29 de marzo de 2013 10:15 hs

Hoy llega el último ciclista de la Vuelta del Uruguay, se termina el Festival Internacional de Cine de Cinemateca Uruguaya, se acaban las jineteadas del Prado en Montevideo y también la Semana de la Cerveza, en Paysandú. Los católicos celebran en todas las iglesias la resurrección de Jesucristo, lo que da fin a la Semana Santa, que también es la Semana de Turismo y entonces todo el mundo vuelve de las vacaciones de una semana o media semana o fin de semana largo. Y mañana empieza el año.

Eso sucede en Uruguay, donde las misas de hoy se reparten entre las horas 9 y 11 en general (todos los horarios en arquidiocesis.com.uy).

Pero en el resto del mundo, especialmente el mundo católico, la Semana Santa se vivió con peculiaridades propias de cada cultura. Tal vez la más intensa sea la tradición española, con sus innumerables procesiones, penitentes y suplicios, que siguen el camino de Cristo hasta la resurrección.

Una de las costumbres más arduas, para los fieles, se vive en Bogotá, una ciudad andina en la cual se estila que los fieles trepen una montaña de 3.152 metros, un compromiso con el Señor Caído y la Virgen de Montserrat, una réplica de la “Moreneta” catalana, cuyo original está en la ciudad de Barcelona, en España.

Ya fueron decenas de miles que treparon y se espera a varios miles de fieles más que subirán la cuesta, algunos de rodillas y otros con los ojos vendados, aunque muchos lo harán por teleférico para rezar por Nuestra Señora de Montserrat.

El barrio de Iztapalapa, de Ciudad de México, esperaba a cerca de dos millones de personas para presenciar la escenificación de la pasión y muerte de Jesucristo, un evento religioso que busca el reconocimiento ante la Unesco por su valor sociocultural. Esta representación, una de las mayores y más antiguas celebraciones de la Semana Santa en México, relata la historia de los últimos días de Jesucristo. Este año participaron 4.650 actores locales (150 principales y 4.500 extras).

A través del mundo, la tradición católica se mezcla con la pagana, que celebra la llegada de la primavera en el hemisferio norte, y que se trasladó al sur con sus huevos de Pascua y también los conejos, ya que el huevo es un antiguo símbolo de vida y el conejo, un símbolo de fertilidad.

Son tradiciones precristianas que tampoco tienen nada que ver con la pascua judía, pero que en Europa y Estados Unidos obtuvieron un gran arraigo. Quienes se jactan de fabricar los huevos de chocolate más prestigiosos son los belgas en alguna de sus 200 fábricas y con más de 2.000 tiendas.

En Nicaragua, en vez de chocolate la tradición prescribe el consumo de “almíbar” y para estas pascuas la Empresa Portuaria Nacional decidió convidar a sus 8.000 empleados con un almíbar de 40 quintales (46 kilos cada uno) de coco, 8.000 mangos, 150 paquetes de dulce seco, 60 papayas, 26 cubetas de jocote (ciruelas verdes) y dos quintales de grosellas, con 40 libras (17,77 kilos) de canela y otras 40 de clavos de olor.

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