Opinión > ANÁLISIS

El agro necesita un gol

La población en 2018 de novillos y ovejas es la menor desde que se empezaron a contar, en 1974

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23 de septiembre de 2018 a las 05:03

Por favor yo necesito un gol, cantaba Charly García inexorablemente en uno de sus maravillosos discos mientras se deslizaba a una situación complicada. Así está el agro uruguayo, deslizándose por la barranca de la desinversión. Lo advirtió en enero. Y esta semana lo confirmó con más datos alarmantes. Cae fuertemente el stock de vacunos y ovinos. Nunca hubo en Uruguay, desde que se mide seriamente, tan pocos novillos, tan pocos ovinos, tan pocas ovejas de cría. 

El desánimo campea y no se ve por dónde vendrá el gol que permite ver el futuro con esperanza y por lo tanto invertir, apostar.

En la ganadería, el conteo de este año marcó 400 mil animales menos que el año pasado. Y en particular la caída fue fuerte en los novillos, de los que quedan menos de dos millones en stock, algo que nunca pasó en los 44 años que hay de mediciones, de 1974 a esta parte.

En la ganadería se expresa con total claridad la dificultad para agregar valor. El único negocio que se sostiene es producir terneros y mandarlos a Medio Oriente. Se sostiene la población de vacas y terneros, pero es tal la cantidad de animales que se va temprano, que la industria en los próximos años tendrá poco para faenar.

El desfasaje cambiario y de costos permitirá ver carnes de Brasil y Paraguay en los supermercados, a precios menores a la carne uruguaya. Y cada vez más carne de cerdo de Brasil Algo que podría ser virtuoso si derivara solamente de que “exportamos caro e importamos barato”. Pero en realidad lo que está mostrando es que ellos pueden colocar sus cortes a precios muchos más bajos que Uruguay, por lo tanto la competencia en los terceros mercados en los que estén habilitados será intensa.

Récord de terneros que se van, récord de carne que entra y una caída de 400 mil vacunos en un solo año. En solo un año 140 mil novillos de uno a dos años menos, 124 mil novillos de dos a tres años menos, 84 mil novillos de más de tres años menos, y difícil también sostener la producción de terneros futura, porque también se contabilizaron 120 mil vaquillonas menos.  La industria láctea en crisis ya en el presente. Y la frigorífica con un futuro incierto por falta de materia prima.

La industria láctea está en crisis ya en el presente. Y la frigorífica con un futuro incierto por falta de materia prima
 

 Y en esta baja tan pronunciada la incidencia de la sequía es menor. El efecto del verano pasado  determinará que el stock no se recupere en 2019 y que aún pueda seguir bajando por una producción de terneros que posiblemente sea menor. O baja la faena y la exportación en pie o baja el stock, esa es la dura disyuntiva de la ganadería vacuna. Debería preocupar al país entero. Los mercados seguirán queriendo comprar, pero tendremos menos para vender. Y en los ovinos el drama que causan los robos continúa. De 25 millones de ovinos se pasó a poco más de 6 millones en un proceso prolongado desde 1990 hasta ahora pero que persiste año tras año. Y a pesar de precios récord en lanas. Récord de mínima población no solo en ovinos en total sino también en ovejas de cría, lo que muestra que también en este caso será difícil revertir la caída el año próximo. Unas 70 mil ovejas menos, 84 mil borregas diente de leche menos. 

La producción futura comprometida. El precio de la lana fina es muy bueno, de los mejores que ha habido. La gente en el mundo vuelve a la lana. Pero como en la carne: la demanda está, pero tendremos menos para vender. Exaspera ver tanta oportunidad que no se capta.

La sociedad uruguaya toda fue advertida en enero de una situación grave y transversal,  baja el área agrícola, desertan productores lecheros y toda la industria está en crisis, ahora se suman estos datos. Algunos irónicos de las redes se tomaron con sorna lo que llamaron el Agropalloza. Otros lo razonaron en los términos maniqueos de “la derecha”.  Se tomó con sorna o encono la movilización de gente que está muy cansada de remar con viento en contra. Ahora se tienen los datos para aquellos que no quisieron entender porque en pleno enero productores que no tienen ninguna vocación por la movilización se fueron a soportar el agobiante calor de aquella tarde en Durazno. 

La producción futura comprometida. El precio de la lana fina es muy bueno, de los mejores que ha habido. La gente en el mundo vuelve a la lana. Pero como en la carne: la demanda está, pero tendremos menos para vender. Exaspera ver tanta oportunidad que no se capta
 

Ahora lo alarmante de la situación tiene datos objetivos y oficiales. No se quiso tomar con seriedad en ese momento lo grave de la situación. No se formaron las mesas de trabajo que se anunciaron para buscarle la vuelta a un panorama complejo. Se seguirán perdiendo puestos de trabajo, seguirá cayendo la inversión.

La devaluación de los vecinos complican, pero mucho más complica la imagen de una Conaprole maniatada, las declaraciones según las cuales cuando alguien emprende y monta una empresa, pasa a tener una “propiedad social” en la que vale todo y la percepción de que no pasará gran cosa hasta marzo de 2020.

Es imperioso un shock de expectativas que permita volver a ver con ilusión la tarea de alimentar y vestir al mundo, que sigue con avidez comprando nuestra carne y pagando por nuestra lana como nunca antes, pero que a pesar de eso, lamentablemente tendrá en 2019 y 2020 casi con certeza menos carne y lana que en 2018. Mercados y precios afuera hay, pero las expectativas dentro de fronteras están tan en baja, que inciden en una retracción como no se veía desde los tiempos de la aftosa. 

El agro necesita un gol, urgente, pero por ahora no se ve cuál puede ser la jugada que sacuda las redes y devuelva el ánimo a los productores. 

 

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