27 de noviembre de 2012 21:02 hs

El aumento de los salarios por encima de la productividad en algunos sectores detectados por el gobierno, no solo tiene efectos negativos sobre la globalidad de la economía por el lado de la inflación.

Con un revés en la tendencia de crecimiento del empleo y de caída de la desocupación, el desfasaje de los niveles salariales podría profundizar la contracción del mercado laboral.
Más allá de que los niveles de desocupación se encuentran todavía en registros bajos desde el punto de vista histórico, hay un cambio notorio en la trayectoria. Por primera vez, desde el comienzo de la recuperación de la crisis de 2002, el número de desempleados aumentó por dos trimestres consecutivo, respecto a valores del año anterior.

Según dijo el lunes a radio Sarandí el director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía (MEF), Andrés Masoller, el acuerdo salarial del sector de la bebida, con una suba real de 10,16% en tres años, no condice con la realidad económica actual.
Según Masoller, el problema radica en que se trata de “un acuerdo muy rígido, porque es a tres años, independiente de lo que pase con el sector y con el país, con un aumento de un 10%”.

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“Creemos que la economía se está desacelerando, el gasto se frena, la demanda es menos fuerte que el año pasado, aumentó el desempleo”, sostuvo el jerarca. “La realidad del país es diferente”, sentenció.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), la desocupación al cierre del tercer trimestre del año fue de 6,4%, más cercana al mínimo de 5,5% del último cuarto de 2012, que al 10,9% del promedio de los últimos 20 años.

Sin embargo, el número de desempleados aumentó 5% en el segundo trimestre respecto al año anterior y 4,5% en el último cuarto. En el promedio de los últimos cinco años mostró una caída promedio de 7,8% interanual. En los últimos 12 meses relevados aumentó en 5.000 el número de desempleados.

Menor actividad

Los datos de solicitudes y beneficiarios del seguro de paro arrojan luz sobre la dinámica reciente del mercado laboral. La seguridad social permitió postergar el efecto de la menor actividad en algunas ramas durante la primera mitad del año en los indicadores de desocupación.

La industria manufacturera frenó su crecimiento en el primer semestre, con una expansión de apenas 1,4% en términos reales, con caídas en sectores fuertemente expuestos al comercio con Argentina y Brasil, dificultado por las trabas comerciales.

Entre diciembre de 2011 y julio de este año, el número de solicitudes de seguro por desempleo superaron a las de iguales meses del año anterior. De esa manera, los beneficiarios de la prestación aumentaron de 27.176 uruguayos en julio de 2011 a 32.206, 12 meses después, con un aumento de 18,5%.

En los últimos tres meses, en cambio, las solicitudes al seguro de desempleo se redujeron. En octubre, las 8.148 nuevas solicitudes estuvieron apenas 0,4% por encima de las de igual mes del año pasado. Se trata del tercer mes consecutivo de estabilización.

Eso muestra que los despidos de personal por una menor actividad económica se concentraron en la primera mitad del año. Sin embargo, las expectativas económicas menos auspiciosas llevan a que las empresas se muestren más cautelosas a la hora de contratar nuevo personal y posterguen sus planes de expansión.

El mayor número de envíos al seguro de paro y la menor incorporación de trabajadores en el mercado laboral llevó a que el número de ocupados se redujera en los últimos meses.
En el segundo trimestre del año, los uruguayos que poseen al menos un puesto de trabajo remunerado se redujo 0,09% respecto a igual período del año anterior, estabilizándose en niveles altos.

En el tercer trimestre de este año, en tanto, la caída se aceleró y pasó a 1,93% en el registro interanual. En los últimos cinco años, en tanto, la variación promedio interanual del empleo fue de 1,91%, pero al alza.

Un aumento de la tasa de empleo y una caída de la desocupación llevan implícito un mayor nivel de remuneración salarial.

La competencia entre las empresas para hacerse de los trabajadores más productivos presiona al alza los salarios.

Sin embargo, en un contexto de menor ocupación y mayor desempleo, desaparecen esas presiones y un aumento del salario por encima de la productividad trae aparejada una menor demanda de trabajadores por el lado de las empresas, además de generar un incremento de los precios al público que compensa las menores ganancias.

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