12 de enero de 2012 20:28 hs

Anuncios cruzados, cambios de metodologías en el relevamiento y datos contradictorios sobre la población, enmarcó al polémico Censo, que en principio iba a finalizar en un mes pero que se proyecta finalizar en enero.

Anuncios por doquier
“Setiembre: el mes del censo”. Así lo anunciaron las autoridades del Instituto Nacional de Estadística (INE) el 22 de agosto en la Torre Ejecutiva, Laura Nalbarte, directora del organismo y José Luis Clavijo, director de Censos 2011.

Luego de pasar los 30 días del noveno mes del año, el INE señaló que no iba a llegar a cumplirlo y extendió hasta el 2 de octubre el relevamiento.

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Por falta de personal y problemas en los sistemas informáticos para recolectar la información, el Censo prosiguió tres meses más, ante una lluvia de críticas de la oposición. El 28 de diciembre, el INE anunció en un comunicado a la población, y al gobierno, que el 29 de diciembre iban a terminarlo.

Ese jueves 29, en la Torre Ejecutiva, Nalbarte y Calvo dieron “cifras procesadas solo hasta el 22 de diciembre”. Nalbarte admitió que fue un error, en la etapa de difusión, anunciar que el Censo 2011 finalizaría en un mes. Esa demora se debió, según ella, a la escasez de recursos humanos.

Horas después a esa presentación, el sitio web del censo, donde se publican permanentemente las actualizaciones, presentaba menos población que lo anunciado en esa jornada al mediodía. Mientras que en la web presentaba que 3.192.295 fueron censadas, con actualización a las 16.45, Calvo y Nalbarte habían señalado más temprano que se habían censado 3.216.257.

Relevamiento y (des)organización
En la presentación del Censo se informó que hubo una capacitación de unos 6.000 censistas durante mayo, junio y julio. Luego del mes de relevamiento, la mayoría de ellos abandonaron sus labores por cuestiones de estudio o desinterés laboral.

En noviembre, ante la falta de personal, el INE solicitó que funcionarios salieran a la calle para encuestar. Además, se disminuyó la cantidad de preguntas y el tiempo que demoraba cada encuesta: de 20 minutos pasó a cinco.

Si bien se tenía previsto finalizarlo en un mes, Mujica había firmado un decreto que indicaba que el censo debía finalizar antes del 1º de diciembre. Por este motivo, el INE resolvió extender los contratos de dos centenares de censistas.

Al principio del censo el INE señaló a través de un comunicado que el relevamiento era exclusivamente presencial, tras conocerse que hubo algunas personas que se pasaban por censistas y hacían encuestas por teléfono. Por la excesiva demora y a la falta de personal hubo que recurrir a esa metodología: desde principios de diciembre funcionarios del INE censan a algunas personas por teléfono.

Ante este panorama, el INE reconoció algunos “errores” en la planificación del Censo, según dijo Nalbarte. El Poder Ejecutivo analiza las remociones de la directora del organismo y del director de Censos 2011.

Que somos más, que somos menos
El 22 de noviembre Mujica señaló que Uruguay iba a tener menos población que hace siete años, último registro estadístico que tenía el país: “El próximo Censo nos va a nombrar con la triste noticia que tenemos menos población y eso que muchos orientales tienen la necesidad de volver”.

Sin embargo, el 7 de diciembre, el INE contradijo al mandatario. Nalbarte expresó que hasta ese momento la información “todavía no estaba” e incluso aventuró que hubo un incremento de la población.

Un día más tarde, el mandatario cambió de parecer, aunque sin tanta seguridad. Manifestó que los números del censo iban a ser mejores para el país respecto a 2004. “Al parecer algunos numeritos que nos habían llegado sobre el censo no serían tan dramáticos. En todo caso, al parecer, no seríamos menos, aunque seguramente no seríamos muchos más”, comentó. “A esta altura estamos muy contentos si empatamos”, afirmó el mandatario.

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