19 de marzo de 2013 16:43 hs

Un murmullo casi constante resonaba en el recinto de Diputados donde la Asamblea General se reunió este martes para debatir sobre la memoria de la gestión del gobierno, la tercera que presenta la administración del presidente José Mujica. El murmullo era señal de lo que poco que se escuchan los legisladores, salvo algunas excepciones.

Como era previsible, la oposición aprovechó su tiempo para criticar lo hecho y las omisiones del gobierno, entre ellas el caso Pluna que no fue mencionado en el texto oficial, dijo Pedro Bordaberry, mientras los legisladores del Frente Amplio remarcaron los logros en política social y en economía con el grado inversor ratificado por una tercera calificadora.

Escuchar a blancos y colorados daba la sensación que el país estaba en crisis, según lo marcó el senador Alberto Couriel, quien acotó que algunos diarios también ayudan a generar ese ambiente. Escuchar al oficialismo dejaba la impresión que sólo hay que hacer algunos ajustes en educación y salud para vivir sin problemas en el horizonte.

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Cada legislador tenía 15 minutos para exponer.

Habló más
Entre los primeros estuvo el senador Bordaberry, quien flanqueado por los suyos, elevó la temperatura de la sesión al punto que su colega Rafael Michelini le respondió con vehemencia. Ambos senadores tienen apellidos que encarnan enfrentamientos del pasado que al parecer se mantienen hasta hoy.

Bordaberry reconoció “luces y sombras” del mensaje del Poder Ejecutivo y fue el primero que mencionó que se encendieron “luces amarillas” por indicadores económicos.

El líder de Vamos Uruguay reconoció del gobierno lo hecho por las autoridades de Turismo que evitaron una situación peor; que se inocule a las niñas de 12 años contra el Papiloma Humano, “que es la mejor noticas de todas”; y que se avance en la regasificadora y la planta de energía de Punta del Tigre. Bordaberry utilizó la vieja táctica de que otro legislador del partido, pida la palabra y se la conceda. De esa forma el senador colorado habló 30 minutos de corrido.

En su lista, la columna del debe del gobierno era bastante más larga. “Poco se dice sobre seguridad porque poco se hizo”, afirmó, mientras manejaba cifras del aumento de homicidios y rapiñas. El Ministerio del Interior tiene a su favor que bajaron los robos, pero en sala, el senador no le concedió esa victoria. “Eso es porque ya nadie denuncia los robos”, dijo Bordaberry.

También criticó la marcha de la educación, el enlentecimiento del crecimiento de la economía, la suba de la inflación, del déficit fiscal y la baja del dólar. Adelantó además que de concretarse la idea del ministro Eleuterio Fernández Huidobro para quien deberían legalizarse todas las drogas, el Partido Colorado, juntará firmas para derogar esa ley.

Varios de la oposición utilizaron la imagen de las luces amarillas para referirse a la situación actual y sobre todo a lo que puede venir si cambia el viento de los buenos precios internacionales. El senador blanco Sergio Abreu fue un poco más gráfico y dijo que estamos en un país con aviones en tierra, trenes sin vías y camiones en los pozos.

Inquietos
La sesión estaba pactada terminar a las dos de la tarde y en varios momentos caminó al borde de quedar sin quórum, lo que fue alertado por la presidenta Lucía Topolansky.

La gente de prensa de Bordaberry organizó una conferencia con los medios porque se venían los informativos del mediodía. El senador salió de sala y la mayoría de los periodistas dejaron de escuchar el debate. Los senadores Ernesto Agazzi y Couriel también hicieron conferencias.

Adentro, mientras se daban las exposiciones los legisladores dejaban sus asientos.

Carlos Gamou, fue caminando, ayudado con un bastón de aluminio hasta la bancada del Partido Nacional; José Bayardi se quedó hablando con el senador Carlos Moreira en la parte de arriba de la Cámara; y el diputado Gustavo Borsari se fue a dónde estaban los colorados y se juntó al senador Amorín Batlle para hablar un rato.

El debate siguió, Couriel puso su reloj sobre la mesa para controlar el tiempo que tenía y defendió la gestión del presidente Mujica.

Con números que manejaba de memoria dijo que el desempleo está bajo a nivel récord, la pobreza pasó de 38% a 13,7%, cayó la mortalidad infantil y la indigencia a 0,5% “es casi inexistente”. Explicó que al gobierno le preocupa la inflación y el déficit fiscal y trató de quitarle revoluciones a las críticas. Para el senador -economista de profesión- la inflación “no está jugando sobre la inversión” y el actual nivel de precios no genera problemas serios, dijo.

El independiente Ivan Posada se notaba más sólo que nunca en medio de la Asamblea General. Señaló que el aumento del gasto público no se explica por los mayores ingresos que recibió el sector educativo ni por las políticas sociales. “Lo sustancial del gasto es la reforma de la salud con las transferencias públicas que en buena medida van a las mutualistas”, comentó.

En sus lugares, el diputado Luis Lacalle Pou leía El País y Alfredo Asti (Asamblea Uruguay) ojeaba La República sin levantar la cabeza. Otros se concentraban en sus celulares y mandaban mensajes de twitter. En eso se destacó el colorado Alfredo Solari.

Así llegó el turno del senador Rafael Michelini quien, si fuera fútbol, se podría decir que de primera mostró los tapones a los rivales.

Cuestionó la falta de “patriotismo” de la oposición, no mencionó al ex presidente Luis Alberto Lacalle que no estaba en sala, pero fue a él a quien dirigió sus dardos cuando recordó que había pedido no invertir en Uruguay dependiendo de quien ganara las elecciones. Michelini fue contra las permanentes profecías de luces amarillas e inversores que se irán y le dijo a los colorados que si quieren hacer un referéndum contra las drogas, que lo hagan también contra el alcohol imponiendo una ley seca.

Tres lugares más arriba, el senador socialista Daniel Martínez le convidaba un mate al diputado colorado Fernando Amado que estaba sentado un poco separado del resto de los de Vamos Uruguay.

El tono de voz de Michelini fue en aumento y dijo que la oposición debería ver que del 2,6% de déficit fiscal que tiene el país, un punto es por sobrecosto energético, y otros 500 millones fueron para sostener al dólar. Y preguntó si se estaba dispuesto a recortar gastos en salud.

Respondiendo a un comentario de Bordaberry sobre la idea que manejó el Frente de iniciarle un juicio político a la Suprema Corte por sus últimas resoluciones sobre la jueza Mariana Mota y la declaración de inconstitucionalidad de la ley interpretativa de la caducidad, Michelini reconoció que buscar ese camino pudo ser un error. Pero a renglón seguido, con tono más enérgico aún que ya resonaba en las paredes, pidió a blancos y colorados que reclamen justicia para las víctimas que fueron violadas, torturadas, asesinadas o metidos presos, durante la dictadura.

Los últimos
El aire estaba tenso y con las restantes intervenciones se fue normalizando. Ana Lía Piñeyrúa leyó su discurso y dijo que la política fiscal era irresponsable; su colega de Unidad Nacional, el maestro José Carlos Cardoso afirmó que la educación está tan mal que el mayor ejemplo de éxito es el Liceo Jubilar, una institución católica; Doreen Ibarra (Fidel), dijo que Uruguay tiene una estabilidad económica y social que seguirá, y el socialista Yerú Pardiñas señaló que el país está creciendo con el Frente Amplio en el gobierno y eso “le duele” al país conservador.

Aún faltaba una hora de debate, había siete legisladores anotados, pero la secretaría le advirtió a Topolansky que no había quórum. La senadora hizo sonar el timbre y levantó la sesión. En los pasillos, los legisladores del Frente hicieron notar que la oposición, convocante de la sesión, no estaba en el recinto, y ahí comenzó otro mini debate.

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