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El acuerdo con la Unión Europea y los pasos que debe seguir para ver la luz

El documento se encuentra en fase de análisis legal y en el bloque de Europa confían en que se firmará este año 

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20 de febrero de 2020 a las 05:04

Invitada a Bruselas, Bélgica 

Más de 20 años de idas y vueltas, negociaciones trancadas que se retomaron en 2016 y que implicaron 38 rondas, para que a fines de junio de 2019 la Unión Europea y el Mercosur lograran un acuerdo comercial que fue catalogado como “histórico” por ambos bloques y celebrado por las cancillerías regionales. Llegar a ese tan celebrado acuerdo fue tan solo el primer paso de una engorrosa seguidilla de acciones que, esperan en ambos bloques, concluye en la ratificación del Acuerdo de Asociación Unión Europea- Mercosur.

De esa fecha a esta parte, el proceso por el que camina –a paso lento- el acuerdo se encuentra en la evaluación legal. Abogados de diferentes nacionalidades analizan cada milímetro del texto, del cual solo se conoce una porción, enfocada en lo comercial, pero que tiene un pata política que implica que la Unión Europea y el Mercosur estrechen sus lazos, dos bloques que implican cerca del 25% del Producto Interno Bruto Mundial y que engloba a 780 millones de personas del total de la población mundial.

Con tan solo caminar unas pocas cuadras de Bruselas, se recorren todas las decisiones que toma la Unión Europea. La capital de Bélgica concentra los edificios donde sesionan el Parlamento Europeo –que también tiene una sede en Estrasburgo (Francia)-, la Comisión Europea y el Consejo Europeo. Por todos esos edificios, que quedan a pocos metros uno del otro, deberá pasar el acuerdo con el Mercosur para que comience a ser una realidad.

Tanto la Unión Europea como el bloque que integran Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay esperan que el proceso cierre este año, aunque no aventuran una fecha. Una estimación es que el análisis y revisión legal culmine en abril, lo que daría pie a que comiencen las traducciones a 24 idiomas de los textos. Si los plazos siguen según lo previsto, el acuerdo podrá comenzar a ser ratificado sobre el segundo semestre del 2020, cuando Uruguay tendrá la presidencia pro témpore del bloque regional y Alemania la Presidencia del Consejo europeo.

Una vez que el acuerdo se firme en su totalidad, con el área comercial y política, la Unión Europea puede reconocer su aplicación provisional y empezar a aplicar algunos aspectos mientras se aguarda la ratificación por parte de los Estados miembros.

El área política incluye acuerdos en materia de medio ambiente –como el cumplimiento con lo establecido en el Acuerdo de París-, cooperación en materia de justicia, desarrollo sostenible, medidas culturales y sobre respeto a los derechos humanos, según explicaron desde la Comisión Europea a periodista del Mercosur que participaron de un seminario sobre el acuerdo en Bruselas, entre los que se encontraba El Observador. En la Unión Europea, para que el proceso de firma del acuerdo eche a andar, primero debe someterse a la aprobación del Consejo Europeo.

En la Comisión aseguran que se está llegando al final del proceso, pero reconocen que la piedra en el zapato que pude complicar que todo llegue a buen puerto es la ratificación de los Estados miembros de la Unión Europea y del Parlamento.

Nicola Danti, eurodiputado del sector de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo y perteneciente a la delegación para las relaciones con el Mercosur, reconoció en una rueda de prensa con los periodistas del bloque regional que existen opositores al acuerdo, especialmente de los sectores de la agricultura en Europa y que existen definiciones especialmente por parte del gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil en materia medioambiental que “no ayudan al acuerdo”. De todas maneras, Danti opinó que ciertas posiciones puntuales con respecto a políticas de Estados involucrados no pueden hacer fracasar el acuerdo.

“Después de 20 años de negociación, tirarlo por la borda porque hay aspectos que no nos terminan de gustar, sería un fracaso”, dijo a periodistas de Uruguay, Brasil, Argentina y Paraguay.

Danti indicó que la complejidad del acuerdo radica en que no solo se trata de liberalizar el comercio entre ambos bloques, sino que hay que tener en cuenta elementos como el desarrollo sostenible y políticas de derechos humanos. A eso se le suma, según Danti, “que primero hay que convencer a la opinión pública de que es un buen acuerdo y luego a los diputados”.

Precisamente, el mapa de parlamentarios europeos cambió en las últimas semanas con la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Con el Brexit, el Partido Popular Europeo sigue siendo la primera fuerza y la extrema derecha, representada bajo el grupo político Identidad y Democracia pasó de ser la quinta a la tercera fuerza y desplazó al cuarto lugar al llamado Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea.

El Mercosur es el octavo socio comercial para la Unión Europea y cuando la parte económica del acuerdo comience a funcionar, será una de las áreas de libre comercio de mayor tamaño mundial. El documento prevé que haya una reducción tarifaria escalonada, que se implemente en unos 15 años. Varios grupos de productores rurales europeos se manifestaron en contra porque el acuerdo beneficia a la agricultura sudamericana.

En el caso del Mercosur, el bloque se compromete con el acuerdo a eliminar aranceles de 35% para autos europeos mientras que en Europa casi el 100% de los productos agrícolas provenientes de Uruguay, Paraguay, Argentina y Brasil tendrán reducciones arancelarias. También se prevén reducciones arancelarias en otras áreas, como la farmacéutica, vitivinícola y hasta del chocolate.

Para Uruguay y el resto de los países del Mercosur el acuerdo implicará cumplir con ciertos requisitos medio ambientales por el que deberán mejorar los estándares de control y la tecnología utilizada. En la Unión Europea, por ejemplo, los países se plantearon objetivos a corto y mediano plazo para reducir la emisión de gases que tienen efecto invernadero y se aprobó el denominado “green deal” (pacto verde) para intentar frenar los avances del cambio climático.

Las negociaciones por el Acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur siguen en su área política, de la que poco se sabe porque no se ha hecho público el texto en su totalidad y en el bloque europeo confían en que el 2020 sea el año de la firma final. Aunque para eso deberán sortear algunos obstáculos internos.

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