sitiada franja con Egipto, condenando una vez más a los palestinos que allí viven al aislamiento más absoluto, pues tanto la frontera con Israel como la salida al mar están totalmente bloqueadas.

Egipto hoy ya no es el mismo de antes y pretende no asumir un nuevo conflicto, pues a nivel interno ya tiene que lidiar con el descontento y la inconformidad.

Pese a todo, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, mantiene las esperanzas y ayer pidió al mandatario egipcio Abdel Fatah Al Sisi que intervenga para detener “la escalada de violencia de Israel en Gaza”.

Según un comunicado divulgado por la agencia de noticias local, ambos mandatarios conversaron por teléfono. De acuerdo con algunas fuentes palestinas que dialogaron con la AFP, la estrategia de ese bloque es buscar que la comunidad internacional presione a Israel para que cese su operación bélica. Por el momento, nada permite afirmar que Egipto sea quien asuma la defensa de esa estrategia. l

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