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El boxeador que cuida el arco de Torque

El padre de Cristopher Fiermarin es fanático de la Fórmula Uno y quería ponerle Ayrton a su hijo, pero a último momento, lo cambiaron; el arquero se entrena haciendo boxeo

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04 de septiembre de 2018 a las 05:01

En todo el país se celebraba fin de año. Era el último día de 1997 y Rosa se internó porque llegaba su segundo hijo –el primer varón–. Cerca de la medianoche estuvo a punto de nacer, pero esperó un poco más y lo hizo el 1° de enero. La llegada de Cristopher Fiermarin, el actual arquero de Torque, fue un gran regalo para la familia.

Su nombre había sido motivo de charla como sucede con todos los padres. Se iba a llamar Ayrton por la devoción que aún hoy tiene su papá Javier por la Fórmula Uno y en especial por Senna, uno de los pilotos más grandes de todos los tiempos. Pero finalmente se inclinaron por el que lleva ahora.

Nació en Rosario, pero enseguida se fue a vivir a La Paz, a 45 minutos de la ciudad de Colonia.

Cada vez que viaja a sus pagos para visitar a su familia, y hay una carrera, se prende a verla con su padre. Le gusta Sebastian Vettel por su estilo.

Jugó en Atlético Rosario, en la Escuela Wembley que está en la Ruta 1 y que regenteaba José Cabrera, aquel jugador de Huracán Buceo, Nacional y Peñarol. Fue él quien le dijo que había una oportunidad para jugar en Defensor Sporting. Cristopher lo habló en familia y con solo 13 años se vino a Montevideo.

“Me dejaron venir solo a la casita en la que estaban los juveniles de Defensor. Pensé que iba a ser más difícil porque dejé todo en mi ciudad, pero me adapté rápido a la capital”, cuenta a Referí.

Claro que para eso tuvieron mucho que ver sus nuevos amigos y algunos padres, como los de Robert Ergas –hoy en Boston River–. “Sus padres me dieron una mano bárbara y me ayudaron mucho”, recuerda.

Su padre hasta el día de hoy es albañil, por lo que no sobraba el dinero en la casa. Por eso destaca que sus padres vivieron por su carrera.

“Mis viejos me acompañaban siempre a todas las prácticas e hicieron sacrificios económicos para que no me faltaran los botines ni los guantes para que yo estuviera cómodo. Siempre me apoyaron con el fútbol”, explica.

De a poco fue creciendo en Defensor Sporting y Eduardo Acevedo lo subió a Primera, aunque no le tocó jugar.

Pasó a préstamo a Torque por un año con opción de compra. El domingo recibió dos goles ante Liverpool, pero fue una gran figura tapando varias situaciones de gol. Fue el mismo día en el que previo al encuentro, le entregaron el premio como “Joven talento de agosto”. Su hermana lo llamó para felicitarlo.

Cristopher practica boxeo, pero sobre todo, como parte de lo que es el entrenamiento del arquero.

“Me ayuda en la reacción, en la coordinación y en la velocidad de brazos”, cuenta.

Está muy sorprendido del nivel de profesionalismo y organización que encontró en Torque.

“Me llamó mucho la atención la infraestructura y la organización que tiene el club. No hay diferencia con Defensor. Es una institución muy seria que aspira a cosas grandes”, añade.

El grupo City, del que depende nada menos que Manchester City de Inglaterra, está al frente de Torque. Por eso tiene claro que si hace “las cosas bien, me puede abrir otras puertas, porque además de Manchester City el grupo es dueño de Girona –donde juega Cristhian Stuani– y tiene clubes en la MLS de Estados Unidos, en Japón y Australia.

Habla muy bien de su técnico, Pablo Marini. “Es abierto, siempre escucha y genera un vínculo importante con el futbolista. Eso te hace sentir más cómodo. Es más abierto que Eduardo Acevedo, aunque lo bueno de éste es que apuesta mucho a los juveniles”, explica.

En 2015 fue citado a la preselección juvenil sub 15 por Alejandro Garay, pero se lesionó y finalmente no quedó en el grupo final. Eso sí ocurrió con la sub 17 y fue como arquero suplente al Sudamericano de Paraguay con el Vasco Ostolaza de técnico.

De sus días en el Complejo Uruguay Celeste recuerda las charlas con el Maestro Tabárez. “Siempre iba a vernos y se preocupaba por todo. Es un tema que hay que cuidar en la selección porque eso está muy bueno”, opina.

Está en pareja con Sofía desde hace dos años. “Ella y toda su familia son de Defensor, por eso, cuando lo enfrenté defendiendo a Torque, tenían el corazón mitads y mitad”, dice sonriendo.

Rescata “la cantidad de gente buena que me ayudó desde que llegué. Eso me dio un apoyo tremendo en mi carrera y en mi vida y es una de las cosas más positivas que me han pasado”.

El paso del tiempo hizo que ganara algún pesito y se pudo comprar un auto, alquilar un apartamento y lo mejor, poder ayudar económicamente a sus padres.

“Es una manera de devolverle todo lo que hicieron por mí cuando era chico. Me genera felicidad y ellos se sienten orgullosos”, cuenta.

Su segundo apellido es Forlán, y dice que le comentaron que son parientes lejanos con Diego.

A los 20 años, ve a Ter Stegen como muy completo en su puesto y le gusta cómo Esteban Conde juega con los pies. Cristopher, el que casi se llama Ayrton, sigue creciendo en el arco.

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