5 de julio de 2013 18:36 hs

Tres generaciones de Speer se han dedicado a la arquitectura desde finales del siglo XIX hasta esta segunda década del siglo XXI.

El primero fue Albert Friedrich Speer, quien construyó muchos edificios civiles en la ciudad de Mannheim.

El segundo también se llamó Albert y luego de destacarse en facultad se acercó al nazismo y llamó la atención de Adolf Hitler, de quien en poco tiempo se convirtió en mano derecha (ver recuadro).

Pero lo que pocos sabían fuera del ambiente arquitectónico era que existía un tercer Albert Speer, a quien en inglés le agregan el sufijo de “junior” para disitinguirlo de su polémico padre.

Nacido en 1934, cuando su padre trepaba en la confianza del entonces canciller Hitler, Speer junior egresó de sus estudios de arquitectura a finales de la década de 1950 y ya a principios de los años 60 obtuvo su primer premio.

Enseguida se vinculó a proyectos en Arabia Saudita y ganó prestigio, pero sobre todo “petrodólares”, que lo ayudaron a solidificar su carrera en su país natal y a vencer las contras que pudo tener llevar ese apellido en una nación que transformó al régimen nazi y a sus popes en el mayor tabú de su inconsciente colectivo por décadas.

Su camino se fue empedrando de obras, al principio en la ciudad de Fráncfort,

donde están ubicadas las oficinas del estudio. Luego a Hanover, donde diseñó el palacio central de la exposición mundial en 2000.

El próximo paso fue saltar a China. En el gigante asiático su estudio se dedicó principalmente al diseño urbanísitico de ciudades con necesidad de crecer y expandirse y a los eventos empresariales como la presentación de Shangái como capital mundial del automóvil.

Actualmente sus obras abundan en varios países. Según página web, el estudio AS and Partners ha diseñado desde la plataforma VIP del aeropuerto de Fráncfort hasta edificios comerciales y de vivienda en varios países de Europa y Asia.

Y lo mejor está por venir, bien podría pensar Speer.

Vocación de futuro
Para un pasado tan traumático, el arquitecto de 79 años parece apuntar hacia el futuro, esté o no presente al momento de la inauguración de las obras que proyecta hoy.

Por el deporte pasan algunas de las obras más grandes que Speer y asociados enfrentarán de aquí a la próxima década. Para 2018, construirán buena parte de la infraestructura delos Juegos Olímpicos de Invierno de Múnich. Y para 2022, el plato fuerte: cinco megaestadios para albergar el primer Mundial de Fútbol en el mundo árabe, a realizarse en el emirato de Catar.

El estudio Speer consiguió ganar las licitaciones para la construcción desde cero de cinco estadios en Catar y para la reforma de dos ya existentes.

Si bien todavía son solo un conjunto de renders de computadora, el mundial de 2022 tendrá de forma inevitable la impronta de Speer y sus criterios estéticos.

Los estadios de Al-Shamal, con capacidad para más de 45 mil personas; el de Umm Salal, con la misma capacidad; el de la Universidad de Doha, la capital, para 43 mil asientos; el del puerto de Doha, sobre la bahía de la ciudad, para 44 mil personas, y el Ahmed bin Ali se construirán bajo la firma del alemán.

A pedido expreso de sus contratistas, Speer desarrollará el diseño de los estadios utilizando algunos elementos típicos de la cultura catarí, como la forma de las embarcaciones que surcan el golfo Pérsico, los dhow.

Poco importaron las denuncias de algunos altos jerarcas de FIFA sobre la supuesta compra por parte de los cataríes de los votos para que su país se eligiera como sede. También importaron poco las condiciones climáticas de un país de poco más 11 mil kilómetros cuadrados (el tamaño del departamento de Rocha), de menos de 2 millones de habitantes, y 95% de su territorio convertido en un arenal.

Al contrario: estas condiciones extremas de calor y sequedad se volvieron un desafío para los encargados de construir los estadios. Ahora se planea integrar aire acondicionado a las canchas, así como aspersores de humedad, nubes artificiales para paliar el sol desértico y otros avances tecnológicos que hacen pensar más en la película Blade runner que en un partido de fútbol.

Los alemanes son longevos y para 2022, Speer hasta podría ver sus obras prontas, con 88 años. Si muere antes, igual estará presente en las canchas donde rodará la pelota dentro de tres mundiales.

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