28 de abril de 2011 14:46 hs

La economía de Estados Unidos se desaceleró de manera pronunciada en los primeros tres meses del año debido a que los altos precios del combustible redujeron el gasto de los consumidores, el mal clima retrasó proyectos inmobiliarios y el gobierno federal recortó gasto en defensa.

El Departamento de Comercio anunció el jueves que la economía creció a una tasa anual del 1,8% de enero a marzo, muy por debajo del 3,1% registrado de octubre a diciembre y el peor desempeño desde el primer trimestre del año pasado, cuando la crisis de deuda europea afectó el crecimiento hasta una tasa del 1,7%.

El presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke y otros economistas dijeron que la desaceleración del primer trimestre es un retroceso temporal. Concuerdan en general que los precios de la gasolina se estabilizarán y que la economía crecerá a un ritmo anual del 3% en los próximos tres trimestres.

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Empero, el precio de la gasolina sigue aumentando. El promedio nacional era el jueves de 3,88 dólares por galón (1,02 dólares por litro), un aumento de 30 centavos respecto al mes anterior, cuando concluyó el primer trimestre.

Además, un índice de la inflación, según el informe del Departamento de Comercio, mostró que los precios al por menor aumentaron de enero a marzo a su mayor ritmo en casi tres años, debido casi exclusivamente al encarecimiento de los combustibles.

El incremento de los precios anula la mayor parte del dinero extra que los estadounidenses reciben gracias a una reducción temporal del impuesto de la Seguridad Social.

De enero a marzo, los consumidores aumentaron sus gastos un 2,7%, frente al 4% el trimestre anterior y fue el más débil desde mediados del año pasado. El gasto del consumidor es importante porque representa el 70% de la actividad económica en Estados Unidos.

Y aunque el encarecimiento de los combustibles cargó con la mayor parte de la culpa, las condiciones climáticas adversas mantuvieron en sus casas a los consumidores, para desespero de los comercios minoristas, y paralizaron la mayoría de los proyectos en el sector de la construcción.

"Considerando todos estos aspectos, podría haber sido peor", dijo el economista Paul Dales, de la firma Capital Economics. Y aunque los consumidores gastaron menos, el ritmo de ese gasto desde una perspectiva histórica es decente.

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