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El "abogado del pueblo" ante el reto de formar gobierno en Italia

El país se encamina a una nueva gestión de corte populista y euroescéptica

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25 de mayo de 2018 a las 05:00

Giuseppe Conte, encargado de formar el próximo gobierno italiano, empezó ayer a trabajar en la composición de su equipo, en medio de duras negociaciones entre el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga, de extrema derecha.

El presidente italiano, Sergio Mattarella, designó el miércoles pasado a este abogado y profesor de derecho de 53 años sin ninguna experiencia política y hasta ahora desconocido del gran público, propuesto como el candidato de consenso del M5S y la Liga, luego que ambos partidos se negaran a aceptar a figuras fuertes del otro bando.

Tras dos meses de parálisis, Italia se encamina ya hacia un Ejecutivo guiado por estas dos fuerzas de corte euroescéptico, que se han unido después de que las elecciones generales del 4 de marzo no dieran los votos suficientes para gobernar en solitario a ningún partido.

La coalición de derechas, formada por la Liga Norte, Forza Italia y Hermanos de Italia, venció estos comicios con el 37% de los votos, y dentro de esta alianza la Liga quedó primera con el 17% de los sufragios, con lo que Salvini reivindicó para sí el derecho a dirigir el país.

Gobierno de cambio

Conte comenzó ayer las consultas con las comisiones de los diferentes partidos políticos en la Cámara de diputados, con miras a formar el nuevo gobierno italiano.

Después de reunirse con Mattarella, Conte prometió aplicar el programa común que se plantea como anti austeridad y con acento en la seguridad, negociado entre las dos formaciones antisistema que tienen una estrecha mayoría en el Parlamento.

"Allí, afuera, hay un país esperando el nacimiento de un gobierno de cambio y esperando respuestas", declaró Conte, al prometer que se convertiría en "el abogado defensor del pueblo italiano".


Mattarella dudó 48 horas antes de nombrarlo, poco convencido de su autoridad frente a los dirigentes de la Liga y del M5S, que deberían convertirse en sus ministros, cuando, según la Constitución, es el jefe de gobierno quien debe liderar y asumir la política de su equipo.

Aunque Conte será el primer ministro de Italia, no hay duda de que Luigi Di Maio, jefe de fila del M5S, y Matteo Salvini, líder de la Liga, serán los auténticos motores que moverán en la retaguardia este gabinete, que se presenta ante los italianos como el Gobierno del cambio, de ruptura con el pasado.

Tanto Salvini como Di Maio han insistido en que gobernarán juntos, pero manteniendo la independencia de sus respectivas formaciones, algo que provocará seguramente discrepancias, pues ya durante las negociaciones han sido frecuentes las declaraciones contemporáneas a los medios, en algunos casos contradictorias.

Según los medios italianos, Salvini se perfila como ministro del Interior, mientras que Di Maio asumiría a la cabeza de un gran ministerio de Desarrollo Económico.

El nombre que plantea más problemas es el Paolo Savona, que la Liga quiere imponer en la cartera de Economía. Se trata de un exministro (1993-1994) de 81 años, que considera el euro como una "jaula alemana" para Italia.

Mattarella, considerado garante de que se respeten los tratados internacionales y elegido por un Parlamento de mayoría de centro-izquierda, quiere asegurarse de que Italia respete sus compromisos europeos. Recientemente recordó que solo él tenía el poder de nombrar ministros y que podía negarse a validar leyes que podrían afectar al presupuesto.

Savona es "una personalidad eminente, reconocida, apreciada", insistió Salvini ayer jueves en Facebook, asegurando que lo veía "dispuesto, seguro de su autoridad y sus conocimientos, a ir a las citas europeas no para desordenarlo todo, sino para reconstruir, volver a poner en marcha un motor que, si no, permanece detenido".

"Quiero un gobierno que ya no tenga vergüenza de decir que los italianos están ante todo", insistió.
Inquietud europea

El programa común negociado por el M5S y la Liga promete dar la espalda a la austeridad y reducir el déficit con una política de crecimiento. También incluye drásticos recortes de impuestos, el establecimiento de una renta básica universal, la reducción de la edad de jubilación, así como una firmeza sin precedentes contra la corrupción y un giro en materia de seguridad con un sesgo antiinmigrantes y antiislam.

La preocupación se apoderó de Bruselas, donde el comisario europeo de Asuntos Financieros, Pierre Moscovici, pidió el miércoles pasado una "respuesta creíble" a la cuestión de la deuda pública italiana, que se situaría en 2018 en el 130,7% del Producto Interior Bruto (PIB), la segunda más alta en la zona euro después de Grecia.

Conte mencionó de manera breve su voluntad de "diálogo" con las instituciones europeas, lo cual fue considerado como una "buena señal" por parte de Moscovici.

Extrema derecha

Luego de los acuerdos políticos para designar a los ministros, el gobierno prestará juramento y se presentará ante la cámara de Diputados y el Senado con el fin de obtener su confianza, probablemente la próxima semana.

En el Parlamento, su gobierno de unión dispone de una mayoría de unos 30 representantes en la Cámara de diputados, pero solamente seis en el Senado, y podría reducirse más si los senadores, como el propio Salvini, integran el gobierno.


Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, ya anunció que no dará su voto de confianza a un gobierno que "nace con un programa que nos preocupa", anunció.

Mientras tanto, el Partido Demócrata (centro izquierda) denunció "el nacimiento de un gobierno de extrema derecha, con un programa de extrema derecha". "Contra el abogado del pueblo, nos constituimos como parte civil", ironizó el hombre fuerte del partido y exjefe de gobierno Matteo Renzi.

Bendición popular

Más del 90% de los italianos que participaron en una votación informal dieron su bendición a una agenda de políticas de la ultraderechista Liga y el Movimiento 5 Estrellas, mientras ambos partidos acordaban un candidato para dirigir su planeada coalición de gobierno.

El "contrato" de gobierno entre la Liga y 5 Estrellas propone recortes de impuestos por miles de millones de euros, aumentos en los programas de bienestar para los pobres y la eliminación de una impopular reforma de pensiones.

Aunque no habla explícitamente de una salida del euro pero entiende "revisar, con los socios europeos, el marco de la gobernanza económica", incluyendo la moneda única, para "volver a la situación de los orígenes cuando los Estados europeos estaban impulsados por una sincera intención de paz, de fraternidad, de cooperación y de solidaridad".

La Liga, que organizó la votación en puestos a lo largo de todo el país, el domingo pasado, dijo en un comunicado que el 91% de 215 mil ciudadanos votaron a favor del plan, y que muchos habían ofrecido sugerencias de cambios o adiciones.

(Agencias)

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