El "número dos" de Comercio Exterior de EEUU, John Veroneau, anunció el cambio de política en una rueda de prensa, en la que dijo que la Casa Blanca revisará las disposiciones sobre el trabajo con los demócratas.
Esos ajustes serán "sustanciales", clarificó el funcionario, quien explicó que en las conversaciones con los líderes del Congreso la administración intentará definir un nuevo "modelo" de disposiciones laborales que se incluirán en los acuerdos de libre comercio.
En ese caso, los negociadores dejaron abierto ese capítulo para que fuera tratado con el Congreso.
"Ellos comparten el mismo objetivo de obtener un apoyo amplio de ambos partidos a estos acuerdos y reconocen que tenemos que hacer algunos cambios para lograr ese objetivo", dijo el funcionario.
El partido de la oposición se ha quejado durante todo el mandato del presidente de EEUU, George W. Bush, de que los acuerdos de libre comercio negociados con países latinoamericanos no protegen suficientemente a los trabajadores.
Con la victoria demócrata en las elecciones del pasado 7 de noviembre han cambiado las tornas.
Actualmente, los países sólo están obligados a hacer cumplir sus leyes, sin importar lo que éstas digan.
El funcionario señaló que EEUU firmará el acuerdo con Panamá antes del próximo 31 de marzo, lo que será un acto protocolario pero que debe hacerse hasta esa fecha por los plazos del Congreso.
La TPA obliga al Legislativo a rechazar o aprobar los acuerdos en su conjunto, sin poder modificar su contenido.
En todo caso, su envío al Congreso antes del 1 de julio implicará que seguirá vigente la TPA para esos acuerdos, que podrán ser aprobados por los legisladores en una fecha posterior sin modificaciones, según explicó.
El funcionario señaló que la Casa Blanca respalda su extensión hasta finales de año sin condiciones para los cuatro países. Su posición difiere de los parámetros actuales para esa prórroga.
Eso dejaría fuera a Ecuador y Bolivia, que no tienen negociaciones con Washington para lograr un pacto de ese tipo.