El Directorio de UTE aprobó días atrás con los votos del oficialismo el presupuesto para 2020 y 2021, a partir del instructivo proporcionado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) para las empresas públicas.
Este año, el ente energético deberá disminuir en US$ 70 millones los recursos destinados a inversiones, y en US$ 34 millones los gastos en contrataciones, mantenimiento, tercerizaciones y bienes de consumo. Además, deberá transferir a Rentas Generales US$ 129 millones, un 48% más que en 2019.
¿Cómo incidirán las restricciones presupuestales en los planes de la empresa y en la calidad de los servicios? Lo que sigue es un resumen de la entrevista que la directora de UTE en representación del Frente Amplio, Fernanda Cardona, concedió a El Observador.
¿En general en qué situación encontró a la empresa?
Desde el punto de vista del negocio veníamos con un plan que se había armado, sabiendo que había proyectos y planes estratégicos que nos parecía que a pesar de todos los cambios gubernamentales o de cualquier tipo que hubiera a nivel país tenía claro la línea que debía seguir UTE en generación, transmisión, distribución y comercial. Está claro el rol que uno tiene hoy, pero eso no significa que el plan estratégico de la empresa cambie, porque no estuvo mal hecho. Nadie estuvo en contra de ese plan e incluso la propia presidenta de UTE (por Silvia Emaldi) formó parte de ese equipo de trabajo.
En el nuevo presupuesto aprobado por el Directorio el rubro inversiones para 2020 disminuye en US$ 70 millones respecto a 2019, y US$ 34 millones en gastos gestionables. ¿Por ese tipo de recortes fue que votó en contra?
Sí. Cuando asumimos uno de los discursos de todos era mantener la eficiencia del servicio, la calidad a la gente, que entendemos sigue siendo así. Y se planteó siempre qué decisiones se van a tomar respecto a las tarifas, porque todo va repercutir. La gran pregunta ya con un plan quinquenal presentado es ¿cómo vas a hacer con estos números que me estás dando para mantener la calidad del servicio? La tarifa evidentemente no va a bajar. Los aumentos de tarifas siempre se dieron según la inflación y nunca nos pasamos de eso. Hubo un criterio que se mantuvo a lo largo de 15 años. Hoy con los números y las pautas que tenemos es difícil de entender que no se suba por arriba de eso y cómo se va a hacer para que la tarifa sea otra. Si se me pregunta: ¿qué va a pasar a diciembre?, no sé cómo lo harían. Si se entra a trabajar en redes inteligentes y tarifas movibles va a llevar un tiempo.
¿Qué incidencia pueden tener esas restricciones presupuestales en la calidad de los servicios?
Básicamente, las inversiones donde van repercutir más es en el área de distribución. Los estudios técnicos que trascendieron en su momento (año 2018) indicaban que distribución requería US$ 130 millones anuales para poder tener una calidad óptima. Ahora se va a destinar en principio US$ 70 millones. Eso no necesariamente repercute instantáneamente, pero la perspectiva es que acumulado en el tiempo sí. Se estaba invirtiendo en el entorno de US$ 100 millones. Ahora es una baja de US$ 30 millones más. Esto va de la mano con las cuadrillas. Si se va a llenar una vacante de cada tres y se suprime el 100% de las vacantes generadas en 2019 generalmente repercute en términos operativos. No tocaron vacante de ascensos.
Las nuevas autoridades argumentan que este plan de ajuste está motivado en buena medida por la falta de disciplina fiscal que hubo en el gobierno anterior. Se terminó con un déficit de 5% del PIB. ¿Qué posición tiene al respecto?
Las decisiones que están tomando ahora no están modificando nada de lo que están criticando en el déficit fiscal. Además, en qué invertir es un tema de decisión política. Invertir es la forma de crecer, derramar y generar trabajo. La restricción en distribución impacta claramente sobre todas las empresas nacionales que trabajan para UTE en todo el país. UTE nunca contribuyó al déficit, sino que al revés. Y posiblemente siga siendo así un tiempo más si se mantienen los niveles de servicios. Las empresas públicas no solo mantuvieron el negocio puntual de cada una, sino que además vertieron a rentas generales muchísimo dinero.
¿De cuánto será la transferencia de recursos a Rentas Generales este año?
Son US$ 129 millones y se van a empezar a adelantar de a US$ 10 millones o US$ 15 millones por mes.
Hay energía abundante y menores costos de generación. Sin embargo hay quienes sostienen que en todo ese último tiempo eso no se reflejó en las tarifas que paga los hogares.
La tarifa en términos reales bajó entre 15% y 20% desde que se empezó a cambiar la matriz. Pero hay todo una serie de costos adicionales sobre los que hay que trabajar. Se trasladó todo lo que se pudo.
¿Qué va a pasar con el Plan UTE Premia?
Según el presupuesto, el plan UTE Premia se suprime.
¿Y a nivel de otros planes comerciales hay algo previsto?
Por ahora las decisiones que se vienen tomando han sido muy específicas sobre grupos de clientes. Planteamos un descuento comercial del 20% a los clientes residenciales que estén en seguro de desempleo (está a estudio). Muchos de ellos están pagando de manera regular con mucho esfuerzo. Hay que darles ese colchón para que no caigan en los morosos. Lo planteamos como una preocupación porque a la gente que se le prorrogue el seguro va a cobrar el mínimo (40%).
Diego Battiste
¿Qué pasará con el Plan de Inclusión Social?
Se mantiene como proyecto, pero va a haber 25% menos de regularizaciones que el año anterior. Se habían propuesto 8 mil y ahora el objetivo son 6 mil.
¿Qué ocurre con la inversión en generación?
Teníamos que seguir con fotovoltaica como norte porque además hay un acuerdo con Hyundai firmado desde el año pasado de un juicio muy grande que UTE peleó. Parte de la transacción de ese juicio fueron US$ 18 millones para paneles solares. Ya teníamos pensado que eso se tenía que poner a trabajar. Nos servía todo ese know how que los funcionarios de la empresa podían tener. UTE definió como estratégico desarrollar una planta (de 53 MW) porque la futura expansión va a ser de ese tipo de energía. Ahora quedó atrasado al 2022 o 2023. Lo sacaron de los primeros años de presupuesto. Eso nos genera no solo la preocupación del proyecto en sí, sino también el tema de saber si realmente se va a hacer. Está relacionado con el concepto nuevo de la política energética de que sobra energía, y que es equivocado. Además, el acuerdo con Hyundai está cerrado y hay plazos pautados a nivel jurídico. Reabrir una negociación con Hyundai por ese tema no tiene sentido.
¿No está de acuerdo con que hubo una sobreinversión en el sector?
Para nada. Lo dice la gente de planificación de UTE. Por diseño del sistema se previó invertir mucho en eólica para tener un sobrante, pero en una seca se usa todo. Como muestra está el primer semestre de este año. Tuvimos de las peores secas de los últimos años, pero no hubo ningún problema en el sector eléctrico como había antes, que había que subir las tarifas. Una seca equivalente a la que tuvimos ahora nos hubiera costado arriba de US$ 300 millones y la estamos sobrellevando con US$ 50 millones. Se gastó mucho menos y el saldo es positivo. Se exportó más inclusive con seca que lo que se importó por conveniencia económica de abaratar.
¿Qué va a ocurrir con la renovación de la represa hidroeléctrica de Baygorria?
Tiene 60 años de vida útil y precisa tecnológicamente una mejora. Es la menor de las represas, pero aporta 110 MW. Hay una obsolescencia tecnológica enorme. Hay riesgo de que si no se renueva tenga problemas no solucionables y de alguna manera te quedes sin la represa de una día para el otro. Por ahora la renovación está pensada para 2023, 2024 y 2025, tiene la aprobación del Sistema Nacional de Inversión Púbica. Pero en el marco de las restricciones que se están imponiendo siempre hay una opción de cancelar una inversión y agregar más plata en mantenimiento con el riesgo de la falla.
¿En qué está el proyecto de redes inteligentes?
El proyecto sigue pero se ha modificado la forma de verlo y quienes van a ser las personas dentro de UTE que lo lleven adelante. Antes había un comité operativo que estaba liderado por Presidencia. Ahora se divide en dos grandes cuestiones que tienen que ver con Servicios y Redes, y la parte de TICs. En la práctica está liderado por gerencia general. Si se lo pone como TICs se está entendiendo que es un proyecto que tiene que ver con tecnología, pero no es eso solamente. Cuando se habla del medidor inteligente, sobre todo es cómo vas a administrar la energía disponible de la mejor manera posible, más eficiente y más barata en la red. No es un proyecto para un software o programa nuevo. Es el próximo negocio de UTE. El proyecto no está en riesgo, pero nos preocupa como está mirado dentro de la empresa, tal vez difiera de cómo fue concebido.