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10 de julio 2023 - 16:26hs

Este fin de semana el fútbol dejó una serie de hechos que hablan de nosotros mismos.

El primero en el que quiero detenerme es en la reacción de las jugadoras de Nacional en el momento de recibir el trofeo como campeonas del Torneo Apertura, primer torneo de la temporada.

Me pregunto y no encuentro respuestas: ¿con qué necesidad entonan canciones de la tribuna que agravian y ofenden a Peñarol, cuando están festejando algo que conquistaron después de tanto esfuerzo y sacrificio?

En una actitud madura, como la del fútbol masculino cuando en 2017 con el movimiento Más Unidos que Nunca alzaron su voz, visibilizaron sus problemas, las mujeres encontraron el apoyo de la Mutual de Futbolistas y comienzan a concientizar a toda la sociedad sobre las carencias que sufren y las necesidades que tienen.

El fútbol femenino en Uruguay tiene el nivel de organización amateur y escaso apoyo económico de los clubes.

Este tema lo abordé en la newsletter Entre líneas y te conté sobre el granito de arena que intentamos sumar desde Referí al fútbol de mujeres con la creación en 2021 de la encuesta Fútbolx100 femenino para jerarquizar esa actividad, y te comenté que entendía que son lógicas sus demandas, porque los clubes profesionales de Uruguay maquillan una exigencia de Conmebol –porque para competir tienen que tener planteles femeninos–, con proyectos de fútbol de mujeres forzados y degradados.

No son todos los casos. Nacional es una de las excepciones. Fue el primer club que hizo contratos a sus jugadoras y les brinda todas las condiciones para entrenar en Los Céspedes.

Sin embargo, este fin de semana ocurrió que las jugadoras de Nacional dieron un mensaje que no es sano para el fútbol y mucho menos para su lucha sobre sus derechos.

Subir al podio a recibir un trofeo y entonar canciones agraviantes a Peñarol en el momento que le van a entregar la copa es, por un lado, reflejo de la sociedad en la que vivimos y de hábitos que solo fomentan violencia, pero por otro no pueden ser promovidos por las mismas jugadoras que se paran frente a todos reclamando un entorno profesional para su actividad y luego responden con actitudes amateurs, inmaduras y agraviantes.

Insisto, porque no lo entiendo: ¿con qué necesidad actúan así?

La falta de autocrítica de Peñarol

El fin de semana también quedó marcado por los reclamos de unos pocos dirigentes de Peñarol, que siguen insistiendo en una conspiración de los árbitros y del fútbol uruguayo todo contra su club.

En este caso entienden que perdieron ante Danubio el sábado en Jardines por la actuación del árbitro.

El más crítico fue el dirigente Guillermo Varela, quien pidió retirar a todos los representantes del club del fútbol. Si se concreta, se tratará de otra decisión propia del descontrol político de este Peñarol en la AUF.

"Peñarol perdió por los árbitros". Ese es el mensaje que intentan transmitir algunos dirigentes.

Federico Gutiérrez El festejo de los jugadores de Danubio ante Peñarol

¿Realmente Peñarol perdió por los árbitros? Es la forma más fácil de esconder los errores bajo la alfombra. ¿Cómo llega el gol de Danubio? ¿Cómo defendieron el tiro de esquina? ¿La falta de concentración de los jugadores también es responsabilidad del árbitro?

Esto es fútbol y todos los protagonistas tienen que convivir con los errores, que forman parte del juego.

Ahora, si la solución para justificar las malas decisiones políticas que adoptó Peñarol en la AUF desde la llegada de Ruglio en diciembre 2020, y las deportivas desde enero 2022, es acusar a todos los demás de los errores sin asumir sus propias culpas, entonces van por tan mal camino como las jugadoras de Nacional que celebraron agraviando a Peñarol.

Peñarol necesita sincerarse. Dejar de sentirse perseguido –con un discurso que genera más tensión–, admitir sus errores sin acusar a los demás de todos los males y entender que todos se equivocan. Cambiar y comenzar a procesar un nuevo entorno, tender puentes y construir armonía, paz y sobre todo tolerancia, porque las equivocaciones seguirán formando parte del fútbol hasta que un día lo jueguen robots y lo arbitren máquinas.

Y yendo un poco más adentro del problema. Con la actitud que asume Peñarol frente a los árbitros, será tan riguroso en su interna: ¿Acaso van a echar a Darío y a todos los jugadores que defendieron mal en el córner del gol de Danubio? No. No es posible. Lo que es lógico es que trabajen sobre los errores para corregirlos.

Una historia deportiva en plena rambla de Pocitos

En estos tiempos en los que las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) empiezan a tener un papel protagónico en la vida cotidiana en el deporte y desplazan a los clubes formados bajo la figura de asociaciones civiles, que fueron los que construyeron los pilares de la cultura deportiva en Uruguay, es necesario hacer un homenaje y reconocimiento a los miles de dirigentes que voluntariamente escribieron nuestra historia deportiva.

Hoy quería completarte el relato sobre ese viaje al pasado en el que te interioricé hace una semana: la construcción del complejo deportivo del Club Banco República, que forma parte de su AND y está explicado en sus raíces.

El CBR fue un club tradicional, bajo la figura de asociaciones civiles sin fines de lucro, y diferente al mismo tiempo.

La institución no nació en el seno de un grupo de amigos que se juntaban a competir bajo una insignia y una camiseta. Tampoco fue producto de un grupo de alumnos de una plaza de deportes (como ocurrió con muchos clubes fundados en la década de 1910 y 1920). Ni se creó tras un conflicto y escisión de otros clubes. El CBR nació con fuertes pilares de construcción social, con espacios recreativos y culturales, como lugar para reunir a integrantes de una misma colectividad de bancarios.

¿A qué voy con esto? A que esa organización y proyección hacia el futuro que tuvieron desde sus inicios, más la cuota de fortuna que se necesita siempre –y el respaldo del BROU–, en su momento, le permitieron construir un complejo deportivo de características que no eran comunes en Uruguay, y a partir del club alcanzaron registros inéditos de asociados cuando en 1987 llegaron al techo de los 14.000.

Quería llegar a esto, ¿cómo se construyó el complejo deportivo de Benito Blanco y Buxareo? Con tiempo, proyección y paciencia.

¿Sabías que el predio más importante del club actual, de 3.600 metros cuadrados, el CBR lo adquirió en 1940, cuando esa zona era un arenal? Lo compraron con un préstamo del BROU. Luego, en 1945 y en los años 1960, incorporaron otros 3.000 m2.

Siete años después que compraron el terreno, en 1947, el BROU proyecto el complejo deportivo y casa de veraneo, con este proyecto que comparto en esta foto, que podía ser usufructuado por el club pero que sería propiedad del Banco.

El proyecto del Club Banco República en Benito Blanco y Buxeareo que iba a comenzar en 1954, sin edificios y exclusivamente con un club social y deportivo; estuvo a punto de iniciarse, pero cambiaron el plan por la construcción que sigue en pie hasta estos días

Nunca se concretó el proyecto de ley que debían aprobar en el Parlamento, porque utilizarían fondos del BROU, por tanto en 1955 el club le pidió al Banco que le devolviera su terreno.

CBR Así se construyó la piscina

¿Qué ocurrió entonces? Y aquí está el factor suerte. Que 15 años después de la compra de un arenal, se encontraron con que Pocitos había empezado a ser Pocitos, que estaban en el corazón del barrio que tendría el mayor crecimiento demográfico y transformación de todo el país, y los dirigentes terminaron de avanzar en el plan perfecto: construir edificios para financiar la obra del club social y deportivo.

Así fue como con torres de 11 pisos –proyectaron seis– financiaron una millonaria inversión que el 16 de diciembre de 1961 transformaron en la inauguración del complejo deportivo que marcó un punto de referencia de Pocitos y de la rambla capitalina.

Así luce desde 1962

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