14 de julio 2019 - 5:00hs

El primer diagnóstico fue depresión. Sandra tenía 14 años. Había dejado de cepillarse los dientes y peinarse el pelo, se encerraba por horas en su cuarto y cada tarea le costaba el triple de esfuerzo. Su madre describió estos y otros síntomas al psiquiatra infantil, que en media hora prescribió antidepresivos e indicó que volvieran en un mes. 

Ahora, Sandra recuerda con angustia ese primer encuentro con la especialista. Lo que tenía no era depresión: era trastorno bipolar. Pero eso lo supo mucho después, cuando había pasado demasiada agua debajo del puente. En los 10 años que transcurrieron desde entonces tuvo que consultar a nueve psiquiatras y fue internada dos veces en clínicas especializadas. Probó todo tipo de fármacos –ansiolíticos, antipsicóticos, neurolépticos– que le agudizaron los síntomas de su patología.

Se tornó agresiva, se encerró en sí misma, se sintió eufórica, entró en etapa maníaca, se durmió en clase y por días de corrido no concilió el sueño. Hasta que dio con el psiquiatra que la atiende ahora, el primero que acertó el diagnóstico, la medicación y el abordaje terapéutico. Sandra, que no quiere ser identificada, milita por los derechos de las personas con trastornos mentales. Su médico asegura que probablemente nada de lo que vivió hubiera ocurrido si el diagnóstico hubiera sido correcto desde el principio. 

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Iatrogenia, el lado B de la medicina 

En ocasiones la atención médica puede dañar al paciente. A este fenómeno se lo conoce como “iatrogenia”, la cara de la medicina que no siempre ve la luz. En el mundo mueren cerca de 10 mil personas a diario por errores médicos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que no deben ser confundidos con casos de mala praxis.

La psiquiatría es una especialidad que no está exenta de la iatrogenia, aunque está en discusión su incidencia. El presidente de la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay, Rafael Sibils, consideró que “aunque no hay estudios en profundidad al respecto, no es un tema que llame la atención”. La psiquiatra infantil Natalia Trenchi, por su parte, afirmó que “en salud mental se ven muchos casos de iatrogenia, porque es un campo que está muy mal regulado y (...) no es una ciencia exacta”. 

Quienes han estudiado los errores médicos en el campo de la psiquiatría coinciden en que es un problema sanitario grave al que hay que prestar especial atención. “El perjuicio que se puede infligir a los pacientes abarca todo el episodio de atención, desde la prevención hasta el tratamiento, pasando por el proceso de diagnóstico”, concluye el estudio Iatrogenia y prevención cuaternaria en salud mental, elaborado por los psiquiatras españoles Alberto Ortiz Lobo y Vicente Ibáñez Rojo. 

Trenchi reconoció que todos los psiquiatras alguna vez se equivocaron en el diagnóstico o en el abordaje terapéutico y aseguró que el número de aciertos “depende mucho de la destreza clínica” del especialista. No obstante, precisó que “el psiquiatra que trabaja con responsabilidad, es cauto”, por lo que no va a diagnosticar y prescribir medicación sin tomar recaudo.

¿Por qué se produce? 

Al hablar de iatrogenia, los psiquiatras uruguayos apuntan contra la duración de las consultas. Sibils puntualizó que llegar a un diagnóstico puede demorar años, pero dijo que es posible hacer una aproximación en dos o tres entrevistas prolongadas. Para asegurar una buena atención, el paciente tendría que recibir 45 minutos o una hora de consulta, pero tanto en las mutualistas como en la salud pública la cita dura 20 minutos como máximo. 

Las tres sociedades de psiquiatría que existen en el país –Asociación de Psiquiatras del Interior, Sociedad de Psiquiatría del Uruguay y Sociedad Uruguaya de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia– emitieron un comunicado en el que denunciaron el “ineludible y duro panorama” que enfrentan, en el que incluyeron los tiempos de los que disponen. Según supo El Observador, ASSE las convocó para conformar un grupo de trabajo. 

Sin embargo, más allá de las condiciones de trabajo locales, Ortiz e Ibáñez identificaron prácticas comunes que propician la iatrogenia. Por un lado, se indican tratamientos injustificados a personas que pueden tener problemas sociales, pero no sanitarios, y a veces en cantidad excesiva. Por otro lado, los pacientes reciben mezclas inadecuadas de medicación o son sujetos de “psicoterapias técnicamente mal realizadas”, según los médicos españoles. 

¿Por qué los conceptos de psiquiatría y psicofármacos son indisolubles para la mayoría de las personas? Trenchi entiende que responde a que “asocian psiquiatría con locura, fármacos duros, electro shock, chaleco de fuerza”, cuando la psiquiatría “es algo mucho más amplio y cada vez está mostrando más su cara de salud”. Incluso los niños que acuden a su consultorio tienen estas ideas, aseguró. Sibils precisó que aunque el tratamiento farmacológico es un pilar fundamental, hay otras opciones psicoterapéuticas de las que pueden valerse. 

Más allá de la medicación

“La rehabilitación es fundamental”, señaló Adriana Celery, madre de una paciente y presidenta de Caminantes, la federación que nuclea a las asociaciones y grupos de apoyo a familiares vinculados a la salud mental. “Muchos psiquiatras medican, pero no indican que sigan adelante con el tratamiento de rehabilitación para que puedan salir y reintegrarse”. 

Los prestadores de salud están obligados desde 2011 a ofrecer atención individual o grupal a los pacientes y a sus familias. Sin embargo, varias mutualistas del interior incumplen con este acuerdo, según los registros del Ministerio de Salud Pública. 

Celery resaltó la importancia de este abordaje junto a la familia de los pacientes de la siguiente forma: “A veces pasa que no se bañan, no van a trabajar, no quieren salir de la casa y les dicen ‘dale, levantate’, porque para los familiares es algo totalmente nuevo. Entonces, en esas instancias les explican que no es así como hay que tratarlos”. 

Sibils concluyó que en Uruguay la iatrogenia “no está en primer plano”, pero sí es preocupante el riesgo al que pueden ser sometido los pacientes y los psiquiatras porque las condiciones del sistema “no son buenas”.

¿Cómo pueden asegurarse los pacientes y sus familias de estar recibiendo el tratamiento adecuado? El presidente de la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay expresó que es obligación de los médicos dar información detallada a lo largo del proceso. “Hay que explicarle al paciente cuáles son los recursos que se van a usar para ayudarlos y que entiendan cuáles son los efectos positivos y negativos”, manifestó.

A su vez, el especialista recordó que el tratamiento en psiquiatría no es solo farmacológico, por lo que la entrevista “es una práctica insustituible”. “Muchos pacientes vienen buscando la resolución de un síntoma y eso se puede solucionar con fármacos. Pero muchos quieren solucionar un problema vital, y eso requiere una aproximación psicoterapéutica”, precisó. Por ejemplo, alguien que no puede conciliar el sueño puede tener insomnio, lo que se soluciona tomando somníferos, pero también puede ser indicio de un problema mayor, lo que solo emergería en una entrevista.   

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