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De estar en bancarrota a convertirse en millonario gracias a una manta vieja

Loren Krytzer entró a una subasta en California fundido y desempleado; se convirtió en millonario gracias a una manta

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31 de julio de 2018 a las 09:00

Loren Krytzer entró a una sala de subastas en California fundido económicamente y desempleado, sobreviviendo con un subsidio por discapacidad. Siete segundos después salió de allí convertido en millonario y todo gracias a una manta.

Su vida cambió debido a una manta de los indios navajos del 1800 que había heredado de su familia y guardado en un ropero durante siete años y que valía, sin que él supiera, US$ 1,5 millones. Carpintero de profesión, Krytzer tenía un negocio exitoso hasta que sufrió un accidente automovilístico en el que perdió una pierna y por el que estuvo casi un año internado.

Le fue negada la pensión por discapacidad muchas veces, lo que obligó a Krytzer a enviar a sus hijas a vivir con sus abuelos en Luisiana. "No tenía a mis hijos, no tenía dinero, mi vida estaba destruida", contó el hombre de 53 años a CNBC.

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Tiempo después, logró obtener la pensión por discapacidad, un monto que le permitió alquilar una habitación en lo de un amigo en California por US$ 700, por lo que le quedaban solo US$ 200 para vivir y algo de ayuda de su novia Lisa.

La manta de la suerte

En medio de la oscuridad, surgió una pequeña esperanza cuando Krytzer vio en 2011 un episodio del show "Antigüedades en el camino" en el que un hombre de Arizona se sorprendió cuando descubrió que una manta de origen navajo valía unos US$ 500 mil. En el episodio, el dueño de una galería de arte nativo de Estados Unidos, Don Ellis, explicaba que esos textiles eran caros incluso en su propia época. "Pausé el episodio y fui a buscar la manta de mi abuela y me puse a compararla con la que aparecía en el televisor," contó Krytzer. "Eran casi idénticas", explicó.

Krytzer había heredado la manta inicialmente porque nadie en su familia había notado su valor. Cuando su abuela murió, fue a su casa por los libros que le había prometido, ya que muchos artículos se los habían llevado su madre y hermana. Quedaba una bolsa en la casa con dos mantas: una que pertenecía a su bisabuela y una manta hecha por indígenas de la tribu navaja. La hermana de Krytzer agarró la primera y dejó la segunda, que se la llevó él y guardó en un ropero.

"Este señor en la televisión decía que una manta así podía valer entre US$ 300.000 a US$ 500.000 por lo que empecé a pensar que tal vez podía obtener unos US$ 5.000 o US$ 10.000", recuerda Krytzer quien le mostró el video a su madre que acaba de mudarse con él luego de vender la casa de la abuela, y tampoco creyó que valiera mucho.

Los primeros comerciantes de antigüedades lo rechazaron. El último lugar al que decidió ir fue a la casa de subastas de John Moran, una familia local cuyo negocio se focalizaba en la venta de artefactos de nativos americanos. "Fui a su página web y vi que tenía un aviso para que la gente trajera objetos", relata Krytzer. Después de un viaje de media hora puso la manta ante los ojos de Jeff Moran. Se volvió el objeto más caro subastado en esa casa hasta ese momento.

La subasta milagrosa

Krytzer logró averiguar que la manta había pasado de generación en generación desde el tatarabuelo John Chantland, un comerciante de Dakota del 1800. Revisada por Moran, descubrieron que la manta era una de las más finas y raras en el mundo, perteneciente a un cacique navajo. El análisis mostraba que la manta podía recaudar alrededor de US$ 200 mil, pero como Krytzer necesitaba el dinero desesperadamente, era tentado por compañías de la competencia que le prometían pagarle por adelantado si él salía del arreglo con Moran días antes de la subasta.

Manta
Manta de los indios Navajo que pertenecía a Krytzer
Manta de los indios Navajo que pertenecía a Krytzer

Moran intentó por todos los medios convencer a Krytzer e incluso le adelantó US$ 9.000. La subasta se realizó el 12 de junio de 2012. Ese día Moran trató de manejar las expectativas de Krytzer y Lisa. "Yo solo pensaba, ojalá me alcance para arreglar mi auto o comprarme una casa", cuenta Krytzer. La subasta duró 77 segundos. Una fuerte batalla se liberó entre un comprador telefónico y Don Ellis, el mismo que había aparecido en el episodio que Krytzer había visto. Las ofertas empezaron en US$ 150 mil y rápidamente escalaron a US$ 500 mil, luego US$ 1 millón hasta la oferta final de Ellis por $1,5 millones.

"Tuvieron que traer agua y paños para secarme el sudor porque estaba hiperventilando. Sentía que no podía respirar y no pude evitar las lágrimas", recuerda Krytzer, quien recibió US$ 1,3 millones. Sin embargo, los momentos posteriores no fueron fáciles, Krytzer recibió llamados de familiares lejanos pidiendo dinero y su propia hermana amenazó con ir a juicio.

"Fue algo difícil de asimilar. Yo trabajé toda mi vida en construcción, nunca me compré nada, nunca ahorré, siempre alquilé. Tenía un auto usado y vivía de cheque en cheque", relata Krytzer.

Antes de retirar el dinero, Moran lo llamó a su oficina. Se reunieron con su contador y aconsejó a Krytzer sobre en qué invertir el dinero para no perderlo ni gastarlo todo. Fue así como Krytzer invirtió en acciones y bonos y dos casas, una en la que vive con Lisa, con quien se casó, y otra que alquila. Invirtió también en algunos lujos: una moto, varios autos y un viaje con su mujer y sus hijas. El dinero también le permitió a Krytzer invertir en su salud, por lo que logró volver a caminar con una prótesis.

En cuanto a la manta, Don Ellis la vendió en 2016 a Charles y Valerie Diker por más de US$ 1,8 millones. Los Diker anunciaron que donarán una parte de su colección de arte nativo estadounidense al museo metropolitano de Nueva York. Sin embargo, no comentaron si la manta se encuentra dentro de la esa colección que llegará al museo en octubre de 2018.

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