29 de septiembre de 2011 15:37 hs

Incrementar sus exportaciones de vinos finos enriqueciendo la nómina de mercados y ampliar la superficie de sus viñedos son los principales desafíos de la Bodega Filgueira, tras un reciente cambio en la dirección de la empresa.

Marcelo Álvarez, jefe de ventas de la empresa, sobre el momento de la vitivinicultura uruguaya dijo que “en los últimos años los vinos uruguayos han experimentado una importante mejora de su calidad e imagen en el mundo, colocando a nuestro país en un lugar destacado. Fue importante el trabajo de promoción, concursando a nivel internacional y compitiendo de igual a igual con prestigiosos vinos de otros países de la región”.

Añadió que “en un mercado pequeño como el uruguayo, las perspectivas de la vitivinicultura son muy buenas porque hay muchos esfuerzos para mejorar. En el caso de Bodega Filgueira se trabaja mucho en la calidad y en el proceso de recertificación de la Norma ISO 9001 y la dirección apuesta al crecimiento invirtiendo en tecnología y recursos humanos”.

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En las 27 hectáreas que hay en producción, en variedades tintas hay 14,5 ha de Tannat; 3,7 ha de Cabernet Franc; 2,3 ha de Cabernet Sauvignon; 1,2 ha de Pinot Noir; y 0,5 ha de Syrah, y en las variedades blancas hay 2,4 ha de Sauvignon Gris; y 2,35 ha de Chardonnay.

El ingeniero agrónomo Gustavo Díaz, encargado de campo, informó que además este año se están plantando 3,7 ha de Merlot y que existe superficie sin uso que se irá plantando en los próximos años.

Luego explicó que se busca un rendimiento controlado en pos del objetivo de obtener ovinos de calidad, para lo cual no se pueden sacar altos rendimientos. Eso redunda en que se eleva el costo productivo por kilo de uva, porque hay más necesidad de mano de obra y porque se obtienen menos kilos. En promedio –depende de la variedad y del objetivo de vino que se quiera producir en cada línea– se cosecha de 8.000 a 9.000 kg/ha.

En los vinos de calidad de alta gama los raleos son más intensos y se cosecha de 4.000 a 5.000 kg/ha para las variedades Merlot y Cabernet Sauvignon, cuando se trata de cuadros del viñedo que permitirían obtener 15.000 kg/ha.

En cuanto al uso de mano de obra, considerando el manejo explicado, se requiere un promedio de 1.000 horas hombre/ha/año.

Un diferencial de esta bodega es que en 1998 fue pionera en la producción de uva de la variedad Sauvignon Gris, en el país y en América. Había apenas 50 ha en el mundo de esa variedad y 2,4 ha fueron plantadas en Uruguay por Bodega Filgueira. Fue importada desde Francia donde en aquel momento se producía sin diferenciarla de la variedad Sauvignon Blanc.

En la vendimia, se cosechan las variedades blancas primero, en la quincena inicial de febrero, y luego las tintas, desde fines de febrero y se extiende durante todo marzo.

Un invierno frío, como el que hubo, mejora la brotación. Por contrapartida, está el problema de las heladas tardías, que queman brotes y produce la esterilidad de los mismos, con la consecuente pérdida de cosecha. No obstante, hay métodos “culturales” para prevenir los efectos de las heladas, como fecha de poda y manejo del tapiz vegetal, entre otros.

El viñedo está adaptado a una forma de trabajo que aplica toda la empresa en la cual se lleva con precisión un registro de todas las tareas e insumos utilizados para la elaboración de cada tipo de vino. El personal registra diariamente su trabajo en los distintos cuadros del viñedo a fin de cumplir con esa actitud que permite la trazabilidad de cada botella.

La sala de recepción y molienda y el resto de las instalaciones de la bodega están en el centro del predio, en la ruta 81, a siete kms de Santa Lucía (Canelones), en el paraje Cuchilla Verde.

Eso da lugar a una ventaja, que es un tiempo mínimo desde que la uva se cosecha y llega a la bodega, permitiendo que la materia prima llegue en mejor estado sanitario y a temperaturas bajas. Esta bodega solamente utiliza uvas de sus viñedos, con total garantía entonces sobre la calidad de la materia prima, explicó la enóloga Melissa Barrera, encargada de la bodega.

La selección que comenzó en el viñedo se refuerza en la bodega con un sistema de doble cinta, la de selección de racimos y la de selección de bayas, con dos personas trabajando en la primera de ellas y hasta siete en la siguiente.

Las uvas de variedades blancas van directamente a la prensa, en tanto las de variedades tintas van a la cuba de fermentación, 100% de acero inoxidable y con temperatura controlada.

En las blancas se fermenta el jugo limpio, sin orujo, que sale directamente de la prensa y va a las cubas de fermentación.

En las tintas, que ya estaban en las cubas, durante la fermentación se realizan remontajes para la mayor extracción de color, además de un previo sangrado (extracción de jugo del mosto).

Finalizada la fermentación se seleccionan los vinos de guarda y los vinos jóvenes que saldrán a la venta en el mismo año de la cosecha. Los de guarda se crían en barricas de roble francés durante 18 meses, aproximadamente.

Este año hubo una innovación en el vino Sauvignon Gris. Antes del prensado se realizó una maceración en frío, de 12 horas, utilizando una tecnología diferencial denominada vinimatic. Eso permite una mayor extracción de aroma. Barrera indicó que se obtiene un 60% en litros de vino a partir de los kilos de uva que proceden del viñedo: en promedio se obtienen 7.200 botellas por ha por año.

Sebastián Delorrio, encargado de marketing, explicó que el 70% de los vinos se comercializan en plaza y un 30% se exportan.

Los mercados externos son Alemania, Brasil, Canadá, Dinamarca, Eslovaquia, España Polonia, Estados Unidos, Inglaterra y México. Se fijó una política de expansión al mercado exterior con un trabajo anual de presencia en ferias: este año en Prowein (Alemania), Vinexpo (Francia) y London Wine (Inglaterra).

Últimamente la empresa logró estos premios: Merlot 2010 (mejor relación calidad-precio del mercado) por parte de la revista Placer; Tannat 2009 (medallas de oro en Londres, plata en España y bronce en Canadá); Sauvignon Gris (medalla de plata en España); y Chardonnay Reserva Familiar 2007 (elegido mejor Chardonnay de Uruguay por la Sociedad de Catadores y medalla de plata en concurso Chardonnay du Monde en Francia).

En el mercado local se vende a restoranes, hoteles, grandes superficies, autoservicios, empresas y licorerías, entre otros.

Compromiso con el medio ambiente.

Marcelo Álvarez dijo que esta empresa “mantiene intacto su compromiso con el medio ambiente y su conservación”. El tratamiento de las aguas residuales, el uso responsable de la energía eléctrica y el cuidado absoluto de las napas del suelo que alimenta las viñas “han sido objeto de proyectos ambientalmente sustentables”. En su primera etapa fue certificando la norma internacional ISO 14001, luego creando un proyecto dentro del plan “Producción más limpia” de la Universidad de Montevideo y recientemente participando en el reciclado del papel que se desecha a través de “Repapel”, que lo destina a elaborar cuadernos para la Escuela Pública.

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