Las promesas de las compañías automovilísticas de los Estados Unidos de más despidos con el fin de obtener ayuda federal pueden profundizar la recesión, después de que eliminaron más de 100.000 puestos de trabajo en los últimos tres años.
A la vez que los préstamos pueden salvar a General Motors Corp., Ford Motor Co. y Chrysler LLC, la reducción de su personal socavaría una economía que ya está debilitada, dijo Paul Ballew, jefe de análisis del consumo de Nationwide Mutual Insurance Co. de Columbus, estado de Ohio, y asesor de la Reserva Federal.
“El grado de reestructuración es mucho más amplio y profundo de lo que la gente supone”, dijo Ballew, ex analista de ventas de GM. El sector ha soportado “un arduo proceso en los últimos decenios, y esta es la nueva etapa de la reestructuración, que probablemente será más drástica”.
Incluso un rescate exitoso de la industria automovilística afectaría a proveedores y concesionarios, así como a Gobiernos y sectores tan dispares como los trenes que transportan autos y los medios que dependen de la publicidad de automóviles.
“A veces hay que sacrificar una parte para salvar el todo”, dijo Kim Rodríguez, director en la firma contable Grant Thornton LLP. “Independientemente de la financiación, se cerrarán grandes plantas, se eliminarán marcas importantes y desafortunadamente también se perderán muchos puestos de trabajo”.
Las empresas fabricantes de automóviles dicen que, de lo contrario, se produciría un efecto dominó por el cual la quiebra de una compañía derivaría en el derrumbe de otras. GM dice que necesita US$4.000 millones para seguir operando hasta fin de año.
Plan de ayuda
El Congreso y el Gobierno de Bush trabajan ahora en un paquete de asistencia de US$15.000 millones para GM, Ford y Chrysler, después de que las compañías pidieron préstamos por valor de US$34.000 millones a cambio de una contracción y evitar pérdidas en el marco de un mercado estadounidense tambaleante.
El plan de rescate previsto puede hacer poco para reanimar la venta de automóviles, que entre 1996 y 2007 superó los 15 millones por año. Es probable que las ventas en los Estados Unidos sumen US$13,3 millones en 2008, dijo Standard & Poor’s el 24 de noviembre. Los totales anuales pueden no llegar a los 13 millones en los próximos cuatro años, según la hipótesis de mínima de GM.
“Incluso si las compañías logran conseguir un plan de rescate, la reestructuración va a ser cara en términos de pérdida de puestos de trabajo”, dijo Robert Scott, un economista del Economic Policy Institute, un grupo de investigación de Washington que se encuentra alineado con los sindicatos.
Como los empleados del sector se encuentran entre los mejor pagados de los Estados Unidos, le eliminación de un empleado de una empresa fabricante de automóviles equivale a la eliminación de 1,7 empleos debido a la pérdida de poder adquisitivo, dijo Scott.
GM dijo al Congreso que proyecta despedir para el 2012 hasta 30.000 empleados, el equivalente a 33 por ciento de su plantilla. Las concesionarias de la automovilística estadounidense más grande caerían a 4.700 de unas 6.500.
“Economías locales”
La pérdida de puestos de trabajo en las concesionarias sería de 100.000, dijo Scott. “Eso afectará a muchas economías locales, lo que comprende el dinero que las concesionarias suelen aportar a instituciones locales”.
El sector de fabricación de automóviles y repuestos empleaba a unas 827.700 personas hasta el mes de noviembre, un 15 por ciento menos que el año anterior, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.
Ford y Chrysler, con sede en Auburn Hills, estado de Michigan, no hicieron ninguna previsión de futuro empleo en sus planes de supervivencia. Ford, de Dearborn, estado de Michigan, dijo que vaticina una reducción de US$1.000 millones en costos operativos en 2009, mientras que el máximo responsable ejecutivo de Chrysler, Robert Nardelli, dijo al Congreso que la tercera empresa fabricante de automóviles de los Estados Unidos prevé ahorrar US$4.000 millones mediante la reestructuración.
El senador demócrata Christopher Dodd, del estado de Connecticut, quien preside la Comisión Bancaria del Senado, dijo ayer que debería reemplazarse al máximo responsable ejecutivo de GM, Richard Wagoner, como condición para recibir ayuda nacional. Agregó que Chrysler puede tener que fusionarse para sobrevivir.
“Hay que considerar la posibilidad de una nueva conducción” dijo Dodd en el programa “Face the Nation”, de CBS. Wagoner, dijo, “tiene que irse”.