Pese que los primeros billetes uruguayos entraron en circulación el 21 de octubre de 1896 -eran de $10 y fueron impresos por la Compañía Sudamericana de Billetes de Banco Buenos Aires-, recién en 1967 comenzó a funcionar el Banco Central del Uruguay (BCU). Hasta entonces la autoridad monetaria recaía sobre el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU). Hoy, 16 de mayo de 2007, se cumplen 40 años desde que sesionó por primera vez el Directorio de la institución.
Un poco de historiaDesde 1862 Uruguay se manejaba con la paridad con el oro, que recién en 1930 se abandonó definitivamente, cuando el BROU comenzó a tener una participación más participativa en el mercado de cambios. Hasta ese entonces el banco estatal aún era la institución que regulaba la actividad monetaria y parte del sistema financiero, funciones que se aprobaron mediante la ley n° 9.808 del 2 de enero de 1937.
Y pese a que se creó hace 40 años, recién en 1995 se aprobó la carta orgánica del BCU, un proyecto que se elaboró durante la dirección de Ramón Díaz (1990-1993). El economista relató a Observa que "durante mi período elaboramos ese proyecto que incluía importantes modificaciones al papel del banco, que hasta ese entonces se guiaba por la carta orgánica del República".
Los cambios que se vienenDíaz recordó que en el proyecto que habían presentado sobre la carta orgánica del banco, "se contemplaba una mayor autonomía de la institución". En ese sentido, el economista explicó que una de las ideas era que "el grupo que estuviera gobernando no tuviera tanto campo de acción sobre a dirección del BCU". De hecho, "se buscaba evitar el cambio sincrónico de las cosas y la politización del sistema financiero".
Acerca del proyecto, el viceministro de Economía, Mario Bergara, hace poco más de dos años (verhttp://www.mef.gub.uy/bergara_acde.php) que "somos partidarios de una mayor autonomía del BCU". Acto seguido explicó que la institución "parece el London-Paris, es decir, desarrolla en un piso lencería, en otro zapatería, tiene múltiples funciones que no son inherentes a una lógica bancocentralista. Hace la regulación de los bancos, de los mercados de valores, de los seguros, de los fondos de pensión, liquida bancos, es el agente financiero del Estado, se preocupa por la política macroeconómica... Borda, zurce, cocina (...) Por lo tanto, apuntamos a la centralización de la regulación financiera (...) justamente para evitar ese conflicto de intereses, debería tener una institucionalidad que no se relacionara con el BCU".
A su vez, otro de los elementos que observó el legislador es que el proyecto de ley plantea que el fin primordial del BCU debe ser la estabilización de precios. Y aunque se mostró de acuerdo advirtió que puede pasar lo que en 1982, que se utilizó la estabilización de precios para bajar la inflación, y se generaron problemas en exportación, empleo y producción.
(Observa)