El mercado de acciones invita a salir de compras, donde abundan ofertas y liquidaciones. El problema es que los precios de las compañías pueden caer todavía más si se configura el escenario de una recesión mundial. Las probabilidades están entre 35% y 50%. La debilidad económica ha comenzado a erosionar las sólidas ganancias que reportaron las empresas de EEUU en el primer trimestre. El índice S&P 500, que reúne a las quinientas firmas más grandes de Estados Unidos, mostró beneficios de US$ 82,2 por acción, solo US$ 10 por debajo del máximo histórico de US$ 92,55 registrado en junio de 2007.
Pero en vez de invertir y generar empleo las empresas se sentaron arriba del efectivo con el propósito de fagocitar rivales. Además, no hay nada más tranquilizador en un entorno agresivo que tener el dinero a mano.
Pero los resultados vienen empeorando. Desde el máximo del 29 de abril, las pérdidas en EEUU se ubicaron entre 9% y 18% en el índice S&P 500, donde la inmensa mayoría de los sectores está en rojo. Las de mejor desempeño fueron las acciones no cíclicas: bienes de consumo esenciales y servicios básicos. Como contracara, los bancos y los sectores energéticos cayeron más de 11% en 30 días.
En este sombrío panorama se abren oportunidades con la mira en el largo plazo. Un indicador de ello es el ratio Precio/Beneficios por acción (PER en inglés), que mide el valor de mercado con relación a las ganancias. En el caso de promedio de las compañías integrantes del S&P 500 el ratio es de 20,18 en relación al máximo de 44,20 de diciembre de 1999, y cinco puntos superior a una mediana de 15,85. En base a uno de los criterios de interpretación (hay otro que significa todo lo contrario) un PER bajo en relación a la serie histórica significa que la acción está barata. Hoy en día un ratio de 20% es consistente con una rentabilidad promedio anual de 5%, contra 2% de la tasa de un bono a 10 años. La inflación es 3,6%.
Otro ratio que aparece bajo en las grandes compañías es el de Precio/Valor contable, lo cual refuerza el significado de la relación Precio/Beneficios por acción. En la valuación de acciones no es aconsejable guiarse únicamente por los ratios. No hay atajos para evadir el análisis de los estados contables a efectos de determinar la salud y perspectivas de una empresa. Aun así es difícil. Eso sí, los indicadores financieros guían hacia vidrieras iluminadas donde se ofrecen interesantes ofertas con descuentos.