11 de diciembre 2012 - 10:54hs

Qué desbole esto", se quejó ayer al mediodía Fabián, mientras cruzaba la avenida Garzón a la altura de la plaza Colón. El vecino, como otros de la zona, manifestó su malestar por el funcionamiento del corredor Garzón durante el primer día hábil del flamante carril exclusivo de buses. Hubo quejas de los usuarios por la falta de información y demoras en los servicios. Los choferes no se quedaron atrás. Reclamaron la descoordinación de los semáforos y los malos hábitos de los peatones, que cruzan la calle en lugares indebidos.

"La gente está recaliente y no para de preguntar", dijo a El Observador una de las jóvenes que reparte folletos informativos en la terminal de buses de Colón, adonde llega la mayor parte de las líneas que recorren el corredor.

Este lunes fue el primer día hábil que funcionó el corredor Garzón, un modelo urbano aplicado por primera vez en Montevideo por el que los ómnibus circulan en un carril exclusivo ubicado al medio de la calzada (los interdepartamentales hacen su recorrido por fuera).

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El director de Tránsito de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), Hugo Bosca, reconoció las fallas de funcionamiento durante los primeros días. El jerarca pidió una semana para mejorar los aspectos cuestionados.

Consultado por Telemundo sobre la nota que le pondría al corredor, Bosca lo calificó con un "bueno regular". "En cinco días pasamos el examen, hoy no", agregó.

A partir de ayer, Ana María de los Santos, que vive en la zona de Lezica, debe tomar tres ómnibus para llegar hasta su trabajo en el barrio Pocitos. Hasta el viernes el recorrido lo completaba con una combinación simple de dos líneas pero desde que fue inaugurado el sábado el corredor Garzón, el ómnibus que pasaba por la puerta de su casa ya no lo hace más. Ahora debe tomar un recorrido local hasta la terminal Colón y allí sí combinar el 148 para luego hacer trasbordo con el 181.

"Dicen que esto iba a ser más rápido pero estoy acá hace 10 minutos y sigo esperando. Voy a tomar el tiempo pero hoy ya llego tarde", dijo la mujer a El Observador mientras esperaba el ómnibus en la terminal Colón.

Los choferes de ómnibus confirmaron la teoría de la pasajera sobre las demoras. Distintos inspectores y guardas dijeron a El Observador que los ómnibus llegan entre 10 y 15 minutos tarde a destino por la descoordinación de semáforos sobre la avenida Garzón. "Te comés todos los semáforos. Un trayecto que hacías en 15 minutos ahora lo hacés en media hora", dijo a El Observador Eduardo Varela, quien maneja un coche de Coetc.

El objetivo inicial del sistema era reducir los tiempos de los trayectos entre origen y destino.

Las empresas ya realizaron el reclamo a la comuna, informaron inspectores. Según fue anunciado el sábado, la IMM trabaja en la medición de los tiempos reales de los semáforos para luego coordinarlos mediante un software. "Bienvenidos al Montevideo del Futuro", dicen letreros que el gobierno municipal instaló en todas las paradas. La construcción es una de los principales obras que dejará la gestión de la intendenta Ana Olivera. El corredor fue inaugurado a las 5 de la mañana del sábado y a las siete horas de funcionamiento ya tuvo su primer siniestro vial cuando un taxi confundió la luz que lo habilitaba a ingresar a Garzón y chocó con un ómnibus.

Los usuarios también se quejaron del tamaño de las paradas, que tienen un metro y medio de ancho. Según constató El Observador, en las zonas comerciales se acumulan los usuarios y queda escaso margen para circular sobre las plataformas.

Además, hubo líneas que cambiaron de nombre y eso era desconocido por distintos pasajeros consultados. Ahora la mayoría de los buses que circulan por el corredor llevan la letra G. Uno de los pasajeros narró que dejó pasar tres G esperando el 468, y luego se dio cuenta de que ese número no iba a estar más. La otra línea que pasó a llamarse G es la del 130.

Los semáforos también afectaron la circulación de quienes transitan por fuera del corredor. Jeannette Vega, encargada de la parada de taxis de plaza Colón, contó que antes ir desde allí hasta el Paso Molino salía alrededor de $ 100 y ahora cuesta $ 160. "Los taxis ya ni vienen por la cantidad de semáforos que hay", dijo.

A ello se sumó que el semáforo de la avenida Garzón y la calle Pena no funcionaba.

Los carriles para autos y camiones tienen dos sendas. Allí también hubo problemas. El Observador comprobó qué pasó cuando a una camioneta se le trancó el freno de mano mientras estacionaba sobre la calle Garzón. El vehículo quedó atravesado sobre ambas sendas. En tres minutos generó una cola de 20 autos.

Por esos carriles también circulan los ómnibus interdepartamentales, que no ingresan al corredor. Las paradas de esos buses están marcadas con un poste pero no tienen techo. Ayer, durante la tormenta de la tarde, los pasajeros debieron soportar una mojadura.

Otro de los reclamos de los montevideanos es el tiempo que tienen los usuarios para cruzar la calle. Eso sin tener en cuenta que no todos respetan los cruces peatonales y siguen una práctica habitual: cruzar a mitad de cuadra, entre los ómnibus que circulan por su carril exclusivo.

A la altura de la plaza Colón, frente al Club Olimpia, los peatones tienen 22 segundos para cruzar Garzón. Una anciana tuvo que cruzar la calle en dos intervalos ya que no le dio el tiempo. Mientras esperaba la segunda habilitación del semáforo la mujer estuvo parada sobre una lomada de 30 centímetros de ancho, porque la zona carece de espacio para que los peatones aguarden el cambio de luces. Los autos de un lado y los ómnibus del otro le pasaban a 20 centímetros.

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