Espectáculos y Cultura > EL ORIGEN DEL FENÓMENO

El episodio perdido de Game of Thrones que casi arruina la serie y que nunca veremos

La historia poco conocida de la primera versión del capítulo inicial de la serie, que fue un desastre y obligó a los creadores a cambiar el 90% del material

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11 de abril de 2019 a las 15:35

Dos palabras. Contundentes. MASSIVE PROBLEM. Problema masivo. Esa fue la única anotación –así, bien grande y en mayúsculas– que hizo el guionista Craig Mazin a sus amigos David Benioff y Dan Weiss cuando le mostraron el episodio piloto de Game of Thrones


A los dos guionistas y responsables de la serie se les vino el mundo abajo. A lo largo de cuatro años habían trabajado para concretar la adaptación televisiva de la serie literaria Canción de hielo y fuego. Y el piloto –es decir, el episodio que funciona como prueba y que define el potencial de una serie– era confuso, entreverado y tedioso. Kit Harington, que hoy se ha convertido en estrella por interpretar a Jon Snow en la serie, recordó años después que “no se veía bien, no se sentía correcto”. Benioff y Weiss fueron un poco más delicados: dijeron que ese episodio primigenio era “el punto más bajo de su carrera”. Mazin no se guardó nada: “Era un pedazo de mierda”.


Cambios de actores, escenas modificadas, detalles retocados y hasta un director diferente. El capítulo que se emitió en HBO el 17 de abril de 2011 tenía un 90% de escenas nuevas en comparación al original, que se filmó dos años antes, y que los fanáticos deberían agradecer que nunca se ofreciera a ninguna cadena, de lo contrario, ese domingo sería un día más.


El primer piloto de Game of Thrones es un misterio. El gran secreto de la serie. No se pueden ver las imágenes eliminadas y apenas se encuentran algunas versiones viejas del guión por internet. Pero en febrero de 2019, un periodista del portal Huffington Post buscó y encontró en una universidad de Texas una copia del libreto cedida por George R.R. Martin, el creador de la serie literaria en la que se basa la serie, que permite determinar cuáles fueron los cambios que salvaron el programa y dieron inicio a lo que se convertiría en un fenómeno de masas.


Empieza el juego


Benioff y Weiss no tenían experiencia como guionistas de televisión. Solo habían trabajado en cine. Pero querían adaptar Canción de Hielo y Fuego. Lo lograron, después de convencer a Martin entrándole por el estómago, con una cena –un bife, más precisamente– y por el corazón, al demostrar que conocían el verdadero parentesco de Jon Snow.

 
Y así empezó la marcha hasta el piloto primigenio, que para empezar, tenía actores diferentes en roles clave. Sin ser una actriz de primera línea, Emilia Clarke se ha convertido en un rostro conocido por encarnar a Daenerys Targaryen en la serie: ha participado en sagas como Star Wars y Terminator y ha protagonizado algunas películas en los recesos de la serie. Pero podría seguir siendo moza en Londres, si Tamzin Merchant se hubiera quedado con el papel y no se hubiera ido luego del piloto, quizás temiendo el fracaso. 


Algo similar ocurrió con el rol de Catelyn Stark, que en el primer piloto era interpretada por Jennifer Ehle, quien decidió también abandonar el proyecto luego del nacimiento de su hija, dejando en su sitio a Michelle Fairley. ¿Cómo habría sido la Boda Roja con Ehle en ese lugar?


Otros cambios de roles menores también se produjeron entre las dos versiones del piloto y también el del director. La primera versión fue conducida por Tom McCarthy, que seis años después vería como su filme En primera plana ganaba el premio Oscar a Mejor película, para la refilmación fue convocado Tim Van Patten. 


¿Este quién era?


Uno de los grandes factores desmotivantes al momento de empezar a ver Game of Thrones es la complejidad de sus múltiples tramas y la enorme cantidad de personajes que las atraviesan. Si bien las muertes periódicas ayudan a reducir la lista, y en las últimas temporadas las historias secundarias han ido concluyendo, para el espectador menos atento, la saga de HBO puede ser intimidante. 


Imagine entonces que la serie no fuera muy clara al momento de explicar los vínculos y relaciones entre personajes, un elemento clave en la presentación de su mundo. Al momento de reconstruirlo Benioff y Weiss fueron por una resolución un poco más brusca, como por ejemplo en el momento en el que Jaime Lannister le aclara a Cersei “como tu hermano, debo advertirte”, arrojando el dato en la cara del espectador. 
Incluso las escenas de sexo fueron cambiadas: la de Cersei y Jaime que concluye el episodio fue alterada para que sea más consensuada, mientras que la de la noche de bodas de Daenerys y el finado Khal Drogo se convirtió en una violación, para que el público se pusiera del lado de la sufrida princesa. 


Jóvenes, borrachos y parlanchines


Los cambios más grandes entre la versión que se vio en pantalla y el episodio perdido son los que se vinculan a escenas eliminadas o cambiadas radicalmente. Algunas fueron filmadas de forma obligatoria por segunda vez, como por ejemplo las que involucraban a Catelyn Stark o Daenerys Targaryen, por los cambios de actrices. En el caso de esta última, se había filmado en Marruecos, y las nuevas versiones se fueron a Croacia y Malta. 


Para la primera se tuvo que armar un collage de planos viejos y nuevos. Eso hizo que en un momento en el que la matriarca Stark aparece peinando a su hija mayor Sansa, esta se vea menor que en el resto del episodio, porque esa secuencia se filmó en 2009, mientras que las nuevas son de un año después. Los actores infantiles habían crecido todos, por lo que sus personajes crecieron en la serie en comparación con los libros, a los que el primer piloto se apegaba mucho más. Eso incluso se ve en detalles como los colores de pelo de algunos personajes, ya que tanto Tyrion Lannister como Theon Greyjoy son mucho más rubios en algunos planos.


Por esa cercanía al texto de Martin, había entonces una escena en la que Jon Snow se emborrachaba durante el banquete para recibir al rey Robert Baratheon en el castillo de Invernalia, y otra en la que el príncipe Joffrey peleaba con Robb Stark, demostrando ya desde el primer momento que era un muchachito despreciable. 


Y el cambio más sorprendente: los White Walkers, los zombies de hielo que se han ido perfilando como la gran amenaza para los protagonistas, hablaban. 

En la serie terminada, las criaturas se comunican pero no tienen un lenguaje. Eso si pasaba en el primer piloto, para el cual David Peterson, el lingüista responsable de la creación de los idiomas ficticios de Poniente, confeccionó su versión del Skroth, el idioma de los White Walkers que se me menciona en los libros y que al final no se utilizó. 


Y hasta George R.R. Martin tuvo mala suerte. Su aparición a modo de cameo durante el piloto fue eliminada cuando se regrabó la escena en la que encarnaba a un mercader extranjero y se quedó fuera de la serie que inspiró, ya que rechazó una invitación para aparecer en la última temporada para dedicarse a escribir el sexto libro de la saga. 

El recuerdo de los creadores
En una entrevista conjunta con la revista Rolling Stone, David Benioff y Dan Weiss recordaron que en un festejo luego del rodaje del piloto, las actrices Maisie Williams y Sophie Turner (Arya y Sansa Stark), se abrazaban y lloraban. “Se querían mucho aunque se conocían desde hacia unas pocas semanas y tenían miedo de no volver a verse porque el programa no se iba a hacer. Era un miedo viable”, dijeron.
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