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26 de marzo 2023 - 10:20hs

Para los productores uruguayos es un alivio. Tres años Niña seguidos es algo que nunca se había visto y una situación de ese tipo es la peor para Uruguay. La probabilidad de sequía es muy alta y en su tercera versión el golpe fue devastador. A buena parte de los productores ubicados en el centro, este y norte las lluvias ya les han llegado. Los del sur y especialmente suroeste siguen esperando. Pero al menos se percibe que la temporada de pocas lluvias está terminando.

La llegada de El Niño devuelve las precipitaciones sobre Uruguay, pero su efecto es diferente en distintos lugares del mundo.

Para Australia, por ejemplo, representa exactamente lo contrario; ahora vuelve el déficit hídrico a la isla continente que en 2018 y 2019 atravesó una sequía y una ola de incendios dramáticos.

Estos tres años fueron florecientes para los australianos. Recompusieron su stock ganadero y obtuvieron excelentes cosechas, aunque también tuvieron inundaciones muy graves.

Ahora pueden venir años de sequía para Australia y -como se ha visto en estas dos semanas- de lluvias que pasen a ubicarse por encima de lo normal en Uruguay.

Probabilidad de ocurrencia de La Niña, El Niño o neutralidad climática en 2023, por trimestre móvil. Fuente: Administración Nacional de la Atmósfera y los Océanos de Estados Unidos (NOAA).

Aunque la sequía demora en irse, ahora todo puede cambiar para la primavera o incluso antes. Con lluvias abundantes, en la agricultura el panorama productivo se vuelve mucho más favorable para los cultivos de verano que pueden tener su revancha. Pero a la vez eso puede ser adverso para trigo y cebada, incluso levemente para el arroz.

En un mercado que estará ávido por recomponer la oferta de maíz puede ser que haya productores que se vuelvan al maíz de primera, sembrado temprano, para abastecer el mercado local.

Pero para que la agricultura de verano se recupere habrá otro desafío. Argentina, el habitual proveedor de semilla de maíz y soja, tendrá una disponibilidad muy baja, tanto por el propio interés que tendrán los argentinos en sembrar como por la muy escasa cosecha de este año. De modo que el factor semilla será inflacionario en costos.

El desafío ganadero

A su vez, una primavera lluviosa sería muy bienvenida para la ganadería, pero el sector tendrá que cruzar un invierno dificilísimo antes de llegar a esa situación favorable, si es que se concreta una primavera con buena oferta de forraje. El Niño tiene potencialmente un efecto sobre la temperatura; podría ser un invierno menos frío que el anterior, lo que también ayudaría a la ganadería en este difícil momento.

El pasaje a El Niño puede ser un reforzador de los precios ganaderos. Con una oferta mayor de forraje y un stock disminuido por las ventas forzosas de la sequía habrá en la primavera mucha voluntad de comprar para convertir ese pasto en carne, pero poca disposición a vender. Con una perspectiva de nacimientos disminuidos en la primavera, las ventas serán pocas y solo cuando el precio realmente valga la pena para desprenderse de animales.

Lo mismo pasará con el ganado gordo que, con una oferta escasa estructural hasta noviembre, tendrá valores firmes que reforzarán la señal de precios fuertes para las categorías de reposición.

En el caso de la lechería los beneficios de El Niño pueden llegar tarde. La parición es ahora y la recuperación forrajera ya llegaría tarde si no se logra una buena alimentación de las lecheras. Y aun más lluvias excesivas generan problemas para el uso de las pasturas, barro en el entorno de las salas de ordeñe y otras complicaciones operativas.

En todos los sistemas pasa a darse un riesgo productivo: lluvias intensas sobre una situación de pasturas arrasadas y suelo desnudo generan un riesgo de erosión importante.

Esa situación de suelo descubierto que puede verse dañado por lluvias torrenciales puede mantenerse hasta la primavera.

Tendencias climáticas determinadas por El Niño; para Uruguay, lluvioso de setiembre 2023 a enero 2024. Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO).

La sequía les toca a otros

Dos efectos principales caben esperar de una instalación de El Niño. Las lluvias bajan abruptamente en Australia. Y lo mismo puede suceder en zonas del sur de Asia, fundamentales en la oferta de aceites a través de la producción de aceite de palma como son Indonesia y Malasia.

En el caso de Australia los tres años de buenas lluvias permitieron un salto en producciones competitivas con las de Uruguay: carne vacuna y ovina, trigo, colza, lácteos y lana.

Para Australia no llegaron a ser precipitaciones que pudieran dañar a los cultivos de invierno o a los ovinos. Las buenas producciones de Australia ya han moderado el precio de los granos de invierno.

Como consecuencia de haber mejorado el relacionamiento con China, está siendo un competidor fuerte en carne vacuna. Si las lluvias se reducen, como los servicios meteorológicos australianos, la competencia de la carne vacuna va a ser relevante porque en sequía se vende más ganado. Pero en el mediano plazo esa producción va a disminuir.

El Niño puede ser un impulsor del precio de los aceites y por esa vía sostener precios de colza y soja que han venido en baja. En un mundo que tiene un ascenso fuerte de la demanda de aceites para biodiesel, la sequía en el sur de Asia puede generar un nuevo desbalance en el mercado que más subió con la invasión de Rusia a Ucrania.

La Niña también puede llevar la sequía a zonas del centro y norte de Brasil, a Centroamérica y a algunas zonas de Estados Unidos, donde el bajo stock de granos podría generar una suba importante en las cotizaciones.

La temperatura en el Pacífico Ecuatorial está por encima del promedio por primera vez desde mediados de 2021. Fuente: Bureau de Meteorología de Australia.

Es oficial, se fue

La salida de La Niña ya se ha oficializado. De acuerdo a los servicios meteorológicos de Estados Unidos las probabilidades de El Niño se sitúan en torno al 60%, mientras que las posibilidades de neutralidad se ubican en torno a 35%, con un 5% de que volviese una Niña.

Pero la velocidad a la que sube la temperatura en el Pacífico hace suponer que ese 60% puede crecer y que la llegada puede darse antes de la primavera.

Los meses de abril y mayo son los que habitualmente definen las condiciones de la primavera y el verano. El péndulo parece destinado a moverse entre las dos situaciones extremas y no puede descartarse el pasaje de la sequía a las inundaciones.

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