El tiempo para tomar una decisión sobre el rescate para la Caja Bancaria se termina. Las negociaciones parecen estar en un punto muerto y las actualizaciones del déficit cada vez son menos auspiciosas. La cifra aumentó y el salvataje debe ser por US$ 900 millones.
Desde que hay un equipo de trabajo que busca elaborar una solución para la Caja los números fueron cambiando. Ese equipo está conformado por el Ministerio de Economía, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, el Ministerio de Trabajo, la Asociación de Bancos y AEBU.
El número inicial era de US$ 660 millones; en una segunda actualización la cifra fue superior a US$ 700 millones. Pero ahora el horizonte es peor.
Un documento interno de AEBU, al que accedió El Observador, indica que la Caja Bancaria será deficitaria hasta 2035. El déficit anual va decreciendo desde 2023 hasta esa fecha. Pero en ese período alcanzará los US$ 900 millones. Y esa es la cifra que maneja el equipo que trabaja en el rescate.
Según supo El Observador, los bancos y el sindicato esperan ahora por una respuesta del gobierno. La interrogante principal es cuánto de esa cifra asumirá cada una de las partes. Es ese punto el que actualmente tiene la negociación frenada.
Camilo dos Santos
Rescate para la Caja Bancaria
El documento de AEBU menciona que la contribución del Estado será sobre la base de emitir una garantía soberana para que la Caja Bancaria acceda a financiación, la que pagará superada la etapa crítica.
En el caso de los bancos dice que deberán comprometer un tercio de los recursos requeridos. Agrega que ese aporte todavía está en discusión, tanto en su composición como en sus plazos.
Por último, las contribuciones de trabajadores y jubilados deberán guardar una razonable equivalencia con el resto y con un proceso de transición básico, evitando afectaciones excesivas.
El texto sindical señala que el déficit operativo tendrá un crecimiento muy importante en los próximos años a causa de la gran cantidad de activos que podrán jubilarse, para luego comenzar a decrecer, y volver a tener un resultado positivo a partir de 2035. Expone que esto provoca que las medidas que se tomen para estabilizar la Caja Bancaria deban ser inmediatas y efectivas en el corto plazo.
El sindicato afirma que “hoy el peligro de incumplir con el pago de las jubilaciones y pensiones, así como de perder los inmensos aportes realizados por los trabajadores a lo largo de toda su historia laboral, impone la responsabilidad de participar en un ámbito de negociación con el fin de construir una solución apoyada por todas las partes”.
Los fondos disponibles en la Caja Bancaria le permitirían hacer frente de los pagos hasta fin de año. Después la institución no tendrá solvencia para cumplir con las jubilaciones y pensiones.
Un reporte divulgado por la institución indicó que las reservas al cierre de 2022 eran de $ 2.428 millones con una fuerte caída interanual de 49% (al finalizar 2021 se habían ubicado en $ 4.765 millones).
Diego Battiste
Rescate para la Caja Bancaria
Este año la situación continuó deteriorándose. Un primer informe señaló que las reservas estaban en $ 2.138 millones en febrero. En el más reciente, cerrado a mayo, estaban en $ 1.440 millones. Actualmente, la Caja Bancaria tiene 18.210 afiliados activos y 19.635 pasivos.
Esa caída de las reservas es uno de los motivos de la urgencia para rescatar a la Caja Bancaria. El otro motivo es legal. La Constitución establece un plazo para que el Parlamento apruebe proyectos de ley que contengan cambios impositivos y previsionales. Ese plazo se vincula a las elecciones nacionales y en esta oportunidad vence el 30 de octubre.
El texto que surja del equipo de trabajo debe ser enviado al Consejo Honorario de la Caja Bancaria y desde allí se trasladará al Poder Ejecutivo para convertirlo en proyecto de ley. A partir de ese momento comienza el tratamiento parlamentario. Allí debe ser discutido y aprobado antes de la fecha estipulada.
El documento de AEBU indica que alcanzaría que el Poder Ejecutivo estableciera con claridad apartar de la discusión todo aspecto relacionado a las relaciones laborales y establecer la contribución requerida de los bancos, para viabilizar un camino de salida.
“Los tiempos siguen presionando la búsqueda de una solución y deberemos continuar actuando con inteligencia, equilibrio y responsabilidad”, dice el documento sindical.