El grito rebelde venía desde lo más profundo del sentimiento. “Dale campeón, dale campeón...”. La tribuna de Danubio se levantaba sin dar crédito a lo que sucedía en la cancha. Su equipo era humillado por Wanderers. No había forma de revertir el oscuro panorama. El toqueteo lastimaba los ojos.
El campeón fue humillado
Wanderers dominó todos los aspectos de un partido que sentenció en los primeros 12 minutos y donde terminó bailando y lastimando seriamente al campeón uruguayo al que goleó 4 a 1