15 de agosto de 2020 5:03 hs

Ready Player One - Ernest Cline

Año 2045. El mundo se ha venido abajo a causa del cambio climático y la desigualdad económica, pero todos tienen tiempo para dedicarle buena parte de sus vidas a Oasis, un videojuego de realidad virtual que funciona además como una especie de sociedad paralela, donde todos pueden tener la apariencia que quieran, tener el dinero que no pueden tener en el mundo real, y vivir aventuras épicas. Pero cuando uno de los creadores del juego, James Halliday, muere, los jugadores se lanzan a la búsqueda de un secreto escondido dentro de Oasis que le otorgará a quien lo encuentre una enorme fortuna y el control sobre el juego. Uno de estos cazadores es Wade Watts, un adolescente con nombre de superhéroe de comic y dueño de una desgraciada existencia que se ve aliviada con cada ingreso a Oasis. Obsesionado con la vida del fundador y conocedor de la cultura popular de la décadas de 1980 y 1990, la favorita de Halliday, sobre la que edificó las pistas que llevan al tesoro, emprenderá una cacería que se irá tornando cada vez más peligrosa, tanto en la virtualidad como en la realidad. Tiene una secuela en camino, y fue adaptada al cine nada menos que por Steven Spielberg. (Ediciones B, $ 650)

Percy Jackson y el ladrón del rayo - Rick Riordan

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Ya sea por su construcción narrativa, porque están integrados por seres mágicos y todopoderosos o porque han pasado la prueba de fuego del tiempo, los mitos griegos son una de las fuentes de historias más prolíficas de la literatura. Cientos de veces se han tomado sus nombres, sus figuras, sus universos y se los ha moldeado de acuerdo a la situación o el momento histórico, y el caso del autor estadounidense Rick Riordan no es diferente. Creador de una de las series juveniles más exitosas de los últimos años –la de Percy Jackson, que incluso tuvo al menos dos adaptaciones al cine–, Riordan se ha destacado por construir un mundo propio que ha ido explorando en varias novelas que tienen relación o no. Fiel a la raíz de sus personajes –Poseidón, Zeus, los centauros, faunos y otras criaturas mitológicas–, en sus libros no faltan las aventuras, y regalar uno de ellos es garantizarle un buen rato de diversión a cualquiera que lo reciba. En ese caso, recomendamos el libro que lo inició todo: Percy Jackson y el ladrón del rayo. (Salamandra, $ 440)

La brújula dorada - Phillip Pullman

Un poco escondida entre Harry Potter, el revival de Narnia y demás franquicias de fantasía, en la década de los 2000 se publicaron los libros de la trilogía de La materia oscura, que en los últimos años han tenido nuevas entregas y cuya adaptación televisiva HBO estrenó el año pasado (la segunda temporada está en producción). A diferencia de otras obras contemporáneas, el inglés Phillip Pullman en las aventuras de Lyra, una niña que comienza a viajar entre universos paralelos, encuentra la forma de encantar tanto a adultos como a niños y jóvenes, gracias a la madurez y la relativa complejidad del mundo que va construyendo con cada entrega. La primera, La brújula dorada, presenta el mundo de Lyra, donde las almas son corpóreas y toman la forma de un animal que acompaña a sus dueños, las brujas existen, y la autoridad es un equivalente a la Iglesia Católica, que controla todo con puño de hierro. La joven, acompañada por un variopinto grupo de acompañantes, deberá viajar desde su versión de Inglaterra hasta el polo norte para evitar una catástrofe y salvar a su misterioso padre. (Roca, $ 390)

Nunca digas tu nombre - Federico Ivannier

Leer un libro en la segunda persona del singular siempre choca. Sorprende e interpela desde el primer renglón. La historia envuelve al lector desde el comienzo y lo hace parte automáticamente de su ficción. Y esta es justamente la herramienta a la que se juega el autor uruguayo Federico Ivanier para conquistar a quienes abran y lean la primera página de su última novela, Nunca digas tu nombre (Criatura, $ 460). Observen, si no: “Estás en una ciudad desconocida, esperando tu tren. Tenés varias horas, así que salís a caminar por las calles. Solo llevás un bolso pequeño y tu cámara de fotos. Hace frío. Te encontrás con alguien y te ponés a conversar. El aire está raro, pero te dejás llevar. Se hace de noche. Hay algo a punto de ocurrir, no hace falta ninguna capacidad extrasensorial para saberlo. Los dados están echados. Llegues adonde llegues, siempre terminás conociendo tu futuro”. Nunca digas tu nombre es un regreso atrapante de Ivanier a la publicación, y su historia, que se lee de un tirón, es ideal para conquistar a todos los que están a las puertas de esa etapa tan particular que es la adolescencia.

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