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El chivo expiatorio

El árbitro no es responsable de los errores de los futbolistas

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07 de noviembre de 2017 a las 04:55

En el Uruguay actual, en el que los estudiantes se enojan con el profesor por haber sacado cero en el examen para el que no estudiaron; en el cual un conductor ebrio se enfurece con la policía porque lo detiene para hacerle un examen de alcoholemia; en el cual el propietario de un vehículo mal estacionado se enoja con el inspector de tránsito por haberlo multado; en el que los choferes de los ómnibus se sienten perseguidos porque los obligan a demostrar respeto escuchando la música a un volumen menos perturbador; y en el cual el periodismo es criticado por el aparato político por informar sobre lo que sucede (el apedreado es el mensajero), es muy difícil ser árbitro de fútbol.

Lo critican incluso cuando hace respetar el reglamento. La indisciplina y la mala educación, lacras de los días actuales, también se expresan de nada disimulada manera en las canchas de fútbol y, no obstante, el responsable de hacer que el partido transcurra en orden es visto como el malo de la película.

El domingo, Daniel Fedorczuk cobró correctamente un penal (el golero fue a la pelota pero se llevó al delantero por delante) y expulsó, también correctamente, a dos jugadores de Defensor. Sin embargo, se habla de la "polémica" generada por el árbitro. ¿El árbitro, por qué? Difícil de entender. La falta de autocrítica, por lo visto, es un mal generalizado. El fútbol no es la excepción.

En esta ocasión, las críticas contra la labor arbitral están de más pues, a decir verdad, Fedorczuk debería haber expulsado a más jugadores. Por otra parte, de haber querido favorecer a Peñarol, hubiera cobrado un penal que hizo Nicolás Correa cuando el partido estaba en cero. Y cuando ya todo estaba liquidado, debería haber expulsado también a Gonzalo Maulella, quien tiró un codazo innecesario.

El árbitro no es responsable si los jugadores pierden la cabeza y se comportan con indisciplina. Si se quiere establecer un nuevo profesionalismo en el fútbol uruguayo, tal cual se habla en estos días pos huelga, habría primero que empezar a exigirle mejor conducta a quienes están en la cancha, para jugar y brindar espectáculo, y no para convertir al árbitro en protagonista.

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