27 de noviembre de 2012 19:49 hs

En la mañana de este martes se han desenterrado los restos del líder palestino Yasir Arafat para intentar aclarar las causas de su muerte, acaecida el 11 de noviembre de 2004 tras pasar un mes enfermo. La principal hipótesis de un grupo de investigadores reunidos por la cadena de televisión Aljazeera es que el ex presidente palestino fue envenenado con polonio 210, uno de los compuestos radiactivos más letales que se conocen si es ingerido. Investigadores europeos encontraron en julio restos del compuesto en las ropas del dirigente y su mujer ha logrado ahora que las autoridades palestinas accedan a abrir la tumba de su líder histórico para resolver el caso. Según los expertos consultados por Materia, ya es demasiado tarde para hacerlo.

“Ocho años después de su muerte es casi imposible saber si Arafat fue envenenado con polonio”, explica Eric Ansoborlo, radioquímico de la Comisión de la Energía Atómica de Francia. “Pasados unos 140 días, la mitad del polonio presente en una muestra habrá desaparecido”, dice Ansoborlo. En ocho años, han pasado “unos 21 ciclos de 140 días, por lo que será muy difícil encontrar nada”, añade.

El histórico líder palestino cayó enfermo el 12 de octubre de 2004 con síntomas gripales. Tras pasar días enfermo y aislado en su residencia en Palestina fue trasladado a un hospital militar de París donde murió. Los médicos que le trataron no pudieron establecer las causas exactas de su muerte. Un informe independiente de su historial médico revelado por The New York Times en 2005 señalaba que el dirigente murió por un accidente cerebrovascular ocasionado por una hemorragia provocada por una infección desconocida. Aunque se ignoraba qué originó la enfermedad del rais, se descartaban los rumores de que estuviese infectado por el VIH. El análisis también decía que era muy improbable que se tratase de un envenenamiento, aunque el Gobierno palestino siguió defendiendo esa hipótesis.

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En julio, un equipo de forenses y médico legales de Suiza consultados por Aljazeera encontraron cantidades considerables de polonio en la ropa del rais. En concreto, señalaron que una gota de orina en los calzoncillos del líder tenía 180 milibecquerelios de polonio 210, unos niveles muy superiores a los normales. Su cepillo de dientes también tenía cantidades elevadas del veneno. La esposa de Arafat pidió que se exhumase a su esposo y las autoridades palestinas aceptaron.

El espía envenenado
A primera hora de hoy, los expertos palestinos abrieron la tumba del rais en Ramala y tomaron las muestras necesarias de su cuerpo, informa Reuters. El funeral de reenterramiento fue cancelado, ya que ni siquiera fue necesario levantar el cadáver de su sepultura, ubicada en la sede del Gobierno palestino, la Mukata. Tres equipos de médicos de Suiza, Francia y Rusia analizarán ahora las muestras.

“Los investigadores se han centrado en la pregunta de si hay o no polonio en los restos y ese análisis no va a dar ninguna respuesta”, opina Ansoborlo. El experto publicó en junio un estudio revisando los efectos del polonio 210 en la salud y los casos de intoxicación más famosos. El más destacado es el del espía ruso Alexander Litvinenko, el primer caso probado de envenenamiento por polonio. Litvinenko era un espía del KGB y su organismo sucesor tras la caída del comunismo que se refugió en Londres tras revelar supuestos secretos de Estado. Según el estudio de Ansoborlo, al espía le dieron una taza de té envenenada con polonio 210 el 1 de noviembre de 2010 y murió 23 días después con síntomas de “síndorme de radiación agudo”.

El trabajo de Ansoborlo señala que la dosis que recibió Litvinenko era de entre 27 y 1408 Megabecquerelios, una cantidad que supone sólo “unos cuantos microgramos” y que ilustra la enorme toxicidad del polonio. Sin embargo, las dosis halladas en las ropas de Arafat se miden en milibecquerelios, es decir, son varios órdenes de magnitud menores que las que mataron al espía ruso.

Respuestas en marzo
Los síntomas de Arafat y de Litvinenko tienen similitudes, pero no son idénticos. El primero sufría vómitos y un cuadro gripal cuando ingresó en el hospital. Litvinenko tenía vómitos y diarrea. Después perdió el pelo y, según el trabajo de Ansoborlo, sufrió un fallo múltiple de sus órganos que le acabó provocando la muerte.

Una de las claves del caso está en la sangre. “Arafat tenía un problema en las plaquetas que impedían la coagulación de la sangre”, explica Santiago Nogué, jefe de Toxicología Clínica del Hospital Clínico de Barcelona. “Las alteraciones en la coagulación de la sangre son algo común en los envenenamientos por polonio o en un intoxicado en el accidente de Chernóbil, pero se da siempre junto a otro daño en los glóbulos blancos”, explica. Los datos conocidos del cuadro médico de Arafat no dicen que tuviese problemas en los góbulos blancos de la sangre. Nogué cree que el rais pudo ser envenenado, pero que “es menos factible que fuera por polonio”. Esto es así en parte porque, tras ocho años sepultados, los únicos restos que podrán analizar los forenses serán los huesos, uñas y cabellos de Arafat. Compuestos como el arsénico, usado como veneno “durante toda la historia”, serían aún detectables, señala Nogué, pero el polonio desaparece mucho más rápido y tal vez ya no queden cantidades significativas.

“Hacer los análisis, cruzarlos y volverlos a comprobar nos llevará meses y no creo que tengamos nada tangible hasta marzo o abril de 2013″, explicó a Reuters Darcy Christen, portavoz de la Universidad de Lausana (Suiza), uno de los equipos implicados.

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