El fenómeno de Yandere: la colegiala violenta que escapa al control

Un juego en desarrollo despierta pasión en todo el mundo con una mecánica que, entre otras cosas, emplea la tortura y coquetea con ciertas parafilias hacia las adolescentes

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29 de julio de 2018 a las 05:10

El jugador toma el control de un personaje llamado Ayano Aishi, una liceal japonesa, y tiene dos formas de mirarle su ropa interior debajo de su pollera tableada. O inclina la cámara y la enfoca desde abajo o la hace avanzar sigilosamente para que vaya gateando mientras ejecuta sus misiones. Ayano es la protagonista de Yandere Simulator, un juego que está en construcción pero cuyos avances despiertan un insólito culto, particularmente entre chicas. Y esa es apenas una parte de este juego incompleto.

Ayano está enamorada de otro personaje apodado Senpai, que, según lo que quiera el jugador, puede ser hombre o mujer. El problema es que Ayano no se anima a hablarle: cuando se acerca, se bloquea. Como no se anima a hablarle, decide eliminar a la competencia y matar a las compañeras también enamoradas de él.

Las formas de lograr el objetivo, que por ahora es eliminar a la competencia (cuando se libere el juego completo se verá si realmente es ese), son inagotables. Se puede acuchillar a una compañera en el cuello, se le puede dar con un bate o una espada. O se la puede descuartizar con una sierra eléctrica y llevar su cabeza por todo el liceo. El truco está en hacerlo más o menos sigilosamente, porque se pierde cuando Senpai la descubre con sangre en las manos o cuando la ve un profesor.

Hay otros condimentos: Ayano puede secuestrar a una compañera, elegir la cantidad de horas durante las que la torturará a lo largo de varias noches, hasta convertirla en un zombi a sus órdenes. Sus órdenes, naturalmente, son matar a otras chicas o chicos del liceo. Tras el primer crimen, la zombi se suicidará con un cuchillo en la frente.

En otro momento, Ayano recibe las órdenes de un personaje misterioso que le pide que le envíe fotos de las bombachas de sus compañeras. El jugador la llevará gateando para que saque fotos debajo de las polleras. La recompensa por esto es más información sobre sus rivales en el amor. A propósito de esto, el juego siempre comienza cuando Ayano se despierta en su cuarto y el jugador debe elegir qué clase de ropa interior llevará en función de lo que podría gustarle o no a Senpai. Curiosamente, este fenómeno de internet no ha despertado reacciones de padres ni grupos feministas.

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El responsable del juego es un desarrollador independiente que se presenta como YandereDev y cuyo nombre es Alex. No se sabe mucho más de él, salvo que trabajó para una compañía de videojuegos durante tres años hasta que optó por el camino independiente. Lo otro que es fácilmente visible es que los diseños de los personajes fueron hechos por un dibujante español llamado Guillermo Varela Iglesias.
A principios de julio, Alex hizo una aparición en encuentros de cosplay durante la Anime Expo, un evento celebrado en Los Ángeles. Allí presentó algunos avances y las últimas correcciones a sus defectos, puesto que las versiones que están disponibles para descarga gratuita desde la web se van sustituyendo entre sí de acuerdo a las mejoras. Si bien Alex aparece poco y nada, durante uno de los videos se lo puede ver hablando con fans y se descubre que es occidental y que aparenta tener alrededor de 30 años.

En su canal de YouTube, Alex narra el desarrollo del juego con un tono monocorde y muy claro. Usa el mismo tono para referirse a los avances en texturas y luces y al funcionamiento del sistema de torturas. Y en ningún caso, ni siquiera en la sección de preguntas frecuentes, se refiere a cualquier posible polémica. Tal vez porque al tratarse de un proyecto tan under y de culto, ha pasado inadvertido ante padres o instituciones que no prestan atención a lo que recomiendan youtubers influyentes como El Rubius, FernanFloo o DeGoBoom. Los videos que ellos suben, en los que juegan a la tortura o a sacar fotos debajo de las polleras, pueden tener hasta 25 millones de visualizaciones que provienen mayormente de su público objetivo: niños y adolescentes. En 2016, el creador informó que había hecho una encuesta entre su audiencia y reveló que cuatro de cada diez jugadores eran chicos de entre 11 y 15 años y la mitad del público era femenino.

El juego no tiene fecha de finalización y es, por ahora, gratuito. Hace ya cuatro años que está en desarrollo y, por la expectativa que ha causado, impulsada sobre todo por youtubers, es un fenómeno inédito. No es el primer videojuego con violencia explícita ni contenido sexual, por supuesto. Probablemente sea el que ha llegado más lejos en cuanto a expectativas generadas e impacto entre un público que, en teoría, debería sentirse ofendido por su mecánica. Tal vez las adolescentes se fascinen porque transcurre en un liceo japonés y porque Ayano es una yandere, que en Japón es como se describe a una persona tímida que oculta sentimientos oscuros.

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