Nos pueden cerrar los números por favor, porque mañana nos vamos temprano en la mañana, así dejamos todo arreglado antes de irnos”, pidió el neutral Fernando Sobral la noche del domingo en el hotel de Uruguay en Mendoza previo al viaje a Buenos Aires.
Todo quedó acordado, la AUF canceló la cuenta y todos se fueron a dormir. Ayer de mañana la delegación despertó para el desayuno y cuando se disponían a salir apareció una deuda de la nada. “Aparecieron con una cuenta de US$ 12 mil”, reveló el neutral Sobral. ¿Y de qué era la cuenta? Se la adjudicaron a la lavandería.
Pero el tema se complicó más de lo previsto porque, cuando fueron a arreglar, la tarjeta de crédito de la Asociación no respaldó el gasto. Debieron llamar al Banco República en Uruguay para que habilitara el crédito y para cancelar la deuda que les permitió abandonar Mendoza.
El hecho es que la partida de Uruguay se vio retrasada en 45 minutos. La delegación arribó a Buenos Aires pasado el mediodía y se trasladó al hotel Madero.
Allí se vivió otro hecho que llamó la atención. Cuando el ómnibus estacionó los primeros en descender fueron los integrantes del cuerpo técnico. El profesor José Herrera, Celso Otero y Óscar Washington Tabárez ingresaron al hotel sin inconvenientes. Pero cuando bajaron los jugadores algunas caras no eran las habituales. Diego Forlán se metió en el hotel sin detenerse ante los pedidos de los pocos hinchas que esperaban una firma.
Edinson Cavani lo hizo enchufado en sus enormes auriculares. Los pocos que se detuvieron fueron Diego Pérez, Sebastián Abreu, Maxi Pereira y Martín Cáceres. Entonces intervino el jefe de la seguridad uruguaya, Miguel Zuluaga, que encaró a un policía que estaba en la puerta.
“¿Quién es el encargado de montar el operativo?”, preguntó. Y el policía lo miró con cara de “me estás embromando”. Es que había 15 personas en la puerta del hotel. El oficial respondió: “Acá se retiró Palermo y había 6.000 personas”.
En eso apareció Walter Gargano, a quien unos hinchas le pidieron para tomarse una foto a lo que el jugador accedió, pero Zuluaga se interpuso en un gesto que generó antipatía.
Y los celestes se metieron en el hotel totalmente rodeado de personal de seguridad que ni siquiera permitía acercarse para tomar una foto desde afuera. Así fue a lo largo de toda la Copa América.
Los jugadores almorzaron, descansaron y en horas de la tarde fueron a entrenar al complejo Casa Amarilla de Boca Juniors. Allí el técnico Tabárez trabajó con el equipo en base a ejercicios de pelota quieta con las novedades ya referidas en la edición de ayer de los ingresos de Álvaro “Tata” González y Cristian “Cebolla” Rodríguez.
En horas de la noche, como ocurrió en Mendoza, los integrantes del cuerpo técnico viajaron a La Plata para reconocer las instalaciones del Estadio Único. Los jugadores se quedaron en el hotel.
Pero no solo los jugadores fueron demorados. Los periodistas a la hora de retirar las entradas también tuvieron algún contratiempo. Algunos fueron derivados a una lista de espera. En ese sentido la intervención de Ernesto Ortiz, que cumple en la Copa América la función de encargado de prensa –con Matías Faral– en la selección, fue fundamental para solucionar los problemas.
Por otra parte, otros periodistas no pudieron salir de Mendoza como consecuencia de que se cancelaron los vuelos por la ceniza volcánica y ayer iniciaban el viaje de unas 20 horas por tierra.
El plantel uruguayo viaja hoy rumbo a la ciudad de las diagonales donde mañana dirimirá su suerte en la Copa enfrentando a México. El único resultado que le sirve a los celestes es la victoria.