Hay una pregunta que la Policía y los admiradores de Agatha Christie han intentado contestar durante los últimos 80 años: ¿Cuál fue la causa de la extraña desaparición de la "reina del crimen" durante 11 días en 1926?
Norman ha llegado a la conclusión de que Christie, creadora de personajes tan conocidos como Hércules Poirot y Miss Marple, sufrió un padecimiento amnésico denominado estado de fuga. El escritor ha tratado de despejar en la biografía The finished portrait (El retrato acabado) un enigma digno de un obra de la famosa escritora, aunque esta vez sin novelar y con la propia Agatha Christie (1890-1976) de protagonista.
La inexplicable desaparición causó profunda inquietud al Gobierno británico, movilizó a la Policía, ocupó primeras páginas en los periódicos más importantes del país y sumió en la perplejidad a sus familiares, amigos y lectores.
Ante semejante incertidumbre, el entonces ministro del Interior, William Joynson-Hicks, ordenó a la Policía británica que acelerara sus investigaciones a fin de aportar luz al enigmático caso. Hasta el célebre novelista Arthur Conan Doyle (1859-1930), padre de Sherlock Holmes, el detective más famoso de la literatura, intentó ayudar en las pesquisas, aunque sin éxito.
Sin embargo, Andrew Norman cree que el comportamiento de la escritora responde a un estado de fuga, un raro trance amnésico generado por un trauma o una depresión, pues "encajan los síntomas que mostró Christie durante su estancia en Harrogate".
Norman opina, además, que la autora "se hallaba en una situación suicida", pues "su estado mental era muy débil y ella mencionó eso más tarde a través del personaje de Celia en su novela autobiográfica Unfinished portrait (Retrato inacabado)".
(EFE)