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El vacunatorio del hospital se ambientó con juegos, dibujitos y helados para los que asistieron

Nacional > VACUNACIÓN A NIÑOS

Desde el llanto por vacunarse al entusiasmo por el helado: así vivieron los niños del Pereira Rossell el primer día de vacunación contra el covid-19

Un niño le pidió a su madre, entre lágrimas, no ser vacunado; otros disfrutaron de la experiencia tomando helado y subiéndose a las hamacas

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12 de enero de 2022 a las 18:11

Cuando Santiago llegó al vacunatorio pediátrico del Pereira Rossell lo primero que le dijo a su madre fue que no quería vacunarse: "Mamá, tengo miedo", le confesó entre lágrimas. Un niño que pasaba con su camiseta remangada y un algodón encintado en el brazo notó la situación y buscó calmarlo: "No duele nada", le explicó.

La breve pero intensa espera cada vez lo ponían más nervioso. Si bien los otros chicos de su edad salían tranquilos y se iban más felices de lo que habían entrado -sobre todo cuando recibían un helado como recompensa-, a Santiago no había nada que pudiera calmarlo. Los intentos de su madre eran tapados por nuevos reproches y reclamos para irse. La simpatía y los cuentos de las vacunadoras quedaban en el olvido ante la pregunta insistente de cuánto le dolería la inyección y cómo debía colocar el brazo. Y el traje de un periodista de Canal 12, a quien confundió con el presidente Luis Lacalle Pou, bastó para distraerlo solo un segundo porque apenas enfiló hacia la sala, recordó el temor que le tenía al pinchazo.

El niño prestaba atención a todo lo que sucedía a su alrededor, pero al mismo tiempo seguía con miedo. A su lado había cuatro personas más: su madre, que lo sostenía en la falda, su hermano menor, que miraba atentamente, la encargada del vacunatorio y una enfermera. La vacunadora ya no sabía qué hacer, así que decidió ofrecerle el helado -que todos los demás niños recibían después de vacunarse- unos minutos antes de tiempo. Sin embargo, el pánico escénico le ganó la pulseada al niño, que fue vacunado a los llantos.

"Que un niño llore, tenga miedo, se angustie, es normal en una vacuna. Nos pasa a los grandes. Pero el personal está muy entrenado y las situaciones puntuales que se han ido generando las manejaron bien", aseguró a El Observador Victoria Lafluf, directora del Pereira Rossell.

Santino, en la falda de su madre, Milagros, asustado por la vacuna contra el covid-19

La sensación de los niños que estaban afuera era todo lo contrario. Santiago se fue con su helado y siguió insistiendo en que el brazo le había dolido "un poquito", pero para Martina y Lara la vacuna "no molestó nada" y ese lugar era el paraíso. Una de ellas, apenas abandonó el vacunatorio, salió rumbeada hacia las hamacas que estaban sobre la entrada.

No te vayas para afuera sola— le dijo una vacunadora. 
No, es que acá están mi papá y mi prima— le contestó la menor, con una media sonrisa dibujada en el rostro.

La idea es que el lugar "invite a que la experiencia de la vacunación sea positiva y no vivida como un momento negativo", explicó Lafluf. "Yo espero que cuando se vayan se acuerden más de que comieron un helado y se hamacaron que del momento del pinchazo de la vacuna", añadió.

Otros fueron camino a las hamacas apenas salieron del vacunatorio

Algunos varones buscaron darse la inyección lo más rápido posible para ir camino al freezer por el helado que el Pereira Rossell les ofrecía gratis luego de que se vacunaran. Otros, como Matías, prefirieron ponerse en el papel de adultos y sentarse a la sombra a leer una revista infantil. "Nosotros tuvimos el covid-19 en casa y ya sabíamos que esto era para protegernos de volver a agarrarlo, pero también para cuidar al otro. Hay una realidad: corrés riesgo, pero estás cuidando al otro también. No es solo pensar en nosotros, sino en los que están alrededor. Si todos lo hicieran, sería más fácil y menos riesgoso volver a la presencialidad (de las escuelas) en marzo", dijo Andrea, su madre, a El Observador.

Consultada por la decisión de vacunar a su hijo, aseguró que no lo dudó ni un segundo: "Son riesgos que tenemos que correr. Con todas las vacunas se corren riesgos".

A diferencia de Andrea, Guzmán, un hombre cincuentón, fue más calmo y admitió que tuvo sus dudas. Luego entendió que la vacuna anticovid, al igual que las que se han utilizado para combatir otras enfermedades, ayuda a "curarse", incluso a los más pequeños.

"No sé si estoy a favor de meter adentro del niño cosas que uno no sabe. Pero que curan, curan. Por algo lo vacuno. Siempre tenés la duda, mismo para vacunarse uno mismo, pero es sabido que la vacuna cura. Todas las cosas inventadas medio rápido y que se meten en tu cuerpo dan dudas, pero históricamente las vacunas han curado enfermedades. Ellos (por los niños) nunca quieren vacunarse, dicen que les duele, pero no tener la vacuna es una de las principales formas de contagio", relató.

La espera de 15 minutos luego de la vacuna se hizo más llevadera para quienes se entretuvieron con revistas

Cada uno de los responsables que acompañó este miércoles a los menores de 5 a 11 años que se fueron a vacunar al hospital debió escribir su cédula, aclarar el parentesco y dejar un número de celular. La mayoría de ellos argumentó que estaba allí en busca de que la invasión del covid-19 sea menos dañina en el cuerpo, aunque las vacunas no sean 100% eficaces para evitar su propagación. Esta misma lógica se aplica en la vacuna contra la gripe.

Así lo entendió Cristian, un vecino que viajó desde Santa Catalina, inmunizado con las tres dosis y también con la vacuna antigripal. El hombre prefirió esperar afuera ni bien terminó la inscripción y a su lado vio pasar a toda velocidad a un niño que le dijo a su amigo que iba a morir luego de darse la dosis pediátrica. Sus hijos en cambio, tuvieron otra percepción y fueron receptivos apenas se abrió la agenda para su franja etaria el pasado 29 de diciembre. El más interesado de ellos fue Yanel, un varón de 8 años, cuyo padrino murió a causa del covid-19 sin estar vacunado.

"Ellos tienen cultura de que hay que vacunarse. Ya saben que enfrente tenemos a los vecinos en cuarentena, con covid positivo. Nosotros les hablamos y les dijimos si preferían estar así o vacunados y tranquilos y mis nenes son grandes y entienden. Con la vacuna, siempre va a ser más leve que las cosas que ellos vieron por televisión. El padrino del varón falleció de covid y a él le pegó muy fuerte, entonces sabe que no puede tener ningún riesgo. Fue el primero que se agendó para vacunarse", comentó.

Natalia, otra madre que llegó a tono con la vestimenta de su hija Lara, contestó que jamás tuvieron incertidumbre sobre la vacuna. "De una dijimos que sí. Ella (por su hija) tuvo covid en marzo y aceptó. Yo tengo las tres (vacunas) y si hay una cuarta también me la doy. Hablamos con su pediatra, que la atiende desde que era bebé, y nos aconsejó que siguiéramos adelante", explicó a El Observador.

Hasta el mediodía de este miércoles se habían vacunado casi 200 niños menores, de 5 a 11 años

Aunque la enfermedad de la niña fue leve, la familia entendió que lo mejor era acceder al fármaco pediátrico de Pfizer, en línea a las recomendaciones que dio a El Observador la doctora Lafluf este miércoles. "La vacuna va evitando casos que sean serios y entendemos que por eso es importante para la perspectiva del niño en su entorno social. Invitamos a que los papás o las personas que todavía tienen dudas respecto a agendarse busquen una opinión calificada en la que confíen como para ver realmente cuáles son las preocupaciones. Es natural tener miedo, que nos surjan dudas, y más cuando hablamos de nuestros hijos, así creo que lo más importante es pasar por el momento de sacarse esas dudas y dar el paso para agendarse", manifestó la directora del hospital.

Lafluf señaló que si bien la mayoría de los niños representan casos asintomáticos o de "pocos síntomas", existen también comorbilidades que pueden alentar los casos graves. A su vez, valoró al vacunatorio como un "buque insignia" y repasó el proceso que llevó a amoldarlo como un ambiente infantil y atractivo para los menores. "Fue pensado globalmente como un vacunatorio para niños. Desde que el niño entra hasta que sale pensamos en cada una de las cosas con 'lentes de niño': qué es lo que les gustaría encontrar, desde los colores que ves afuera, los juegos, las hamacas, hasta el hecho de cumplir con los protocolos que corresponden a esta vacuna con su registro y su tiempo de esperar posterior".

Hasta el mediodía de este miércoles, casi 200 niños se habían vacunado en el hospital, sobre una agenda de 635. Para los próximos días, las autoridades del Pereira Rossell esperan una mayor demanda.

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