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El “Cobos minuano” amenaza la candidatura de Adriana Peña

La intendencia de Lavalleja podría quedar seis meses en manos de Villalba

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06 de diciembre de 2014 a las 21:01

Finalmente, la historia del denominado “Cobos minuano” puede tener un final triste para la intendenta de Lavalleja, Adriana Peña, quien duda en presentarse a la reelección para impedir que su enemigo más íntimo asuma la jefatura de la comuna por unos seis meses que se imagina eternos y desastrosos para la suerte de la comuna.

El “Cobos minuano” –en referencia al vicepresidente argentino que rompió con la presidenta Cristina Kirchner– es Alfredo Villalba, quien fue elegido como suplente de Peña (Alianza Nacional) en las elecciones de 2010 fruto de las alianzas políticas de aquel momento.

Y si Peña quiere ser candidata nuevamente deberá renunciar a su cargo tres meses antes de las próximas municipales del 10 de mayo y, gane o pierda, quien triunfe en las elecciones asumirá en julio.

Y, en ese lapso, el poder quedaría en manos de Villalba quien ya se alejó del partido y anunció su voto a Tabaré Vázquez en el balotaje pasado. “Puede descabezar el gabinete, ordenar gastos…puede hacer cualquier cosa”, dijo a El Observador un allegado a Jorge Larrañaga quien lidera el sector del que forma parte Peña.

Para impedir esa traumática asunción, se maneja que el candidato de Alianza a la intendencia de Lavalleja sea el diputado Mario García, un dirigente leal a la jefa comunal y a Larrañaga. Villalba era director de Servicios Sociales de la intendencia pero, poco después de asumir, fue separado del cargo por supuestas irregularidades y se desató la guerra política en el departamento.

En junio de 2011 Villalba saltó a la notoriedad cuando Peña debió ausentarse por un viaje al extranjero y tuvo que dejar la intendencia en manos de su rival durante diez días. “Nos dejó la intendencia como si nos dejara el boliche de doña Porota”, se quejó Villalba en aquel momento y aprovechó para manejar la comuna a su gusto.

Para empezar, le dio licencia a los directores comunales de confianza de Peña. “Está dejando pegado al departamento frente a todo el país, haciendo algo que es un despropósito”, se quejó en ese momento el director del Asuntos Sociales, Mario Martínez.

Villalba respondió que tomó la decisión para “salvarles el cuello” y para que no quedaran “en medio de un problema ajeno”.

Además, Villalba inició la construcción de rampas para discapacitados en la terminal de ómnibus de Minas y en varias plazas públicas. También sacó de circulación el auto que usaba la intendenta, al que se le contaron los kilómetros y se lo guardó en un garaje.

Después, redactó un decreto por el cual los automovilistas de Minas debían estacionar del lado derecho de la calle, y manifestó su intención de ponerle a una calle el nombre de “Beato Juan Pablo ll”.

“Tenemos la intención de construir una pista de patín, y un mirador de las sierras turístico”, anunció. Sus fugaces intenciones terminaron cuando la intendenta Peña llegó del viaje, restituyó a sus directores y dejó a su correligionario con las ganas de seguir realizando cambios.

Pero en las filas de Larrañaga quedó flotando la duda acerca de qué cosas podía llegar a hacer Villalba si se lo dejaba un tiempo más en el cargo.

El tiempo pasó y en las pasadas elecciones de octubre Villalba se presentó con su agrupación Movimiento Serrano dejando la puerta abierta para que sus seguidores votaran a Luis Lacalle Pou o a Larrañaga

En octubre fue candidato a diputado apoyando al Senado deSergio Abreu y obtuvo 2.547 votos de un total de 19.671 que recibió el Partido Nacional en el departamento.

En una última jugada, anunció que votaría a Tabaré Vázquez en el balotaje del 30 de noviembre.

“Me voy con tristeza, dolor y amargura, sin dejar de ser blanco, por el mal manejo, la falta de compañerismo. Me han cerrado las puertas, las ventanas y toda chance de expresión”, se quejó.

Consultado por El Observador sobre la aprensión que provoca en Alianza Nacional la sola posibilidad de que asuma por seis meses al frente de la comuna minuana, Villalba dice que ahora reacciona “mucho menos emocionalmente y mucho más racionalmente”.

Y le aconseja a sus excorreligionarios: “No le tengan miedo al miedo que más miedo te da”.

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