La sequía que vive Uruguay es excepcional y una de las mayores desde que hay registros. Eso es algo que se ha escuchado una y otra vez en los últimos meses. Esa falta de lluvias, además, se concentró particularmente en el suroeste del país (zona de la cuenca que abastece Aguas Corrientes) y esto repercutió en el agua que sale de las canillas del área metropolitana.
Pero, ¿cuán excepcional fue la falta de lluvias en esa zona del país?
En esa región llueve en promedio 1.150 milímetros, con años en los que lo hace por encima (1.600 mm en 2001, por ejemplo) y otros por debajo. Un año (siempre contando de mayo a abril) que se considera seco tiene lluvias de 800 mm en promedio.
“Tanto 2020-21 como 2021-22 fueron años secos pero no demasiado secos. Está dentro de lo normal”, explicó Marcelo Barreiro, profesor titular del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y Física de los Océanos. Pero en el último año hubo un quiebre.
Entre mayo 2022 y abril 2023 llovió 500 milímetros, menos de la mitad (43%) de lo que llueve en un año promedio. “Está muy por debajo del promedio historico y muy por debajo de las sequías típicas de la región de los últimos 50 y pico de años”, explicó Barreiro.
Marcelo Barreiro
La falta de lluvias en 2023 estuvo muy por encima de los otros años secos
Es por eso que el experto habla de un “cisne negro”, un concepto manejado por el economista Nassim Taleb para referirse a eventos inesperados de gran impacto socio-económico. “Nada hacía prever que iba a suceder un evento de este estilo, pero sucedió”, dijo quien fue uno de los exponentes del seminario Mientras llega la lluvia: ¿Qué pasa con el agua potable en Uruguay?, organizado por la Universidad de la República (Udelar).
¿Por qué no son predecibles? Porque históricamente nunca ocurrieron y es muy difícil prever que va a ocurrir.
Inumet y la Udelar realizan desde hace varios años pronósticos trimestrales. Pero ante lo excepcional del fenómeno, los expertos fueron perdiendo la posibilidad de predecir. “El déficit de lluvias de primavera fue predecible, pero entrado el verano y el otoño se perdió y no había forma de predecir”, explicó Barreiro.
La diferencia con los últimos dos años
La gran diferencia entre mayo de 2022 y abril de 2023 con los dos años anteriores es entre diciembre y abril. En el resto de los meses se registraron lluvias por debajo de lo normal en los tres años pero cuando comenzó el verano es que se vio claramente la diferencia.
Mientras que en el último año las lluvias se mantuvieron muy por debajo del promedio entre diciembre y abril, los años anteriores en ese período llovió por encima de lo normal o en línea con lo esperado.
“En 2022-23 no hubo ningún tipo de recuperación en los últimos cinco meses”, explicó Barreiro.
Marcelo Barreiro
Negro 2022-23, Rojo 2021-22, Azul 2020-21
Causas de la sequía
Todo fenómeno climático que sucede en los últimos años tiene, en el imaginario colectivo, una rápida asociación al cambio climático.
Pero esa afirmación, explican los expertos, solo aplica para un período de tiempo y no para todo el fenómeno. ¿Cuál fue la incidencia del cambio climático en la sequía? Para conocer como impactó es necesario hacer estudios de atribución.
Un estudio de ese tipo, realizado por la World Weather Attibution, demostró que el cambio climático no causó el déficit hídrico durante octubre, noviembre y diciembre de 2022. Estuvo dentro de la “variabilidad climática natural”.
Sin embargo, las olas de calor de comienzos de diciembre, que sí estuvieron asociadas al cambio climático, intensificaron la sequía. “Si uno tiene un déficit de lluvias ya generado por la variabilidad natural y tiene olas de calor muy intensas, la atmósfera va a secar más a los suelos porque va a tender a evaporar más. El cambio climático intensificó la sequía”, explicó Barreiro.
Para el período enero-mayo de 2023 todavía no hay un estudio de atribución por lo que no se puede conocer el impacto del cambio climático.
¿Cuál es la variabilidad natural? En los últimos tres años estuvo presente el fenómeno de La Niña que se caracteriza por tener un enfríamiento de las aguas del océano Pacífico. Este fenómeno, que ocurre a miles de kilómetros, tiene incidencia sobre las lluvias en Uruguay.
Marcelo Barreiro
Los años con círculo tuvieron presente el fenómeno de La Niña
“Cuando uno tiene un fenómeno de La Niña es esperable, estadísticamente, que las lluvias sean por debajo de lo normal”, agregó . Sin embargo, en todos esos años en los que llovió menos de lo esperado con este fenómeno presente, el déficit de agua no estuvo ni cerca al registrado en el último año. “Algo más jugó un rol”.
Hay por lo menos 6 fenónenos climáticos en el mundo que inciden en las lluvias en Uruguay. “La Niña es el fenómeno más intenso pero su impacto sobre Uruguay va a estar modulado por lo que hagan todos los otros fenómenos climáticos”