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El conmovedor discurso de Jimena Barón al recibir una estatuilla

La actriz y cantante se llevó el galardón a mejor álbum de artista femenina pop en los premios Gardel

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30 de mayo de 2018 a las 12:30

Jimena Barón lo dice y lo muestra todo. O al menos así lo hace desde hace de un año cuando presentó su disco La Tonta y su canción homónima. Barón –31 años, madre de Morrison, actriz de telenovelas memorables como Gasoleros y Los Roldán– estuvo en pareja durante unos cuantos años con el futbolista Daniel Osvaldo. Fueron y vinieron. Varias veces. Hasta que él se fue de su casa, sin aviso. Así se lo contó Barón a Susana Giménez en el living blanco y lleno de cámaras. Barón la pasó mal. Se notaba en sus labios apretados y la mirada esquiva. Hasta que un día, de pronto, resurgió.

Lo hizo cantando en modo Lily Allen rioplatense una canción que dice: "Vuelvo a ser la tonta que se amolda a tu rutina. Que te espera mientras te cocina. Que se pone contenta si te ve. Y si no también. Y sin querer. Todo lo que juré jamás volver a ser. Me vuelve y lo repito una y otra vez. Pedazos de ilusión que rescaté, vuelvo a romper".

El tema, tan pegadizo y adictivo y certero y duro (cada escucha lo definirá como quiere) como el pop lo necesita, fue, por supuesto, un hit. El clip en YouTube tiene casi 50 millones de reproducciones. Barón, se convirtió, así, en la heroína del star-system argentino.

Claro que no todo fue ni es un jardín de rosas. Cada foto, cada comentario, cada aparición, cada nueva relación afectiva (durante unos meses estuvo de novia con el tenista Juan Martín del Potro) implica una respuesta de los haters y, también, de personajes de altísimo perfil como, por ejemplo, Moria Casán. Un día Barón habló de feminismo y Casán escribió un tuit que decía lo siguiente: "Se esconden en canciones, como Barón. Lesbianas tapadas, que no se asumen y atrasan. Varón, Jimena".

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La actriz y cantante, que suele responder con mucha altura y tapar varias bocas le contestó: "¡Como si yo pudiera ser 'tapada' en algo! Si fuera lesbiana sería la torta más grande, empalagosa y exhibicionista de la vidriera. First row cake biach".

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Por eso, el martes por la noche, cuando en la entrega de los premios Gardel dijeron su nombre detrás de la categoría Mejor álbum de artista femenina pop, Barón subió al escenario victoriosa y emocionada.

Con la bandana verde como símbolo de la campaña a favor de la ley de despenalización del aborto en su muñeca derecha, pantalón y top negro, el pelo largo y suelto, la artista agradeció y se encargó de dar un discurso poderoso y empático.

"Se lo dedico a todas las mujeres a las que alguna vez alguien les hizo sentir o les dijo que no eran lo suficientemente lindas o buenas o talentosas o fuertes y valientes como para concretar sus sueños solas. Lo somos porque justamente porque somos mujeres y eso es lo que a veces les da un poco de miedo a los demás. Así que no escuchen nada, cumplan sus sueños. Comparto esto con las que todavía están en la tormenta, para que salgan adelante y sepan que se puede. Mírenme a mí: se puede. Y brindo por menos tontas y más mujeres valientes", dijo. Y, casi sin que pudiera terminar, el auditorio la aplaudió con la certeza de que allí estaba su nueva victoria.


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