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El adiós al profe Santos entre anécdotas y enseñanzas de vida

Rolan se le quedaba con la plata del boleto para comer hamburguesas y fue testigo de una insólita huelga de hambre de Ondino Viera

El profe Santos con la agenda original donde anotó día a día la gira que hizo con Liverpool en 1971<br>

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04 de enero de 2017 a las 05:00

"Cuando el jugador es bandido usted lo nota en la cara. No miente. Y en la cancha juegan como sienten el fútbol", decía el profesor César Santos para introducir a Referí en la historia de uno de los tantos "bandidos" que formó en la escuelita de Defensor Sporting.

Tiempo después el "bandido" reveló sus "pecados". Entre risas, Diego Rolan se animó a contar: "Yo tenía problemas con el dinero para poder ir a entrenar dos días a la semana al Complejo Deportivo que está frente a Canal 5, entonces el profe Santos me daba plata para el boleto. Pero yo me subía al ómnibus con la túnica de la escuela para no pagar boleto, me quedaba con la plata y me compraba una hamburguesa".

Esta es una de las tantas historias que marcaron al profesor César Santos que dejó de existir el lunes dejando por el camino un grato recuerdo e innumerables señales de agradecimiento de quienes fueron sus alumnos.

La carrera del Profe Santos habla por sí sola de su importancia en el fútbol uruguayo. Alcanzaría con decir que todos los jugadores de Defensor que integran la selección recibieron sus enseñanzas. Tome nota: Maximiliano Pereira, Martín Cáceres, Diego "Ruso" Pérez, Gastón Silva y Martín Silva, Álvaro "Tata" González, Diego Rolan, Giorgian De Arrascaeta, Diego Laxalt...

Fundador del Baby

Pero su obra va más allá. Fue uno de los fundadores del movimiento del baby fútbol.

"Cierta vez uno de los fundadores del baby, Carlos Ottonello, tuvo diferencias con la cúpula directriz y se abrió para fundar la Liga Uruguaya de baby fútbol. Una noche, en una asamblea, los dirigentes plantearon la necesidad de colocar esponsor en las camisetas para obtener recursos. Y mire cómo eran las cosas que se votó en contra aduciendo que "los niños iban a parecer unos chaplines... Si habrá cambiado. No existía esto de los representantes. Hoy hay cosas instaladas que no se pueden cambiar y esta es una de ellas. Niños con 10 años ya tienen representante y uno lucha contra eso", reveló Santos en el libro La Cara Oculta del Baby Fútbol.

La huelga de Ondino

Corría el año 1971 cuando el Liverpool dirigido por Ondino Viera iniciaba la pretemporada en Paysandú. A los pocos días de estar en la capitán sanducera sonó el teléfono: "Vuelvan esta noche que en dos días se van de gira a Europa", le comunicaron desde la sede de la avenida Agraciada al preparador físico César Santos.

"Nos dieron un equipo deportivo y nos fuimos al aeropuerto. Era un plantel de gente madura pero muchos no habían viajado en avión", recordó Santos a El Observador.

Así dio paso a una anécdota memorable. "Por aquellos años los equipos europeos estaban en plena actividad y no era sencillo organizar partidos. Con el correr de los días nos encontramos con una dificultad inesperada: la nieve".

El clima obligó a suspender algunos partidos y don Ondino Viera se enojó. ¿Qué hizo para presionar a que organizaran partidos? Inició una huelga de hambre. ¡Se imaginan al técnico sin comer por no concretar amistosos!

"Fue su manera de conseguir las cosas. Se plantó y dijo 'no como'. Pero nosotros le llevábamos comida a escondidas", contó Santos a El Observador.

El Profe De León

Santos fue el preparador físico del Defensor que cambió la historia en 1976 al ganar por primera vez el Uruguayo, primer equipo en conseguirlo sin ser Nacional o Peñarol. Aquel equipo era conducido por el profesor José Ricardo De León.

"A mi me tocó vivir cosas con dos técnicos que nos las viví con nadie. Ondino y el profe De León. Ondino era de pizarrón, de hablarle al jugador. De León le llegaba al jugador de una manera increíble. Trabajaba mucho en la cancha", contó Santos.

Fundador de la escuelita de Defensor

Eduardo Arsuaga impulsó la formación de una escuelita de fútbol en Defensor. Puso al frente de la misma a Santos. Se apostó a formar jugadores desde abajo. Por aquellos años no existían las escuelas. Los clubes disponían de su fútbol infantil y los chicos iban a probarse.

Defensor apostó a rodearse de profesionales de determinadas características. No fue en procura de los hombres de mayor experiencia en el ambiente, sino que contrató a gente que estaba terminando los estudios tanto de entrenador como de preparador físico.

¿Cómo hicieron? Santos iba al Instituto de Educación Física del Parque Batlle y pedía las mejores notas de los alumnos, además de buscar a aquellos a los que les gustaba trabajar con niños. Nunca se llevó a nadie por amistad sino por capacidad. Y lo mismo ocurrió con médicos, fisioterapeutas y hasta con el equipier que juega un rol fundamental porque debe atender a niños en un vestuario.

Enseñanzas

A la escuelita los niños van dos veces a la semana. Funciona en el complejo deportivo militar ubicado frente a Canal 5. Pero el fin de semana juegan en sus equipos de baby fútbol.

Una vez que los chiquilines llegan al lugar de entrenamiento deben seguir determinadas normas que contó el profe Santos en el libro antes mencionado. "Primero deben dejar los celulares al equipier. Lo único que llevan los chicos son los zapatos y las canilleras. El resto, es decir pantalón, medias, remera, campera de abrigo, todo se lo proporciona el club. Lo utilizan y cuando se van lo deja para lavar. Somos cuidadosos con los estudios. Juntamos a todos los niños de una categoría y delante de todos les hacemos decir las notas, entonces son aplaudidos".

Santos finalizó con un cuento que marca los nuevos tiempos que viven los chicos.

"Un botija que va al liceo se levanta a las 6.30 de la mañana, ¿estamos de acuerdo? Va al liceo, vuelve, almuerza y se va a practicar a un club. Termina 18.30, vuelve a su casa, merienda, después cena, y tiene que estudiar. Se acuesta a las 23.30, pero no se acuesta solo, se acuesta con el celular hasta las 3 de la mañana. Y al otro día llega molido al liceo, no puede entender nada de la clase y de ahí otra vez a entrenar. Eso es un lunes, un martes, un miércoles... sume las horas de falta de sueño a la semana y llévelas al mes. Y en eso los padres no tienen control".

Ese fue el profesor César Santos. Maestro, educador, conductor, consejero, padre para muchos. La escuelita violeta ya no lo tendrá presente pero su legado quedará para siempre.

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